El nuevo modelo de atención
Si hay un sentimiento que todos los panameños compartimos, es que deben darse cambios en la gestión de la Caja de Seguro Social (CSS), y entre esos cambios hemos sido reiterativos en que debe revisarse el modelo de atención médica. Hay una tendencia a cuestionar las medidas que adopta la institución para superar la crisis en la misma, que aunque es severa la podemos mejorar con el concurso de todos los panameños; no obstante, debemos señalar que como institución de seguridad social, las propuestas deben enmarcarse dentro de los principios que rigen esta materia.
El eje básico de la seguridad social no es la enfermedad, sus políticas se orientan a mantener al hombre sano, de tal forma que se incorpore a la sociedad como un ente productivo. La enfermedad es un producto social al que debemos enfrentar porque es inevitable; sin embargo, todos los sistemas de seguridad social están centrando sus esfuerzos en mantener a la población sana, promoviendo políticas de educación y prevención.
Se ha dicho hasta la saciedad que debemos darle prioridad a la atención primaria, que el concepto de que nuestros centros de atención sean para atender a personas enfermas está superado, que debemos crear una cultura para que los pacientes asistan periódicamente al médico sin necesidad de estar enfermos, y que desde luego, estos programas disminuirán las tasas de morbilidad y los costos que debemos asumir para atender enfermedades prevenibles como la hipertensión, la diabetes, así como enfermedades renales, entre otras, las cuales sus insumos, equipos y tratamientos son cada día más costosos.
El nuevo modelo de atención que ejecuta CSS se enmarca dentro de las tendencias modernas de la seguridad social, se pretende que exista una relación afectiva entre el médico y el paciente, que además de ser su facultativo, es su amigo, su confidente y que se genere un ambiente de confianza que le permita al médico hacer una mejor clínica. La medicina, al igual que otras disciplinas, requiere de un cúmulo de informaciones para dar un diagnóstico acertado. Por ello, es necesario establecer el vínculo del médico de cabecera, con capacidad para conocer al paciente y su entorno familiar, de tal forma que el paciente no sienta ningún tipo de inhibición para exponerle sus problemas al galeno, con toda la sinceridad y confianza posible.
Estamos convencidos, que este modelo disminuirá la morbilidad, que el médico tendrá la responsabilidad de atender a los enfermos para que, a su vez, deba preocuparse por mantener sanos a las personas adscritas a su cuidado, y que sí logramos estos propósitos, mantendremos a una mayor población económicamente activa y disminuiremos los costos que demanda la atención hospitalaria, lo que traerá como consecuencia el aumento de la cobertura de la seguridad social, al liberar los recursos que se utilizan en la atención hospitalaria, que es la estructura más costosa del sector salud.
La relación médico/paciente facilitará el establecimiento de indicadores para evaluar al médico y al personal de salud, quienes son, en esencia, ordenadores de los gastos en estos sistemas. Más que evaluar la enfermedad, que es parte del proceso para recuperar la salud, lo que interesa son los resultados, que consisten en mantener a la población sana. De tal forma que la evaluación debe apuntar hacia los indicadores que permiten tener una percepción de las condiciones de salud de los pacientes adscritos al médico de cabecera-
Los sistemas de referencias y contra referencias se facilitarán y disminuirán los costos de atención médica, ya que el paciente una vez referido al médico especialista, volverá a su médico de cabecera, quien deberá darle seguimiento al tratamiento dado, evitando la saturación en las consultas especializadas, donde se deberá atender prontamente a los pacientes de primera consulta.
Nuestro ego se motiva cuando solicitamos algún servicio o acudamos a cualquier lugar, donde nos pueden llamar por nuestro nombre; sentimos de inmediato que estamos en el lugar indicado y que seremos atendidos como corresponde a nuestra dignidad humana. Ese es el ambiente que habrá de producirse con este sistema; el paciente dejará de ser un número estadístico más, el médico lo podrá llamar por su nombre, le preguntará por su esposa e hijos; y se desarrollará una relación afectiva para incorporar al médico lo podrá llamar por su nombre, le preguntará por su esposa e hijos, y a su vez, se desarrollará allí una relación afectiva para incorporar al médico al seno de la familia.
Estamos seguros que al aplicar este sistema podrán darse algunos inconvenientes por el proceso de transición de un modelo a otro, lo que es natural en cualquier tipo de sistema; pero cuando la comunidad comprenda el alcance de este nuevo modelo y las bondades que representa, que la mayoría de las enfermedades se pueden prevenir si contamos con un médico que nos oriente y haga docencia en los hábitos de salud que debemos practicar, será ésta quien lo defenderá como parte de esa solidaridad tan necesaria en la sociedad en que vivimos.
* Abogado especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social.
El eje básico de la seguridad social no es la enfermedad, sus políticas se orientan a mantener al hombre sano, de tal forma que se incorpore a la sociedad como un ente productivo. La enfermedad es un producto social al que debemos enfrentar porque es inevitable; sin embargo, todos los sistemas de seguridad social están centrando sus esfuerzos en mantener a la población sana, promoviendo políticas de educación y prevención.
Se ha dicho hasta la saciedad que debemos darle prioridad a la atención primaria, que el concepto de que nuestros centros de atención sean para atender a personas enfermas está superado, que debemos crear una cultura para que los pacientes asistan periódicamente al médico sin necesidad de estar enfermos, y que desde luego, estos programas disminuirán las tasas de morbilidad y los costos que debemos asumir para atender enfermedades prevenibles como la hipertensión, la diabetes, así como enfermedades renales, entre otras, las cuales sus insumos, equipos y tratamientos son cada día más costosos.
El nuevo modelo de atención que ejecuta CSS se enmarca dentro de las tendencias modernas de la seguridad social, se pretende que exista una relación afectiva entre el médico y el paciente, que además de ser su facultativo, es su amigo, su confidente y que se genere un ambiente de confianza que le permita al médico hacer una mejor clínica. La medicina, al igual que otras disciplinas, requiere de un cúmulo de informaciones para dar un diagnóstico acertado. Por ello, es necesario establecer el vínculo del médico de cabecera, con capacidad para conocer al paciente y su entorno familiar, de tal forma que el paciente no sienta ningún tipo de inhibición para exponerle sus problemas al galeno, con toda la sinceridad y confianza posible.
Estamos convencidos, que este modelo disminuirá la morbilidad, que el médico tendrá la responsabilidad de atender a los enfermos para que, a su vez, deba preocuparse por mantener sanos a las personas adscritas a su cuidado, y que sí logramos estos propósitos, mantendremos a una mayor población económicamente activa y disminuiremos los costos que demanda la atención hospitalaria, lo que traerá como consecuencia el aumento de la cobertura de la seguridad social, al liberar los recursos que se utilizan en la atención hospitalaria, que es la estructura más costosa del sector salud.
La relación médico/paciente facilitará el establecimiento de indicadores para evaluar al médico y al personal de salud, quienes son, en esencia, ordenadores de los gastos en estos sistemas. Más que evaluar la enfermedad, que es parte del proceso para recuperar la salud, lo que interesa son los resultados, que consisten en mantener a la población sana. De tal forma que la evaluación debe apuntar hacia los indicadores que permiten tener una percepción de las condiciones de salud de los pacientes adscritos al médico de cabecera-
Los sistemas de referencias y contra referencias se facilitarán y disminuirán los costos de atención médica, ya que el paciente una vez referido al médico especialista, volverá a su médico de cabecera, quien deberá darle seguimiento al tratamiento dado, evitando la saturación en las consultas especializadas, donde se deberá atender prontamente a los pacientes de primera consulta.
Nuestro ego se motiva cuando solicitamos algún servicio o acudamos a cualquier lugar, donde nos pueden llamar por nuestro nombre; sentimos de inmediato que estamos en el lugar indicado y que seremos atendidos como corresponde a nuestra dignidad humana. Ese es el ambiente que habrá de producirse con este sistema; el paciente dejará de ser un número estadístico más, el médico lo podrá llamar por su nombre, le preguntará por su esposa e hijos; y se desarrollará una relación afectiva para incorporar al médico lo podrá llamar por su nombre, le preguntará por su esposa e hijos, y a su vez, se desarrollará allí una relación afectiva para incorporar al médico al seno de la familia.
Estamos seguros que al aplicar este sistema podrán darse algunos inconvenientes por el proceso de transición de un modelo a otro, lo que es natural en cualquier tipo de sistema; pero cuando la comunidad comprenda el alcance de este nuevo modelo y las bondades que representa, que la mayoría de las enfermedades se pueden prevenir si contamos con un médico que nos oriente y haga docencia en los hábitos de salud que debemos practicar, será ésta quien lo defenderá como parte de esa solidaridad tan necesaria en la sociedad en que vivimos.
* Abogado especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social.