default

El nuevo Hospital Santo Tomás


Por muchos años he meditado sobre la gran idea del Dr. Belisario Porras al crear el Hospital Santo Tomás. Cuando mi padre sufrió un accidente automovilístico allá por el año de 1974, era yo estudiante de Derecho en la Universidad de Panamá.
Una noche que estudiaba para los exámenes de fin de año recibí una llamada urgiéndome que me presentara a la sala de urgencia del Hospital Santo Tomás, porque mi padre había sufrido un accidente; ahí me apersoné. El estaba estaba muy grave, llamé al Dr. Antonio González Revilla, quien era mi amigo personal y director del Depto. de Neurología del hospital. Tenía 21 años y como hijo mayor, traté de coordinar todo antes de avisarle a mi madre y a mis hermanos. El Dr. me dijo que no me preocupara que él iba para el hospital enseguida y que no me iba a dejar solo. Así fue, en 15 minutos estaba atendiendo a mi padre. El suplicio duró dos años, ya que mi padre tuvo que ser intervenido porque había sufrido un daño severo en el cerebro y sólo despertó por dos días después de la operación, al cabo de los cuales volvió a quedar en estado de inconsciencia por espacio de dos años. Todo ese tiempo vivió en el Hospital Santo Tomás; mi madre se pasaba todos los días y parte de las noches en el hospital cuidándolo y nosotros entrábamos y salíamos varias veces al día. En esa época entendí lo que era el Hospital Santo Tomás, esa gran institución que había creado el Dr. Porras al servicio del pueblo panameño y al mismo tiempo me percataba de lo obsoleto que se volvía aquel complejo con sus edificios viejos y muy abandonados. Recuerdo que durante la operación, una de las lámparas del salón de operaciones se rompió.
Hoy en día cuando medito sobre el Hospital Santo Tomás me pregunto: ¿será el lugar donde está ubicado, el lugar ideal para desarrollar un hospital moderno?, ¿será prudente renovar sus estructuras viejas e inconvenientes para lograr un hospital moderno? ¿o mejor será hacer uno nuevo, con la tecnología actual y ventajas de una construcción moderna y ubicarlo en un lugar más apropiado, de acuerdo al crecimiento de la ciudad capital, en un terreno más amplio y menos ruidoso? ¿será, quién sabe, la localización actual del Santo Tomás mejor para un proyecto hotelero y comercial que complemente el desarrollo de la Bahía de Panamá y que con la venta de esos terrenos tan valiosos podamos sacar los recursos para un nuevo Hospital Santo Tomás, el hospital del pueblo, con todas las ventajas y beneficios que se ameritan?
El domingo 18 de octubre leí un artículo en el diario La Prensa, escrito por don Juan Ameglio Pederzoli, titulado "El futuro del Hospital Santo Tomás" que me llamó mucho la atención por lo pragmático y realista. Don Juan hizo un recuento histórico del Hospital Santo Tomás y sobre el crecimiento de la Ciudad de Panamá, y concluyó que, en su humilde opinión, lo más conveniente, si se quiere actuar con visión de futuro, es crear un patronato que estudie la factibilidad de habilitar el hospital con miras a adecuar dicha institución para su uso por los próximos cinco o seis años y que simultáneamente y bajo la dirección del mismo patronato, debería proponérsele al gobierno, para que sea incluido en sus planes y presupuesto de salud, el proyecto de edificación de un gran hospital nacional, con todos los adelantos tecnológicos de nuestra era, con la amplitud y facilidades que el crecimiento de la población hospitalaria ha de requerir para los próximos 25 años; un hospital que esté idealmente localizado, en la periferia de la ciudad, rodeado de áreas verdes y situado en terrenos lo suficientemente amplios para permitir la construcción de futuros anexos o pabellones. Todo esto, en un sitio de fácil acceso desde cualquier barrio de la ciudad o del interior y en un área tranquila y libre de contaminación; sugiere que parte de los fondos que se requerirían para la construcción del nuevo hospital se podrían obtener de la venta de los valiosos terrenos que hoy día ocupa el hospital, una vez termine su misión hospitalaria y que el resto del capital necesario para concluir esta monumental obra, así como el capital necesario para equiparlo y mantener su operación inicial, podría lograrse mediante una legislación que permita el retiro de dicho capital del fondo fiduciario de las privatizaciones.
He leído muchos artículos sobre el futuro del Hospital Santo Tomás y es notoria la preocupación y coincidencia de todos los articulistas en que se cree un patronato que pueda ocuparse del futuro del hospital. Creo que don Juan ha propuesto algo sumamente práctico y conveniente, coincido con él y ojalá el gobierno nacional tome esta idea como buena y la desarrolle. Si así lo hace, nos estaremos encaminando adecuadamente en lo que respecta al Santo Tomás, el hospital del pueblo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América