El Pacto de Varsovia
Érase una vez, un grupo de países que de una forma u otra fueron utilizados por la entonces todopoderosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como escudo contra los países europeos aliados de los Estados Unidos y miembros de la Organización Tratado del Atlántico Norte. Eran los tiempos de la guerra fría. Pero no todo fue malo, la carrera espacial es un legado positivo de esa época.
Al caer el muro de Berlín y por consecuencia la cortina de hierro, el fin del comunismo como una ideología dominante en gran parte del mundo va dando paso a derivaciones según la región. China se ratifica como socialista, pero emprende reformas económicas hacia la economía de mercado que hoy impera con éxito. Ahí está Vietnam, uno de los países más importantes en la exportación de arroz al mundo.
Luego surgen otras variantes exóticas. Corea del Norte decide cerrarse al mundo y empobrecer a su población en el camino. Cuba inicia lo que denominan el “periodo especial”, esa transición hacia un modelo de pobreza compartida por toda su sociedad, luego de perder los subsidios de la URSS.
Luego, y ante las debilidades del sistema democrático en algunos países, la corrupción, y la decepción de la población, aparecen personajes que arropados bajo las condiciones de la democracia, gobiernan de forma autocrática y represiva a sus países. El primer ejemplo y más significativo hacia la derecha lo es Alberto Fujimori con su Doctrina de la Seguridad Nacional revisada. La justicia peruana ha terminado de poner en su lugar a los protagonistas de esta etapa.
Ahora en Venezuela, Hugo Chávez ha emprendido una aventura expansionista utilizando como modelo ideológico el denominado “Socialismo del Siglo XXI” con el que pretende que los latinoamericanos le declaremos lealtad absoluta a un proyecto poco claro y confuso.
Así, Venezuela y Cuba se han convertido en los ejes de un acuerdo que denominan ALBA, que en principio era una reacción al ALCA y ahora es un bloque de naciones compuesto, además, por Nicaragua, Ecuador, Bolivia y, a veces, Paraguay y Argentina. Este bloque rivaliza con la izquierda democrática y progresista que encabeza Brasil.
El peligro de este bloque ya lo podemos ver en sus resultados. La frágil democracia hondureña apenas sale del trauma provocado por su ingreso inconsulto al ALBA. Lo mismo le sucede a la OEA, hoy herida y dividida por este bloque de países que se ha dado a la tarea de tomar las deliberaciones del organismo para despotricar contra quienes deciden es el enemigo de turno que puede ser la derecha latinoamericana, Colombia, Estados Unidos, etc. Nos acercamos peligrosamente al desmembramiento político de nuestro continente por una lucha ideológica que tristemente no tiene ningún contenido. Mucho cuidado.
*Director Ejecutivo
Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.