El nuevo embajador de los EE.UU.
El nuevo Embajador de los Estados Unidos (EE.UU.) en Panamá, Sr.William Eaton, a quien no tengo el gusto de conocer, pero que viene precedido de buen "currículum", comenzó su gestión en Panamá con el pie izquierdo. El día antes de que se anunciara la próxima visita del presidente norteamericano George W. Bush, él llevó a cabo una entrevista, muy publicitada por su propia embajada, a la Presidenta Mireya Moscoso, en su residencia de Río Abajo. No hay duda de que el embajador Eaton sabía del itinerario del presidente Bush a Latinoamérica que incluye a Panamá y que su visita -la de él a Doña Mireya- provocaría muchas especulaciones y no pocas críticas.
¿Cuál fue el mensaje que se quiso dar? Solo él sabe. ¿Qué se perseguía? Sólo él también lo sabe. Existen compatriotas que piensan que los EE.UU. tiene un doble discurso y no son consistentes en sus principios. Por un lado, le negaron la visa a Arnoldo Alemán, ex presidente de Nicaragua por actos de corrupción cometidos en su mandato y facilitan todas las gestiones legales que se vienen dando en los Estados Unidos contra el Presidente Pinochet de Chile y su mal habida fortuna. Por otro, el trato a la ex mandataria panameña es muy distinto. Doña Mireya Moscoso no ha sido condenada por ningún delito, pero existen en la comunidad altos indicios de graves actos de deshonestidad incurridos en su gobierno. Ella ha apelado a todos los recursos inimaginables para evitar que se puedan investigar a fondo los cargos que se le hacen; y, los Estadois Unidos, lo saben y los conocen muy bien. Sería ingenuo pensar lo contrario. ¿No hubiera sido más prudente esperar a que su situación se aclarara a darle el "espaldarazo"? Muchos se preguntan si la comentada "visita" no guarda vinculación con el indulto al terrorista cubano Luis Posada Carriles.
Hay panameños, entre los cuales me incluyo, que ven positivamente la venida a Panamá del presidente Bush. Pareciera que en estos momentos la visita del representante norteamericano a la ex mandataria Moscoso como un acto poco político por decir lo menos.
¿Qué necesidad existe de introducir en las relaciones entre los dos países elementos que producen tantas discrepancias?
El Presidente George W. Bush viene a Panamá, lo que debe ser aprovechado para demostrar la cordialidad proverbial con nuestros huéspedes y aprovechar la ocasión para que el gobierno finiquite con EE.UU el TLC. Si no lo firmamos, a pesar de los perjuicios relativos que en algunos sectores pueda el tener, nos colocaremos en gran desventaja con los países centroamericanos y será causa de inmesurables perjuicios.
Un desaire del presidente Bush a Panamá lo interpretarían mal los inversionistas extranjeros, aún los de Asia, y buscarán otras playas distintas a las nuestras para establecer sus empresas en busca del gran mercado norteamericano.
Años atrás unos pocos exaltados deslucieron la visita que el presidente Bush padre hizo a Panamá. Es muy propicia la ocasión ahora para que él, su hijo y la sociedad norteamericana, vean que somos un país amigo, maduro, culto, respetuoso y democrático y que tenemos plena identificación con la lucha que su país lideriza contra el terrorismo y el lavado de dinero.
Aprovechemos la ocasión para convertir un acto protocolar muy tradicional que se da en las reuniones de mandatarios para presentarle los asuntos que son de vital importancia para Panamá y que en un clima de cordialidad se pueden resolver.
¿Cuál fue el mensaje que se quiso dar? Solo él sabe. ¿Qué se perseguía? Sólo él también lo sabe. Existen compatriotas que piensan que los EE.UU. tiene un doble discurso y no son consistentes en sus principios. Por un lado, le negaron la visa a Arnoldo Alemán, ex presidente de Nicaragua por actos de corrupción cometidos en su mandato y facilitan todas las gestiones legales que se vienen dando en los Estados Unidos contra el Presidente Pinochet de Chile y su mal habida fortuna. Por otro, el trato a la ex mandataria panameña es muy distinto. Doña Mireya Moscoso no ha sido condenada por ningún delito, pero existen en la comunidad altos indicios de graves actos de deshonestidad incurridos en su gobierno. Ella ha apelado a todos los recursos inimaginables para evitar que se puedan investigar a fondo los cargos que se le hacen; y, los Estadois Unidos, lo saben y los conocen muy bien. Sería ingenuo pensar lo contrario. ¿No hubiera sido más prudente esperar a que su situación se aclarara a darle el "espaldarazo"? Muchos se preguntan si la comentada "visita" no guarda vinculación con el indulto al terrorista cubano Luis Posada Carriles.
Hay panameños, entre los cuales me incluyo, que ven positivamente la venida a Panamá del presidente Bush. Pareciera que en estos momentos la visita del representante norteamericano a la ex mandataria Moscoso como un acto poco político por decir lo menos.
¿Qué necesidad existe de introducir en las relaciones entre los dos países elementos que producen tantas discrepancias?
El Presidente George W. Bush viene a Panamá, lo que debe ser aprovechado para demostrar la cordialidad proverbial con nuestros huéspedes y aprovechar la ocasión para que el gobierno finiquite con EE.UU el TLC. Si no lo firmamos, a pesar de los perjuicios relativos que en algunos sectores pueda el tener, nos colocaremos en gran desventaja con los países centroamericanos y será causa de inmesurables perjuicios.
Un desaire del presidente Bush a Panamá lo interpretarían mal los inversionistas extranjeros, aún los de Asia, y buscarán otras playas distintas a las nuestras para establecer sus empresas en busca del gran mercado norteamericano.
Años atrás unos pocos exaltados deslucieron la visita que el presidente Bush padre hizo a Panamá. Es muy propicia la ocasión ahora para que él, su hijo y la sociedad norteamericana, vean que somos un país amigo, maduro, culto, respetuoso y democrático y que tenemos plena identificación con la lucha que su país lideriza contra el terrorismo y el lavado de dinero.
Aprovechemos la ocasión para convertir un acto protocolar muy tradicional que se da en las reuniones de mandatarios para presentarle los asuntos que son de vital importancia para Panamá y que en un clima de cordialidad se pueden resolver.