El Padre Teo
Transcurrían mis años mozos en la Barriada Santa Rita de Colón cuando un joven amigo de mis hermanos y vecino del barrio frecuentaba la casa de mis padres iniciando de esta manera una relación amical a toda prueba. Posteriormente cuando estudiábamos en el Colegio Abel Bravo formamos parte del equipo de gimnasia competitiva bajo la dirección del Profesor Carlos Fernández. Teófilo causaba sensación entre los integrantes de los demás equipos por su don de gente, su extraordinaria flexibilidad corporal y capacidad para realizar las rutinas más complicadas y además por su gran apetito a la hora de comer.
Era un joven normal que gustaba de las farras y el relajo con los amigos, por eso cuando nos enteramos de su decisión de ir al Seminario con el objeto de convertirse en sacerdote pensamos que era una broma. De igual manera por ser tan conocido, su ceremonia de ordenación junto al Padre Nicolás Delgado se convirtió en un acontecimiento trascendental en la Provincia de Colón. Que cosa tan interesante que por una parte el Padre Nicolás adoptó una posición tan beligerante en la defensa de los intereses de los colonenses que fue trasladado a ejercer su apostolado en Brasil y por la otra parte el Padre Teo fue escalando posiciones hasta llegar a ser el Párroco de la Iglesia Catedral de la Inmaculada Concepción de Colón, período durante el cual instauró la celebración de la tan impactante Hora Santa que no solo abarrotaba la Catedral, si no que su ejemplo ha sido seguido a nivel nacional.
Conociéndose comprometido con las causas de los más necesitados funda la Fraternidad de los Divinos Corazones de Jesús y María para desde la Ciudadela de Jesús y María en Santa Rita Arriba en Colón, dar atención y protección a los niños abandonados y a las víctimas infantiles de la violencia intrafamiliar. Esta misión no tardó en captar la atención, simpatía y apoyo no sólo de católicos, sino también de miembros de otras denominaciones religiosas.
Lastimosamente cuando las obras del Señor Todopoderoso alcanzan niveles de éxito, los partidarios del maligno se mezclan en sus acciones para tratar de destruir las obras buenas que se generan. Es así como al igual que en otros lugares del mundo, algunos malvados se aprovecharon de la cercanía a los niños para realizar acciones reprochables, las cuales al ser del conocimiento de la jerarquía de la Fraternidad, dieron parte a las autoridades brindando toda la colaboración posible para que los responsables tal como en efecto ocurrió enfrentaran la justicia de los hombres y recibieran el castigo correspondiente.
A pesar de que la justicia terrenal ya había realizado su trabajo, la oportunidad se tenía que aprovechar para hacer un despliegue noticioso y así vender más periódicos a costa de malograr una carrera que desde siempre había ejercido la opción por los más necesitados, no sólo de Colón, sino también a nivel internacional.
A pesar de las injustas acciones realizadas en contra del Padre Teo, los cientos de católicos que podemos dar testimonio de su compromiso con las obras de nuestro Señor Todopoderoso y del éxito de su misión apostólica y evangelizadora, queremos reiterar nuestra solidaridad frente a estas duras pruebas que le toca enfrentar y de las cuales estamos seguros que como siempre ha de salir adelante para el beneficio del incremento de la fé en una comunidad tan necesitada.