El otro periodismo
La humanidad cambia, vertiginosa, burbuja y gaseosa, como los negocios que va gestando el mundo globalizado. A veces, nos quedamos, con las manos llanas de sombras, el reflejo de lo inaccesible y de lo que pudo ser y no fue.
Confeti derramado en carnaval, volatilidad del instante como la ficha que rueda en el casino y no encuentra dueño.
El Hombre permanece en su sitio, inmutable, un solo paso fuera de la caverna de sus ideas no basta, y lo verdaderamente trascendente, que cuenta, sigue un rumbo trazado por un capitán cada vez más solitario y arbitrario, que juega al azar con un puñado de monedas que nos pertenece a todos.
Cosas difíciles de entender, el mundo nos parece en ocasiones un Hombre sobre la azotea de un edificio listo para saltar, sin que aún lleguen los bomberos con la lona salvadora o el colchón inflable, para que todo no sea más que una comedia.
Filosofía o realidad, el mundo camina por la vereda uniforme del mercado y no hay quien nos ataje en este barranco, donde las reglas del juego para todos, brillan por su ausencia, y nadie pareciera interesado en contener el desbocado caballo de la globalización.
Este es un tema apropiado para el Otro Periodismo, que hurga bajo la epidermis y busca las arterias e intenta llegar al corazón de la problemática social real y verdadera.
El Otro Periodismo abandonó la caverna no sólo para frotar piedras y hacer fuego, sino construir un entorno duradero, civilizado, culturalmente universal y económicamente sustentable más allá de la capilla de turno.
Palabras para el olvido o el brillo de juegos artificiales, es lo que no propicia el Otro Periodismo, cuyo norte es expresar a la sociedad, guiarla y ser también el más sólido de los reflejos de sus propia solidez, basado en la madurez cultural de la prensa.
Enemigo tenaz de la impunidad, de la banalización de los hechos, de la corrupción, de la especulación que lanza la piedra y esconde la mano, de la glosa despeinada y armada con el maquillaje del pusilánime, el Otro Periodismo, investiga, analiza, se respalda en diversas fuentes, presenta los hechos, escudriña y vuelve a confrontar la materia prima recabada con las fuentes originarias.
Son temas del Otro Periodismo, todo cuando concierne a la Sociedad Civil, al Estado, la empresa privada, la educación, la salud, la economía, la política, el empleo, la agricultura, la cultura y todo aquello que fomente el progreso, crecimiento, desarrollo e impulse los valores propios de una Sociedad moderna, basada en la ética, justicia, equidad y libertades públicas.
Nada de lo sustancial, de los que la Sociedad Civil reclama con urgencia, es ajeno al Otro Periodismo, que basa el éxito y eficacia de su trabajo, en la creatividad y tratamiento de la información. Aquí radica el epicentro telúrico del hecho noticioso recabado, donde sólo el Periodista puede transformar los datos en una Historia, noticia, temas o enfoque, en información creíble.
La formación cultural, política, económica, la visión de mundo, los principios, valores, la pasión por la verdad, la lectura y las libertades públicas, el oficio inclaudicable por las causas justas, son las herramientas esenciales y para toda la vida del Periodista donde quiera que se encuentre y trabaje.
El edificio de la nueva sociedad global o lo que se esté contribuyendo como edificación humana y material en el siglo XXI, requiere del concurso profesional, responsable, documentado y con visión comunitaria, del Periodista, Analista o del Comunicador Social.
Confeti derramado en carnaval, volatilidad del instante como la ficha que rueda en el casino y no encuentra dueño.
El Hombre permanece en su sitio, inmutable, un solo paso fuera de la caverna de sus ideas no basta, y lo verdaderamente trascendente, que cuenta, sigue un rumbo trazado por un capitán cada vez más solitario y arbitrario, que juega al azar con un puñado de monedas que nos pertenece a todos.
Cosas difíciles de entender, el mundo nos parece en ocasiones un Hombre sobre la azotea de un edificio listo para saltar, sin que aún lleguen los bomberos con la lona salvadora o el colchón inflable, para que todo no sea más que una comedia.
Filosofía o realidad, el mundo camina por la vereda uniforme del mercado y no hay quien nos ataje en este barranco, donde las reglas del juego para todos, brillan por su ausencia, y nadie pareciera interesado en contener el desbocado caballo de la globalización.
Este es un tema apropiado para el Otro Periodismo, que hurga bajo la epidermis y busca las arterias e intenta llegar al corazón de la problemática social real y verdadera.
El Otro Periodismo abandonó la caverna no sólo para frotar piedras y hacer fuego, sino construir un entorno duradero, civilizado, culturalmente universal y económicamente sustentable más allá de la capilla de turno.
Palabras para el olvido o el brillo de juegos artificiales, es lo que no propicia el Otro Periodismo, cuyo norte es expresar a la sociedad, guiarla y ser también el más sólido de los reflejos de sus propia solidez, basado en la madurez cultural de la prensa.
Enemigo tenaz de la impunidad, de la banalización de los hechos, de la corrupción, de la especulación que lanza la piedra y esconde la mano, de la glosa despeinada y armada con el maquillaje del pusilánime, el Otro Periodismo, investiga, analiza, se respalda en diversas fuentes, presenta los hechos, escudriña y vuelve a confrontar la materia prima recabada con las fuentes originarias.
Son temas del Otro Periodismo, todo cuando concierne a la Sociedad Civil, al Estado, la empresa privada, la educación, la salud, la economía, la política, el empleo, la agricultura, la cultura y todo aquello que fomente el progreso, crecimiento, desarrollo e impulse los valores propios de una Sociedad moderna, basada en la ética, justicia, equidad y libertades públicas.
Nada de lo sustancial, de los que la Sociedad Civil reclama con urgencia, es ajeno al Otro Periodismo, que basa el éxito y eficacia de su trabajo, en la creatividad y tratamiento de la información. Aquí radica el epicentro telúrico del hecho noticioso recabado, donde sólo el Periodista puede transformar los datos en una Historia, noticia, temas o enfoque, en información creíble.
La formación cultural, política, económica, la visión de mundo, los principios, valores, la pasión por la verdad, la lectura y las libertades públicas, el oficio inclaudicable por las causas justas, son las herramientas esenciales y para toda la vida del Periodista donde quiera que se encuentre y trabaje.
El edificio de la nueva sociedad global o lo que se esté contribuyendo como edificación humana y material en el siglo XXI, requiere del concurso profesional, responsable, documentado y con visión comunitaria, del Periodista, Analista o del Comunicador Social.