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El origen de los cambios constitucionales


Tengo que confesar que no soy un especialista en Derecho Constitucional; sin embargo, como abogado y como investigador de las ciencias jurídicas, me gustaría entrar en la discusión nacional acerca de unas posibles reformas constitucionales o una Constituyente. Mucho se habla sobre la necesidad de cambiar la Constitución, sobre los problemas que presenta la actual Carta Magna y las posibilidades que habría si se renueva o se reforma el documento constitutivo del Estado panameño.
Quiero aclarar que, en principio, considero que sería positiva una reforma constitucional o incluso, hasta podría serlo una Constituyente debido a los anacronismos de la Carta Magna y, sobre todo, por algunos privilegios que ésta sostiene. Mas, no podemos perder de vista que la reforma constitucional no va a solucionar los problemas más acuciantes de nuestro país, tales como la pobreza, la delincuencia y el desempleo.
Una estructura política adecuada es sólo uno de los pasos, entre muchos, para solucionar los problemas del país; y ni siquiera es el más importante. Como dijo Lula Da Silva en su discurso de aceptación del premio Príncipe de Asturias, la pobreza no es un problema económico, es un problema ético. Los dilemas de nuestro Panamá no son culpa de las estructuras, sino de quienes las utilizamos.
En el debate sobre la Constitución me gustaría aportar una comparación entre dos procesos constitucionales que, por su cercanía a nuestra cultura, pueden ser tomados como ejemplos válidos para Panamá. Son los de Colombia y España.
La Constitución española de 1978, sin ninguna reforma en estos 25 años, es el instrumento político que ha servido al reino de España para instalarse dentro de los países del primer mundo, arropando un proceso de desarrollo impresionante y permitiendo el entendimiento de un país plurinacional a través de un sistema de reconocimiento de sus realidades históricas.
Entre los aspectos que quiero destacar de esta Norma Fundamental están: Sólo tiene 169 artículos, fue creada por un consenso total de las fuerzas políticas (una de las grandes cosas de esta Constitución es que nadie quedó totalmente satisfecho); y surge después de la dictadura franquista buscando fundamentar un cambio en la mentalidad de un país, crear un nuevo y diferente Estado, no para solucionar los problemas materiales de los españoles. De allí no tenga tantas normas, ya que son un marco dentro del que se desarrolla la vida política de la Madre Patria.
En cuanto a la Constitución colombiana de 1991, que lleva 16 reformas en 12 años, no sólo no ha podido detener el proceso de descomposición de la sociedad en Colombia, sino que por el contrario los problemas sociales de nuestros vecinos se han incrementado en la última década.
La Norma Fundamental de Colombia, que tiene más de 400 artículos, sumando los transitorios, también contaba con el consenso de las fuerzas políticas colombianas; sin embargo, fue creada con el interés de solucionar los problemas sociales del país; de allí que sea tan exhaustiva y paternalista, ya que todo el mundo buscó que la Constitución velara por sus derechos.
Ante esta comparación, no puedo dejar de pensar que Panamá tuvo la oportunidad de oro de crear una Constitución que fundara un nuevo Estado (como los españoles) después de la caída del régimen militar a principios de los años "90 bajo la presidencia de Guillermo Endara. Por ello que me resulte curioso que sea ahora él mismo uno de los que proponga hacer la Constituyente para solucionar los problemas sociales de nuestro país (como los colombianos) en un momento menos propicio. Sin duda estaría condenado al fracaso.
Entiendo que hay mucha gente que propuso la Constituyente entonces, y la sigue promoviendo ahora, lo que resulta muy válido; sin embargo hasta ellos mismos deben entender que elaborar una Constituyente haciéndole creer al pueblo que es la solución a sus problemas materiales, sería un acto de traición y sólo acrecentaría más la falta de credibilidad de los ciudadanos en los gobernantes.
* Embajada de Panamá en España.

101 años de Panamá América

 
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