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El Papa vs. Bush: ¿intereses antagónicos?


Parece que el tejano gringo, en su guerra declarada al mundo, se ha ganado la ex comunión de su no-santidad: Juan Pablo Segundo. La actual guerra fascista y de sangres bárbaras, a pesar de que Bush no sea descendiente de Hitler, repite el escenario de la expropiación de los no cristianos.
Después que los gringos impidieron el milenio del Anticristo, con la diabólica bomba atómica, los judíos han retornado a sus tierras de origen. Sabemos que sus intereses con los americanos, gracias a la ONU, les permite aplastar a los palestinos como plagas. Siempre la intolerancia de quienes se creen dueños de la verdad, a través de sus hechos principales lo hacen a costa de vidas inocentes. Entonces los odios o resentimientos, como mecanismo de defensa, conllevan al futuro derribamiento de ciudades. Lo de las torres gemelas, quizás la Babel de la modernidad, es el efecto del odio de quienes aspiran a gobernar con esa intolerancia fundamentalista. La nueva causa del efecto anterior, es el escenario de Bagdad, un escenario donde el infiel Hussein exterminaba a los musulmanes, gracias al apoyo de los Estados Unidos. ¿Dónde estaban las protestas y los manifiestos pacifistas del Vaticano dirigidos a la Casa Blanca? Cuando son antagónicos los intereses entre una parte y otra se repiten discursos sobre lo justo y lo condenatorio.
La carnavalización bajtiniana afirma lo siguiente: "en la base del rito de coronación y destronamiento del Rey se encuentra el núcleo mismo de la concepción carnavalesca del mundo: el pathos de cambios y transformaciones, de muerte y renovación. El carnaval es la fiesta del tiempo que aniquila y renueva todo. [...] Coronación - destronamiento es un rito doble y ambivalente que expresa lo inevitable y lo constructivo del cambio renovación, la alegre relatividad de todo estado y orden, de todo poder y toda situación jerárquica. En la coronación ya está presente la idea de un futuro destronamiento: la coronación desde un principio es ambivalente. Es de agregar que el destronamiento no es conclusivo, sino que implica, a su vez, una nueva coronación".

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