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El Pacto de La Pintada vuelve al tapete


El 23 de septiembre y, el 1 de octubre pasado me permití escribir dos artículos titulados El Pacto de La Pintada y El Pacto de La Pintada II.
El primer artículo hacía una exposición casi didáctica del contenido del mismo y de su real existencia que, en mi opinión, no era, ni es conocido por muchos legisladores, pero aseguraba su existencia y que, en el tan mencionado Pacto se había escrito "a mano", no sólo cómo se conformaría la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa durante los próximos cinco años, incluyendo las Comisiones Permanentes, sino también los compromisos adquiridos por los firmantes en relación a ciertos puestos en el engranaje gubernamental, como lo era el nombre del futuro contralor y sub-contralor, entre otros.
El segundo de los artículos, en el fondo reafirmaba la existencia real del Pacto, pero al mismo tiempo expresaba que, para que el mismo se cumpliera debían concretarse una serie de acciones por parte del Ejecutivo que, hasta ese momento había demostrado destreza y habilidad política con sus colaboradores manteniendo el Pacto vigente.
Por otro lado, señalaba yo, que estaba de acuerdo con un legislador que había expresado que el Pacto era frágil y que la alianza no se sostendría por mucho tiempo pues no estaba basada en una alianza programática, sino más bien en una alianza parlamentaria de conveniencia.
En ese momento, sugerí que para reforzar la alianza se debía introducir a la misma, un Gran Acuerdo Nacional con suficiente visión de futuro que pudiera incorporar a todos los sectores de la vida política y civil, pero también debería incluir el listado de los proyectos de ley de interés nacional que se presentarían a la consideración de la Asamblea Legislativa, por parte del Ejecutivo.
Hasta la fecha, no hemos visto que esto haya ocurrido y, sin temor a equivocarme opino que es de vital importancia.
En los últimos días hemos visto, escuchado y leído las inconformidades planteadas por los legisladores que realmente hacen posible el cumplimiento del Pacto de La Pintada, por cuanto que se ha estado despidiendo a sus copartidarios de diferentes puestos de gobierno.
Si bien es cierto que el Pacto no expresa de forma taxativa que no se despedirán a los miembros de los partidos políticos que integran la alianza, también es lógico suponer que esto no sucederá.
Desde el inicio de la alianza, el Partido Solidaridad manifestó que no participaría en el Ejecutivo, pero sí permitiría la gobernabilidad de la presidenta Mireya Moscoso, lo cual fue confirmado con la firma del Pacto de La Pintada el 30 de agosto de 1999, por los presidentes y secretarios de los partidos que conforman la alianza, al igual que los legisladores que representan a estos partidos en la Asamblea Legislativa.
Acordémonos, el documento firmado el 30 de agosto de 1999, ante la faz del país se titula, Acuerdo legislativo y de gobernabilidad.
En cuanto al Partido Liberal Nacional, la situación es diferente y así lo manifesté en el primer artículo El Pacto de La Pintada. Es diferente por cuanto que, el Partido Liberal Nacional sí participa en el Ejecutivo con direcciones de entidades autónomas y otros cargos.
No obstante lo anterior, es un hecho cierto que se han dado despidos de miembros de ambos partidos en varias instituciones del Estado, como lo son ministerios e instituciones autónomas, hecho este que me consta, e inclusive en un momento dado, peligró una importante "ratificación" por un error cometido en un ministerio, que se logró subsanar a tiempo.
Sería saludable que, si el Ejecutivo se reúne con el Partido Solidaridad, para conversar y enmendar los posibles "errores" cometidos, haga lo propio con el Partido Liberal Nacional y, aclaren estos "errores" con miras a evitar futuros cuestionamientos, que lo único que logran es crear desconfianza dentro de la alianza, permitiendo que la misma se perciba como frágil y con poco futuro.
Es comprensible que no se conozca el listado de todos los miembros de los partidos de la alianza (Solidaridad y Liberal Nacional) que laboran en el gobierno -aunque con conocimiento se han producido estos despidos-, pero también es cierto que la mayoría no ocupa altos cargos y los que están siendo despedidos necesitan el trabajo, pero es casi un hecho que siempre se investiga a qué partido pertenecen los funcionarios, antes de proceder a las destituciones.
En otra instancia, con todo respeto, me permito sugerir que el Ejecutivo designe con carácter de urgencia y de manera permanente, a una persona que sirva de enlace entre ambos Organos del Estado y que tenga acceso directo a la Presidenta de la República.
Esta persona debe poseer, entre otras, las siguientes cualidades: ser conciliador, respetado en el ámbito político y en la sociedad civil y, con la suficiente habilidad política que le permita dialogar con todas las bancadas representadas en ese Organo del Estado, de lo contrario los miembros de la alianza, sólo se enterarán de los proyectos de ley de interés para el Ejecutivo, cuando éstos sean presentados por los respectivos ministros y el Ejecutivo se enterará de los intereses que puedan tener los legisladores, cuando los escuche en el periodo de incidencias o lo vea, lea y escuche, en los medios de comunicación social. Igualmente debe, si no lo está haciendo en estos momentos, reunirse con los coordinadores de las diferentes facciones parlamentarias de la alianza semanalmente y con toda la alianza parlamentaria por lo menos una vez al mes, invitando de igual forma a los presidentes de los partidos políticos que conforman la alianza de gobierno.
Si esta "alianza" no se fundamenta sobre bases sólidas y bien cimentadas, tendrá un futuro lleno de incertidumbre que hará peligrar la "gobernabilidad", siendo el único perjudicado el pueblo panameño.
Reitero lo que he dicho anteriormente, sólo con destreza, habilidad política y visión de futuro se podrá mantener la alianza política.

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