El país de los morbos
Sólo faltaba que una ortiga se utilizara contra una dama no kuna para que se desatara una vez más el racismo interno que yace en algunos panameños que no perdonan que los indígenas levantaran cabeza en este país. No dejaron que se agotaran las investigaciones debidas para emitir juicios concluyentes. Tampoco dejaron lugar a dudas, sólo les interesaba condenar una actitud supuestamente "salvaje", de "bárbaros", etc.
Dentro de las gloriosas culturas ancestrales, todavía existentes en el mundo, las costumbres kunas son muy suaves y muy educativas. En los momentos actuales no se contempla entre las que atentan contra los derechos humanos.
Si hubieran investigadores capaces y listos, irían al lugar del hecho y realizar las pesquisas debidas, con todo sus ingredientes culturales. De otra manera es poner los gritos al cielo para justificar otras cosas que no tienen nada que ver con los hechos verdaderos.
Si los kunas fueran "bárbaros", la dama del drama no hubiera salido a los poquísimos días en la ciudad dando declaraciones sin ninguna cicatriz más que los sustos pasados. Si en esto hay que responsabilizar alguien, que se haga, pero para ello no se va a incitar el odio racial hacia toda una cultura.
Una vez más se ve que no les importa que se irrespete una cultura o la tranquilidad de un pueblo que no tolera ciertos actos. No la maestra, sino los que condenaron con fervor xenófobo en los medios y que tienen el dinero para viajar por el mundo o los medios para conocerlo, que vayan a los países, ya sea occidentales del norte o al Medio Oriente o al Africa e infrinjan las reglas establecidas a ver si alegremente van a venir a contar sus aventuras.
O en el mismo Panamá, porque no todos los medios se escandalizan que semanalmente se tiren bombas lacrimógenas al pueblo y muchas veces afectan a niños inocentes, con consecuencias graves para algunos. ¿Acaso eso no es violación a los derechos humanos?
Más de la mitad de los panameños viven en la pobreza y la miseria, ¿a dónde está la humanidad de esos señores para condenar diariamente a los verdugos de los pobres? ¿O por qué no se pone freno a la morbosidad de algunos medios que todos los días del año colocan muertos, a veces editados con saña, que en nada dignifica la vida humana, y sin acompañar para nada el dolor de sus familiares? ¿Eso no es barbarie, salvajismo en su máxima expresión acaso?
Ya basta que se reciten los derechos humanos como cualquier poema que no tiene sentido.
Yo me solidarizo con la joven maestra, pero también condeno su actitud, porque si hubiera sido contra otro indígena no hubiera sucedido nada, ni hubieran salido los que defienden la dignidad indígena. Es como muchos supuestos "próceres" panameños, odiaban a los mismos nacionales, pero cuando un gringo le daba cachetadas a su "pueblo" lo festejaban, porque eran los gringos y punto.
En los momentos de los hechos, ya sabidos por todos, estaba fuera del país y me dolió cómo hasta editoriales se festejaban de su racismo (ya dejando a un lado los hechos). Casualmente estaba dictando una conferencia sobres los derechos humanos y pueblos indígenas, que no me quedó más que poner como ejemplo de racismo lo que estaba ocurriendo en Panamá, claro está, después de haber explicado la cultura kuna. Apenas en suelo patrio, le hice la pregunta a varios taxistas y gente no indígena sobre qué opinaban de eso y la respuesta era de esperarse, "...muchos de los que están exagerando las cosas, no quisieran ver ni en pintura a los indígenas, menos cuando ya están tocando las puertas del poder.."
Dentro de las gloriosas culturas ancestrales, todavía existentes en el mundo, las costumbres kunas son muy suaves y muy educativas. En los momentos actuales no se contempla entre las que atentan contra los derechos humanos.
Si hubieran investigadores capaces y listos, irían al lugar del hecho y realizar las pesquisas debidas, con todo sus ingredientes culturales. De otra manera es poner los gritos al cielo para justificar otras cosas que no tienen nada que ver con los hechos verdaderos.
Si los kunas fueran "bárbaros", la dama del drama no hubiera salido a los poquísimos días en la ciudad dando declaraciones sin ninguna cicatriz más que los sustos pasados. Si en esto hay que responsabilizar alguien, que se haga, pero para ello no se va a incitar el odio racial hacia toda una cultura.
Una vez más se ve que no les importa que se irrespete una cultura o la tranquilidad de un pueblo que no tolera ciertos actos. No la maestra, sino los que condenaron con fervor xenófobo en los medios y que tienen el dinero para viajar por el mundo o los medios para conocerlo, que vayan a los países, ya sea occidentales del norte o al Medio Oriente o al Africa e infrinjan las reglas establecidas a ver si alegremente van a venir a contar sus aventuras.
O en el mismo Panamá, porque no todos los medios se escandalizan que semanalmente se tiren bombas lacrimógenas al pueblo y muchas veces afectan a niños inocentes, con consecuencias graves para algunos. ¿Acaso eso no es violación a los derechos humanos?
Más de la mitad de los panameños viven en la pobreza y la miseria, ¿a dónde está la humanidad de esos señores para condenar diariamente a los verdugos de los pobres? ¿O por qué no se pone freno a la morbosidad de algunos medios que todos los días del año colocan muertos, a veces editados con saña, que en nada dignifica la vida humana, y sin acompañar para nada el dolor de sus familiares? ¿Eso no es barbarie, salvajismo en su máxima expresión acaso?
Ya basta que se reciten los derechos humanos como cualquier poema que no tiene sentido.
Yo me solidarizo con la joven maestra, pero también condeno su actitud, porque si hubiera sido contra otro indígena no hubiera sucedido nada, ni hubieran salido los que defienden la dignidad indígena. Es como muchos supuestos "próceres" panameños, odiaban a los mismos nacionales, pero cuando un gringo le daba cachetadas a su "pueblo" lo festejaban, porque eran los gringos y punto.
En los momentos de los hechos, ya sabidos por todos, estaba fuera del país y me dolió cómo hasta editoriales se festejaban de su racismo (ya dejando a un lado los hechos). Casualmente estaba dictando una conferencia sobres los derechos humanos y pueblos indígenas, que no me quedó más que poner como ejemplo de racismo lo que estaba ocurriendo en Panamá, claro está, después de haber explicado la cultura kuna. Apenas en suelo patrio, le hice la pregunta a varios taxistas y gente no indígena sobre qué opinaban de eso y la respuesta era de esperarse, "...muchos de los que están exagerando las cosas, no quisieran ver ni en pintura a los indígenas, menos cuando ya están tocando las puertas del poder.."