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El papel de la oposición


Todo buen gobierno en una democracia debe sentirse complacido si tiene una oposición seria que se oponga a aquellas medidas que se consideran inconvenientes para el país y que presente soluciones. No solo debe la oposición criticar por criticar al gobierno en su gestión, sino también debe presentarle al pueblo alternativas.

Las últimas encuestas nos están demostrando que el actual gobierno, a pesar de ciertas medidas que pueden considerarse que afectan el bolsillo del ciudadano, continúa teniendo un altísimo respaldo popular. Su gestión de gobierno sigue recibiendo, por amplio margen, respaldo.

Por otro lado, la oposición continúa utilizando las mismas tácticas desfasadas de un pasado ya distante que quedó atrás. La oposición al gobierno de Martinelli se ha caracterizado por combatirlo todo sin presentar propuestas claras y convincentes.

Los pueblos en el Siglo XXI rechazan el pensamiento desafortunado que un día tuvo Nikita Krushev, cuando se encontraba en la cúspide del poder y solo creía en el partido único -el comunista-: “los políticos son siempre iguales prometen construir un puente inclusive donde no hay río”. Esas frases, sin contenido, no tienen hoy cabida en el léxico político. El pueblo rechaza vigorosamente el oportunismo y la demagogia y busca siempre que sus sueños de una mejor vida se hagan realidad.

La democracia, según dijo un día el excandidato a la Presidencia de EE.UU., Alfred Smith, “con todos sus males pueden ellos ser curados por la propia democracia”. Es decir, en ella, en el sistema democrático, encontramos las correcciones a sus imperfecciones.

Podemos tener un gobierno con amplio respaldo popular, pero no podemos darnos el lujo de carecer de una oposición sólida y cohesionada. La democracia necesita de uno y del otro para poder ser efectiva y rendirle al final de cuenta los frutos que la ciudadanía se merece.

El pueblo aceptó y respaldó con sus votos la unión del panameñismo con Cambio Democrático en una gran alianza junto con Unión Patriótica y el Molirena para darle en las últimas elecciones una victoria abrumadora para el “Cambio”. Sucederá lo mismo con el PRD y el SUNTRACS? El panameño si ha demostrado una y otra vez que rechaza toda violencia y está en contra del radicalismo venga este de donde venga, al igual que el oportunismo demagógico. Cada vez pesa más en el ánimo del electorado las posiciones centristas. La democracia por más incipiente que esta sea, como es el caso de Panamá, los extremos siempre son rechazados.

101 años de Panamá América

 
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