default

El Panameñismo hacia el 2009


El Partido Panameñista de hoy en día es un colectivo distinto al Partido Arnulfista de hace cinco años atrás. No totalmente distinto, pero sí es indiscutible que tenemos un estatuto con mayores espacios de participación para la membresía del panameñismo. Debo confesar que me disgusta un poco cuando escucho a algunos distinguidos copartidarios arrogarse el mérito exclusivo de esa transformación, cuando en realidad se trata de un esfuerzo colectivo en el que muchos participamos y empujamos en la misma dirección, aunque desde diferentes posiciones.

El 6 de julio, el nuevo Partido Panameñista realizará las primeras primarias generales en toda su historia, en las que sus casi 300 mil miembros tendrán la oportunidad de escoger con su voto directo a quienes seremos los candidatos a representantes, alcaldes, diputados y el candidato a la Presidencia de la República por el Partido Panameñista. Para nosotros, es un proceso novedoso y complejo que, sin embargo, estamos tratando de llevar de la mejor manera, sin que se generen traumas innecesarios que dificulten después la reconciliación entre los distintos bandos internos que hoy estamos compitiendo.

Los tres precandidatos presidenciales que hasta hoy han manifestado su interés en participar en estas primarias tienen indudables méritos y cualquiera de ellos representaría dignamente a nuestro Partido en las elecciones del 2009. Pero sólo puedo votar por uno de los tres y mi voto será con Alberto Vallarino, porque creo que es quien tiene la experiencia para conducir el país y quien tiene mayor claridad con respecto a lo que Panamá necesita para aprovechar al máximo su potencial, no sólo de crecimiento económico, sino, sobre todo, de desarrollo humano. Además, es un hecho innegable que es Alberto quien reúne las mejores condiciones para construir una alianza con otros partidos de oposición.

Para los panameñistas es conveniente y necesaria una alianza con los otros partidos de la oposición democrática. Y sabemos que no es tarea fácil. Es difícil conciliar un Estatuto moderno y democrático como el nuestro con prácticas de antaño, donde las alianzas se decidían en conciliábulos a puertas cerradas. Tenemos que buscar un punto medio y esa responsabilidad no es sólo de los panameñistas, sino de todos los partidos de oposición.

Contrario a lo que algunos plantean, como partido no hemos adoptado una posición arrogante. Más bien, con mucha humildad, hemos manifestado de común acuerdo entre las tres campañas, que nuestro Partido está anuente a someterse a una primaria interpartidaria, en la que puedan votar todos los inscritos en los partidos políticos de la alianza e incluso, los independientes. Nada podría ser más democrático que escoger el candidato opositor de esa forma, mediante el voto directo y secreto.

Con respecto a las circunscripciones locales, seguramente es cierto que en el Directorio de Guararé pudimos haber hecho mayores gestos de acercamiento con los otros partidos de oposición. Pero no deja de ser comprensible que es muy complicado hacerlo cuando estamos en medio de unas primarias internas en las que el presidente del partido es, al mismo tiempo, juez y parte. Sin embargo, dentro de las circunstancias, lo que sucedió en Guararé no debe entenderse como un cierre absoluto a cualquier posibilidad de acuerdo con el resto de la oposición. Reitero, los líderes del panameñismo entendemos la necesidad de construir un gran acuerdo nacional en torno a una visión de país realmente incluyente. Lo que tenemos que entender todos es que no podemos basar esa alianza en viejos paradigmas, sino en concordancia con el espíritu de los nuevos tiempos: con transparencia, participación y la mayor democracia posible.

José Blandón Figueroa
Diputado Panameñista

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América