El norteamericano número 300 millones
De algún modo que sólo ellos conocen, los encargados de contabilizar la población de Estados Unidos estiman que en el curso del presente mes de enero de 2006, nacerá, en el seno de una familia de ascendencia hispanoamericana, el estadounidense número 300 millones. Asumimos que habrá empleado métodos estadísticos que tienen en cuenta que los hispanos tienen la más alta tasa de natalidad del país. Ese grupo constituye la minoría, sumando más de 35 millones, fuera de los ilegales, que no se contabilizan.
300 millones de personas con altos ingresos, representan un mercando suculento al que accederán los productos panameños con el tratado de libre comercio, pero sobre todo, a los hispanos.
No en vano, las principales cadenas de supermercados de Estados Unidos tienen secciones especiales para ese grupo, con sus gustos especiales por rubros que producimos. Incluso, parte de la publicidad está orientada hacia ese segmento de consumidores. Y no es raro encontrar un anuncio en uno que otro establecimiento que reza: "Se habla español".
Desde otro punto de vista, el que el norteamericano número 300 millones sea un hispano demuestra lo vano y ridículo que es el muro fronterizo del presidente Bush. La migración ya está adentro. Ese país la necesita para impulsar su propio crecimiento y generación de riqueza, en áreas de mucho dinamismo y escasa mano de obra disponible. Esa es la gran ironía del muro, actúa contra sí mismo.
300 millones de personas con altos ingresos, representan un mercando suculento al que accederán los productos panameños con el tratado de libre comercio, pero sobre todo, a los hispanos.
No en vano, las principales cadenas de supermercados de Estados Unidos tienen secciones especiales para ese grupo, con sus gustos especiales por rubros que producimos. Incluso, parte de la publicidad está orientada hacia ese segmento de consumidores. Y no es raro encontrar un anuncio en uno que otro establecimiento que reza: "Se habla español".
Desde otro punto de vista, el que el norteamericano número 300 millones sea un hispano demuestra lo vano y ridículo que es el muro fronterizo del presidente Bush. La migración ya está adentro. Ese país la necesita para impulsar su propio crecimiento y generación de riqueza, en áreas de mucho dinamismo y escasa mano de obra disponible. Esa es la gran ironía del muro, actúa contra sí mismo.