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El Pacto del Mayflower


El protagonista esencial de la historia es el pueblo. No se puede hacer una revolución sin el pueblo y menos aún contra el pueblo. En los Estados Unidos de Norteamérica, todos los años para el día 4 de julio, su pueblo hace una pausa en el diario bregar para conmemorar el éxito continuado alcanzado en el relevo de sus generaciones, de aquel experimento de autogobierno que se remota a más de tres siglos (1620), con el arribo al cabo de Cod a bordo del "Mayflower" de esos valerosos peregrinos, puritanos ingleses que al no poder reformar su Iglesia deciden emigrar a tierras inhóspitas, América, y así salvar a sus hijos del pecado y las penurias. Ellos habrían de ofrecer a la posteridad el legado más preciado para toda sociedad ; la primera Constitución de este continente y que se conoce como el "Pacto del Mayflower", escrita y rubricada por las bases ; esa nueva generación que en su humildad cauteló el destino de las nuevas democracias americanas.
Aunque la Declaración de Independencia proyecta la presencia de una nueva nación libre, "Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación", es la Constitución de los Estados Unidos de América, que da cohesión , estabilidad a un proceso de desintegración que amenazaba con dar al traste con aquella manifestación de libertad, precursora de la gran gesta norteamericana.
Las discrepancias entre los trece estados, cuya falta de coordinación por la autonomía que les garantizaba la Confederación, como estructura básica del nuevo Estado, observaron muy de cerca Gran Bretaña y España, para recoger las piezas sueltas de un sistema que en Europa se daba por fracasado, fueron resueltas mediante la nueva Constitución convocada por James Madison.
La Declaración de Independencia contenía la más animada retórica. La Constitución fijaba el rumbo que seguiría la Nación, y proveería su singular enfoque para preservar la unidad como elemento esencial a su propia existencia.
El 29 de mayo de 1787, Edmund Randolph abrió la Convención con el llamado Plan Virginia, que establecía una legislatura con dos cámaras, la baja (de representantes), elegida por voto directo y la alta (senado) que sería elegida por los representantes. La Legislatura eligiría a un Ejecutivo al mismo tiempo que una judicatura independiente. Junto a las bases, destinada a evitar que la concentración de la autoridad y el poder en manos de un solo hombre, pudiera engendrar la tiranía. Clausurada la Convención un comité se encargaría de redactar la Constitución dentro de esos lineamientos.
El 6 de agosto al reunirse de nuevo la Convención ya estaba totalmente redactado el texto constitucional. El término presidencial se fijó en cuatro años, prorrogables. El lunes 17 de septiembre de 1787, la mayoría de los convencionales escuchó algunas objeciones y dio por aprobada la Constitución que mediante sus Enmiendas ha pautado la vida política de los Estados Unidos y de la que en una carta Benjamin Franklin diría : "...dudo que en cualquier otra convención podamos lograr una constitución mejor..."
Surgió por etapas en Filadelfia, su aprobación tomó nueve meses, pero esa meticulosidad la salvó del ímpetu de la precipitación y de los errores de todas las improvisaciones. Fue necesario aplicarle la "cirugía" que abolió la Confederación para instituir la República, pudo sortear inclusive el problema de la esclavitud y no fue hasta la Decimonovena Enmienda que se concede el voto a la mujer y Vigésima Sexta que reduce la edad para ejercer el voto a los 18 años. Esto revela que sus limitaciones originales han sido objeto de la revisión constante que exige la funcionalidad democrática, dejando atrás sus exclusiones humillantes.
Esa percepción de las inquietudes, los anhelos del pueblo norteamericano a medida en que entraba a su plenitud de madurez sociopolítica, es sin dudas, la fortaleza magistral que mantiene vigente la Constitución de Estados Unidos de América. Un texto en constante renovación, quizás necesitaría adecuarse a los desafíos de la política exterior, de manera que el Presidente pueda tomar decisiones y disponer de fondo para implementar su estrategia ante cada conflicto en que se vea envuelta la Nación.
Con su fallas originales, muchas superadas al compás de la transición que culmina con la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos asciende a primera potencia del Mundo, su Constitución, base, sostén de su sistema democrático, ha funcionado. Algunos replanteos son necesarios de cara al mundo, a sus desafíos, a su violencia, pero sin dudas, que la Unión llegó a la cúspide fortalecida por su espíritu visionario.
Es lamentable que a estas alturas la Constitución de algunos países sea profanada por razones políticas, más que por patriotismo, argumentado, que se hace necesaria una reforma constitucional...

101 años de Panamá América

 
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