El pago de la vaca atollada
No quisiera invocar los adagios tradicionales de nuestra sociedad, pero es que los mismos, a cada momento, coinciden con lo que vemos en la vida diaria, en el seno de la familia, de los negocios y en la vida política panameña. En este país los políticos constituyen sus colectivos con promesas demagogas comprando conciencias, engañando a la Patria y al electorado, y cuando vemos que al final de las campañas negocian sus partidos con el gobierno ganador en base a canonjías y privilegios a costa del Estado. Trabajan a lo largo del período en una estrecha colaboración con el gobierno de turno, sin importarles si ello conviene o no a la Nación. Pero cuando está por culminar la gestión gubernamental del momento, comienzan a olfatear y a calcular su posición, buscando síntomas de una posible derrota electoral, que los lleva a salirse del gobierno o del colectivo en busca de nuevas oportunidades.
A partir de ese nefasto concepto, surgen las acusaciones y cuestionamientos en contra del gobierno o de un partido después de estarse cubriendo con el silencio de complicidad, porque en ese momento les convenía. Lo anterior se califica como una vil traición e infidelidad hacia el gobierno, una traición a la patria por su silencio y un oportunismo de ocasión, el cual se le puede llamar "el pago de la vaca atollada", porque después de haberse servido hasta la saciedad de la nación por conducto de una determinada gestión gubernamental, hoy la cuestionan y la censuran. Esta mala práctica es muy común en Panamá.
Llama la atención que esos partidos y sus líderes, mientras están dentro de los gobiernos guardan un hermético silencio en cuanto a dicha administración pública, pero cuando salen de ella, sacan a relucir denuncias, dando la impresión que mientras estaban en coloquio con el gobierno no les importaba con el destino del país y su pueblo.
Ya es tiempo que los electores hagan sentir al país, reflexionando con sentido patriótico, rechazando esos tipos de políticos en la próxima contienda electoral en defensa de la dignidad de cada elector panameño.
A partir de ese nefasto concepto, surgen las acusaciones y cuestionamientos en contra del gobierno o de un partido después de estarse cubriendo con el silencio de complicidad, porque en ese momento les convenía. Lo anterior se califica como una vil traición e infidelidad hacia el gobierno, una traición a la patria por su silencio y un oportunismo de ocasión, el cual se le puede llamar "el pago de la vaca atollada", porque después de haberse servido hasta la saciedad de la nación por conducto de una determinada gestión gubernamental, hoy la cuestionan y la censuran. Esta mala práctica es muy común en Panamá.
Llama la atención que esos partidos y sus líderes, mientras están dentro de los gobiernos guardan un hermético silencio en cuanto a dicha administración pública, pero cuando salen de ella, sacan a relucir denuncias, dando la impresión que mientras estaban en coloquio con el gobierno no les importaba con el destino del país y su pueblo.
Ya es tiempo que los electores hagan sentir al país, reflexionando con sentido patriótico, rechazando esos tipos de políticos en la próxima contienda electoral en defensa de la dignidad de cada elector panameño.