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El Papa en Panamá


Bajo el gobierno del presidente Ricardo De La Espriella en 1983, el Papa Juan Pablo II estuvo en Panamá, donde fue recibido por una enorme multitud de personas que se congregó en los alrededores del Gimnasio Nuevo Panamá, hoy Roberto Durán. Eran tiempos de dictadura, una de cuyas muestras fue, poco tiempo después, la propia dimisión, por presión de los militares, del mismo De La Espriella.
La traída del Papa fue una maniobra, en cierto sentido, audaz y de doble filo, sólo comparable a la visita que hiciera el Santo Padre a Cuba años después. El Gobierno se arriesgaba a que con su presencia y su imagen de liberador, cuya espada moral invencible había sido probada en Polonia y en el mundo soviético, se atizaran los sentimientos y manifestaciones de los opositores al régimen militar. Pero por otra parte, se anotaba un éxito sin precedentes con la presencia de Juan Pablo II, siendo que los panameños son en su inmensa mayoría católicos y cristianos.
En las palabras que pronunció en nuestro suelo, puede destacarse una breve muestra conservadora, cuando con voz grave y profunda dijo: "Lo que Dios une que no lo separe el hombre", con lo que sentenció toda discusión a favor de las corrientes partidarias del divorcio. En lo demás, reiteró su mensaje a favor de los pobres, las minorías étnicas, las injusticias sociales y los que sufren, entonando al final, con voz melodiosa, como un himno, la canción "Pescador de Almas". Su breve visita dejó huellas y recuerdos imborrables. Poco después, tal cual ocurriera tras sus visitas a la Polonia comunista, estalló la ofensiva civilista que hizo posible la restitución de la democracia en nuestro país.
Al respecto, el cura párroco de Las Cumbres, Benito Moreno percibió mucha gratitud del pueblo panameño para con Juan Pablo II, al tiempo que señaló que su pérdida deja recuerdos de un hombre extraordinario y valioso para la Iglesia.
El padre Moreno destacó que hoy van a manifestar un signo mayor de gratitud hacia el Papa con la adoración del Santísimo en honor a su entrega que dejó como una hermosa lección de lo que significa amar a Dios.
Moreno sostuvo que todos deben recordar por siempre la obra del Papa, ya que el primer día de este año, en ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, celebrando el año de la Eucaristía, pidió participar de la victoria de Cristo, porque somos liberados del mal para hacer el bien.
El padre Joselín Aguilar, de la Parroquia San Isidro Labrador, del distrito de Capira se refirió al reto que enfrentará el nuevo jerarca de la Iglesia Católica en dar seguimiento a lo que hizo Juan Pablo II, ya que el legado que deja es "el de llevar a Cristo en su persona y hacerle ver esto a la humanidad".
Juan Pablo II fue capaz de transparentar a Jesús en su vida y es la misión de todos; haciendo la comunión con otras iglesias no cristianas.
Ayer, a las 6:00 p.m., doblaron las campanas de las diferentes iglesias en señal de duelo. Los panameños guardaron un minuto de silencio. Una mezcla de dolor, nostalgia y amor los embargó, porque sienten el vacío de un Papa que proyectaba el pilar de la fe cristiana: el amor. El Papa se despidió de este mundo dejándole un mensaje a los jóvenes.
Las reparaciones en este último tramo significaron un desembolso por el orden de los B/.596,788.
Lo cierto es que la condición actual de la autopista deja mucho que decir. La inversión hecha 25 años atrás sigue generando ganancias que no quedan en evidencia cuando se transita la vía.
Hoy se podría afirmar que en los años de funcionamiento esta vía ha generado más de B/. 40 millones, lo que serviría para cubrir ampliamente sus costos iniciales de B/. 28 millones.

  • La Ley 40 de 24 de octubre de 1980 y el Decreto 4 de abril de 1981 establecen que los peajes pagados por uso de la autopista deben de ser destinados para mantenimiento de la vía.

  • No sólo la carretera, la propia garita de peaje también evidencia el deterioro de su estructura.

  • Anualmente se expiden unos 4.5 millones de boletas de peaje para la autopista Arraiján-La Chorrera por un valor de B/. 3 millones.

  • Hace falta señalización y en algunos casos los anuncios existentes reposan bajo la maleza.

  • Durante el recorrido pudimos percatarnos de que en algunas comunidades al borde de la autopista no han demolido la cerca porque les sirve a los propios moradores como límite para sus casas.

  • Y eso no es todo. En el patio trasero cuidan animales y mantienen jardines, valiéndose del alambre de ciclón que deber ser usado para impedir el paso a la vía.

  • La "Curva del Sueño" es el tramo más peligroso de la autopista, así lo demuestran las estadísticas.

  • En el 2003 y el 2004 unas 24 personas perdieron la vida en accidente de tránsito en este sector.

101 años de Panamá América

 
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