El padre Héctor Gallego
Dentro de pocos días se cumplirán 37 años de la desaparición física del Padre Héctor Gallego. Por tal motivo, en esta recordación, la Pastoral Social Arquidiocesana ha organizado un acto socio cultural el jueves l2 de junio de 4 a 6 de la tarde en el Parque Porras, en donde habrá teatro, danzas, cantos y testimonios para todo público. Y es que este sacerdote fue bandera de ideales para campesinos de Veraguas, quienes recogieron la semilla del amor, de la unidad, del trabajo cooperativo regada por las manos de un verdadero líder que anhelaba una vida mejor para esas comunidades tan explotadas y olvidadas por un régimen militar implacable.
La dictadura, con sus ramificaciones a lo largo y a lo ancho del país, no podía permitir que hubiesen sacerdotes como el Padre Gallego trabajando por la unidad indestructible de las comunidades rurales, por los que más necesitaban de una guía para aprender a exigir sus derechos y para tener plena conciencia de su papel en la vida del país. Era necesario acallar sin demora la palabra cierta del sacerdote Gallego que movía voluntades hacia la consecución de una patria en donde resplandeciera la verdad y la justicia social.
El director de la Pastoral Arquidiocesana, Padre Patrick Hanssens, refiriéndose al Padre Héxtor Gallego dice que Héctor Gallego, trabajando en las montañas de Santa Fé en los años ?67, ?7l, insistía en la fuerza de la comunidad como una fuerza de cambio. Frente al individualismo y la pasividad que encontró entre los campesinos, logró despertar, a partir de la comunidad organizada y desde el evangelio, una fuerza de cambio.
Si queremos hacer frente a nuestros problemas, el único camino es la solidaridad. Sólo a través de un trabajo sostenido de reconstrucción de nuestras comunidades, Panamá podrá levantarse de la crisis social y moral en que se encuentra. A través del trabajo de la Pastoral Social, la iglesia quiere rehacer el tejido social y empoderar a las comunidades para que la misma comunidad, empiece a generar soluciones a sus problemas.
La fuerza del cambio es la fuerza de la comunidad. A nivel de las estructuras hay que descentralizar al Estado panameño para que los municipios y las comunidades, sin manipulaciones, vayan dando solución a sus problemas de su escuela, calles, veredas, agua potable. También como iglesia tenemos que descentralizar las parroquias para que sean comunidad de comunidades, una red de comunidades en donde la gente humilde y sencilla reflexiones sus problemas y, a la luz del evangelio, empiece a dar soluciones que nazcan desde la propia comunidad. Actuando así podemos honrar el trabajo y compromiso del Padre Héctor Gallego que dio su vida por los campesinos.
La vida del Padre Héctor Gallego aún hoy nos anima y nos motiva para seguir el mismo camino, que no es otro que el camino de Jesús, cuya presencia inspira a los cristianos para formar comunidad, comunidad de hermanos y hermanas fuerza de vida plena para transformar el mundo.