El olvido de los mejores
Entre los factores que han gestado el país que tenemos hoy, sobresale el hecho de que el recuerdo de los mejores hombres que ha tenido Panamá no se mantenga vivo en la historia y en las aulas.
El desconocimiento del pasado de los pueblos siempre ha tenido funestas consecuencias, pero, en el caso nuestro, hace más difícil y ominoso el porvenir cuando se ve acompañada de la ausencia total de personalidades ejemplares y del escamoteo del tributo para quienes lo merecen.
Si la juventud desconoce el pasado y no encuentra en el presente ejemplos dignos de emulación, ¿qué frenos podrá encontrar la codicia encarnizada y una inmoralidad cada día más notable y vergonzante?
Dentro del triste cuadro de un presente sin virtudes ni valores, nos viene a la memoria que un 10 de marzo hace 101 años nació Octavio Fábrega, figura inseparable de todas las conquistas que se lograron en relación con el Canal, y que como jurista causó asombro incluso en el Tribunal Internacional de La Haya.
Entre las grandes tareas que tendrá que enfrentar todo gobierno que pretenda sacar al país del marasmo moral y de la ignorancia endémica, está la de rescatar la obra de los grandes panameños o al menos mantener vivo su recuerdo.
El desconocimiento del pasado de los pueblos siempre ha tenido funestas consecuencias, pero, en el caso nuestro, hace más difícil y ominoso el porvenir cuando se ve acompañada de la ausencia total de personalidades ejemplares y del escamoteo del tributo para quienes lo merecen.
Si la juventud desconoce el pasado y no encuentra en el presente ejemplos dignos de emulación, ¿qué frenos podrá encontrar la codicia encarnizada y una inmoralidad cada día más notable y vergonzante?
Dentro del triste cuadro de un presente sin virtudes ni valores, nos viene a la memoria que un 10 de marzo hace 101 años nació Octavio Fábrega, figura inseparable de todas las conquistas que se lograron en relación con el Canal, y que como jurista causó asombro incluso en el Tribunal Internacional de La Haya.
Entre las grandes tareas que tendrá que enfrentar todo gobierno que pretenda sacar al país del marasmo moral y de la ignorancia endémica, está la de rescatar la obra de los grandes panameños o al menos mantener vivo su recuerdo.