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El orgullo de ser panameños


En este año del Centenario debemos dar un repaso a nuestra historia para conocerla mejor y, a la vez, sentirnos orgullosos de ser panameños y lo grande que fueron nuestros hombres y mujeres quienes, con sus aportaciones, han hecho este país tan bello y muy peculiar. Esta peculiaridad se inicia con nuestra posición geográfica. Somos el centro del mundo y fuimos para el sueño de Bolívar, la capital de las América. Geográficamente somos como una cuarto continente, no somos suramericanos y en Centroamérica se nos excluye; siempre se dice Centroamérica y Panamá.
Un acuerdo monetario del inicio de nuestra nación nos proporcionó una moneda fuerte, ventaja que ha sido muy positiva para nuestra economía y también motivo de envidia de otros. Al final, un país con una posición geográfica excelente y una unidad monetaria importante. Pero vamos a nuestra historia, la habilidad política de nuestros próceres, liderada por José Agustín Arango, de que con astucia, estrategia e inteligencia se consiguiera una independencia incruenta, debe llenarnos de orgullo y los críticos por esta acción, deben ser más objetivos. Realmente fue genial, y no le hemos dado el valor de que se merece.
Que recibimos ayuda de los Estados Unidos, cuál es el pecado de esto. Ese país recibó ayuda de los franceses en su lucha independentista, y eso no disminuyó su alcance; que ellos lo hicieron por sus intereses, los franceses lo hicieron por su rivalidad con Inglaterra. Que Esteban Huertas fue traidor; esto es cuestionable, ya que él sentía en carne propia, y siendo colombiano, las injusticias que el Gobierno de Colombia aplicaba al pueblo panameño. Situación similar vivió Brasil cuando el emperador Pedro I, apoyó la independencia brasileña de su país Portugal y esto no desmeritó de ninguna forma dicha gesta.
Por ésas y otras razones, no tenemos que avergonzarnos de nuestro movimiento separatista y sí agradecer a nuestros próceres su habilidad. Que la gran potencia del Norte se pudo beneficiar del momento, eso no desmerita nuestro movimiento. Que pudo haber errores por parte de nuestros líderes, no sé si lo podemos llamar errores y consecuencias de las circunstancias. Hoy sería muy fácil criticarlos, pero debemos analizar ello según el momento que se estaba viviendo. Al final se consiguió la independencia y las futuras generaciones la supieron perfeccionar. Con esto no se me interprete que deseo excusar o pecar de ingenuo sobres las actuaciones de esos hombres y mujeres que expusieron la vida para alcanzar la Independencia, y como todas las cosas de la vida, nada se consigue perfectamente desde el inicio, y menos un acto de esa magnitud. Sólo orgullo podemos tener de esos momentos históricos.
Aquéllos como Porras y Harmodios Arias supieron darle dignidad a este país que se iniciaba. Roberto F. Chiari enfrentó con dignidad, probablemente, el peor momento de nuestra historia ese 9 de enero de 1964; tuvo el coraje de romper relaciones con Estados Unidos, siendo el único país de América de haberlo hecho y no levantó esa decisión hasta que los estadounidenses se comprometieran por escrito de hacer un nuevo Tratado. Esta posición la defendió Miguel J. Moreno Jr. en la OEA, durante cuatro meses, y no cedió un palmo hasta que se alcanzó la meta propuesta.
Hombres nacionalista y patrióticos como ellos deben llenar de orgullo a cada uno de nosotros, porque fueron guerreros con las armas de los principios, la honestidad, la entereza y el amor a la patria.
Estos hechos deben llenarnos de orgullo patriótico, y en la medida que más los conozcamos más crecerá nuestro amor por nuestra nación.
Sumado a lo anterior, las hazañas de los 21 panameños que alcanzaron 28 títulos de campeones mundiales de boxeo, teniendo como máxima figura a Roberto Durán, reconocido entre los 10 mejores en dicha disciplina mundialmente en todas las épocas. Además nuestros jinetes, donde Lafitt Pincay es el máximo ganador; tenemos al mejor lanzador cerrador de las grandes ligas, ya considerado el más grande de todos los tiempos en lo que respecta a las series finales de béisbol, Mariano Rivera, sin olvidarnos de Rod Carew, Héctor López, y otros tantos más que han dejado el nombre de Panamá muy en alto.
Que esta celebración de nuestro primer centenario levante nuestra estima y veamos cómo grandes panameños, en lo interno y en lo externo, nos han dado motivos para sentirnos orgullosos de ser panameños.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi. cdaa@sinfo.net

101 años de Panamá América

 
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