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El negativismo del "no"


Cuando era la época de mi juventud, los panameños eran positivos, eran alegres y trataban de encontrar soluciones para todos los problemas. La alegría permitía que éste fuera un país feliz y una sociedad capaz de sobrellevar los malos momentos. La verdad es que ya es hora de que dejemos de ser tan negativos; no podemos continuar diciendo sólo lo malo que creemos ver en los panameños sin tener en cuenta que existe una mayoría de personas que son honestas, trabajadoras y no manchadas por la corrupción.
Pero, lo malo es que existe un grupo de personas que se dedica a la crítica poco constructiva, porque no ven más allá de sus narices, y casi todos son ñatos. Hemos llegado a tal extremo que esas personas piensan que si hablan bien del gobierno o le reconocen algo bueno que haya hecho la Presidenta, será mal visto por sus oyentes o televidentes. A su vez, sus oyentes cambian su manera de pensar sobre quién habla por haber reconocido lo bueno que hizo el gobierno. Así es como vemos, permanentemente, en los medios de comunicación, personas que hablan mal del gobierno como si fueran de oposición.
La sociedad ha llegado a un estado en que no perdonan nada de lo que se refiere al gobierno. Si hay tres casos de corrupción, enseguida dicen alegremente que el país entero está corrupto, sin pensar que se incluye a ella o a él mismo. ¿Por qué es esto? Porque no somos capaces de discriminar entre los malos y los buenos; entre los honestos y los sinvergüenzas; entre los trabajadores y los vagos. Cuando decimos que los empleados públicos son vagos e irresponsables, incluimos a todos por igual y eso es injusto. Cuando decimos que los políticos son ladrones, sin discriminar, no se fijan que existen políticos decentes, pero que los deshonestos son los más llamativos, los más entrevistados por los medios, los que parecieran los principales representantes de cualquier clase. Y así vamos generalizando e incluyendo a los buenos entre los malos.
Tenemos que ver cómo cambiamos el pesimismo por el deseo que todo vaya bien en el país; cambiar esa forma negativa de pensar sobre todos y todo por la positiva de que podremos salir adelante; tenemos que cambiar mirar hacia atrás por ver lo que nos espera y que existe potencialidad en el país que tenemos que explotar, cosa que no lograremos si continuamos hablando tanto "chabacanismo" tan sólo por hablar.
Cuando alguien propone una solución para arreglar un problema, lo miramos como a un fenómeno. Pero somos masoquistas, porque el día entero escuchamos, hablamos o comentamos lo malo, lo negativo. Los medios de comunicación tienen la obligación de cambiar, de publicar noticias buenas y no sólo las malas. Cuando leemos un periódico o vemos o escuchamos un medio, le dan preponderancia a la corrupción, a la ineficiencia, pero no publican lo bueno que hacemos ciertos ciudadanos o el gobierno, porque eso no es negocio y no vende periódicos. ¡Qué lástima! Nos hemos acostumbrado a hablar en negativo y eso hace que el país vaya hacia atrás. Nos hemos acostumbrado a criticar por criticar sin pensar en el daño que hacemos irresponsablemente.
Hagamos un alto a esta costumbre. Hagamos un alto al negativismo, a la maldad. Los partidos y las personas van en contra de una ley por el hecho de creer que se le hace daño al gobierno, sin pensar si conviene o no al país. Ya no analizamos, no pensamos, sólo criticamos y destruimos; ya no somos aquéllos optimistas; ahora buscamos lo peor y esperamos golpes de Estado, tragedias y destrucción. ¡Qué lástima! Esta situación nos está llevando al descalabro. Los que lideramos, en una u otra forma, estamos obligados a hacerlo con responsabilidad y positivamente. ¡Ojalá cambiemos para el bien del país y, por ende, en bien de nosotros!.

101 años de Panamá América

 
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