El paradigma de los orgánicos
Frente a la necesidad de una buena alimentación, los nutricionistas recomiendan el consumo de frutas y vegetales por sus numerosos beneficios curativos y terapéuticos. Las frutas, por ejemplo, cuando están maduras suministran inmensas cantidades de vitaminas, minerales, fibras, pigmentos, antioxidantes, y azúcares naturales que no afectan al páncreas como lo hace el azúcar de mesa (sacarosa o sucrosa). Igualmente, los vegetales son bajo en grasas y calorías, altos en fibras y están llenos de nutrientes beneficiosos para la salud.
Pero las frutas y vegetales son frecuentemente impregnados con agroquímicos que luego son absorbidos durante la digestión, y terminan depositados en las células y tejidos de las personas. Por eso, lo más trascendental en la actualidad es fomentar el crecimiento de la agricultura orgánica en respuesta a la urgencia de consumir alimentos libre de tóxicos. Según registros oficiales, Panamá ocupa el primer lugar en la región en cantidad de plaguicida por habitante. El consumo anual promedio de tres kilogramos supera en más de seis veces el promedio mundial y en casi tres veces el consumo del conjunto de países de Centroamérica. Aunque la producción de orgánicos es escasa y aquellos productos que logran llegar al mercado tienen calidad inconsistente y precios muy elevados, las ventajas de una alimentación orgánica es incuestionable, sobre todo si observamos el incremento de casos de cáncer y alergias por consumo de alimentos que contienen tóxicos residuales.
El Environmental Working Group, una organización sin fines de lucro en EU (www.ewg.org) que reporta los riesgos de pesticidas en los alimentos, informó que las personas pueden reducir en más del 50 por ciento el riesgo de contaminación si reducen el consumo de los "dirty dozens" las doce frutas y vegetales que contienen más contaminantes: fresas, pimentones, espinaca, cerezas, melocotones, melones mexicanos, apio, manzanas, albaricoques, habichuelas, uvas chilenas y pepinos. Hay muchas otras organizaciones privadas y agencias públicas que manejan sus propias listas, pero lo importante es comprender que la agricultura tradicional produce alimentos ricos en residuos tóxicos que afectan la salud.
La comunidad está indiferente ante los resultados de estudios científicos que demuestran los elevados índices de toxicidad de alimentos, y aducen que esas cantidades son muy pequeñas para preocuparse. Existen dos falacias frente estos argumentos. Primero, los niveles de toxicidad para agroquímicos están determinados basados en cantidades que causan daño eminente. Es decir, las especificaciones técnicas se refieran a la dosis letal y no al riesgo por contacto prolongado que causa dicha sustancia al sistema inmunológico o demás órganos del cuerpo. Y segundo, la toxicidad reportada para cada agroquímico no considera el efecto sinérgico que causa la combinación de dos o más tóxicos cuando son asimilados y entran al torrente sanguíneo.
Un experimento publicado en la revista Science del 7 de junio de 1996, reportó los resultados que demuestran el efecto que causa al sistema hormonal la combinación de cuatro pesticidas. Hasta ese momento, la toxicidad de los cuatro compuestos separados se consideraba moderada, pero cuando dos de ellos "endosulfano y dieldrin" se combinan, la potencia resultante aumenta en un factor de 1, 600. Endosulfano es uno de los pesticidas más usados en la producción de frutas y vegetales, y de otros productos alimenticios. Aunque el dieldrin está en la lista de productos prohibidos, un estudio oficial publicado en junio del 2000, demostró que en Panamá no se realizan controles de tóxicos residuales en alimentos y que los productores, en aras de garantizar su meta de producción, utilizan cualquier tipo y cantidad de agroquímicos.
¿Qué hay que hacer? Por lo pronto, hay que exigir a las autoridades un mayor control toxicológico en la producción de los alimentos. Igualmente, los productores deben informar a los consumidores sobre la procedencia y el tipo de pesticidas con que son tratados los alimentos. Es urgente que se cuestione el nivel de residuos tóxicos que contienen los productos que comen los panameños. Es hora de que el MIDA cambie su misión de incentivar la producción de alimentos contaminados, por una más racional que garantice la conservación y el bienestar de la comunidad. La consigna de todos debe ser la de apoyar la producción orgánica y consumir alimentos libres de toxinas. Es la única manera real de salir del círculo de mortandad que causa el irresponsable y criminal consumo de agroquímicos tóxicos.
Conócete a ti mismo, mi hermano. Cuidado con confiar en las fuerzas propias; hay que aferrarse al Señor. Él nos cuida, nos protege, nos guía y nos da el aliento vital, la iluminación y el discernimiento para saber por dónde ir. Con el Señor vamos bien, sin Él vamos al desastre.
Cristo Jesús, el Señor, ofrece el único camino que hay para la salvación. Jesús vino al mundo en carne mortal, murió y resucitó, derramó el Espíritu Santo y nos dio vida nueva.
Todos estamos en este valle de lágrimas, expuestos y sujetos a las mismas pruebas. Estamos buscando ganar la salvación en el Señor y sólo Cristo Jesús nos la puede dar.
El Señor quiere que te conviertas en una persona de oración, porque la oración con fe mueve montañas. Ora para que Dios te libere de todas tus cadenas y te sane. Recuerda que solamente ¡CON DIOS, TÚ SERÁS INVENCIBLE!
Pero las frutas y vegetales son frecuentemente impregnados con agroquímicos que luego son absorbidos durante la digestión, y terminan depositados en las células y tejidos de las personas. Por eso, lo más trascendental en la actualidad es fomentar el crecimiento de la agricultura orgánica en respuesta a la urgencia de consumir alimentos libre de tóxicos. Según registros oficiales, Panamá ocupa el primer lugar en la región en cantidad de plaguicida por habitante. El consumo anual promedio de tres kilogramos supera en más de seis veces el promedio mundial y en casi tres veces el consumo del conjunto de países de Centroamérica. Aunque la producción de orgánicos es escasa y aquellos productos que logran llegar al mercado tienen calidad inconsistente y precios muy elevados, las ventajas de una alimentación orgánica es incuestionable, sobre todo si observamos el incremento de casos de cáncer y alergias por consumo de alimentos que contienen tóxicos residuales.
El Environmental Working Group, una organización sin fines de lucro en EU (www.ewg.org) que reporta los riesgos de pesticidas en los alimentos, informó que las personas pueden reducir en más del 50 por ciento el riesgo de contaminación si reducen el consumo de los "dirty dozens" las doce frutas y vegetales que contienen más contaminantes: fresas, pimentones, espinaca, cerezas, melocotones, melones mexicanos, apio, manzanas, albaricoques, habichuelas, uvas chilenas y pepinos. Hay muchas otras organizaciones privadas y agencias públicas que manejan sus propias listas, pero lo importante es comprender que la agricultura tradicional produce alimentos ricos en residuos tóxicos que afectan la salud.
La comunidad está indiferente ante los resultados de estudios científicos que demuestran los elevados índices de toxicidad de alimentos, y aducen que esas cantidades son muy pequeñas para preocuparse. Existen dos falacias frente estos argumentos. Primero, los niveles de toxicidad para agroquímicos están determinados basados en cantidades que causan daño eminente. Es decir, las especificaciones técnicas se refieran a la dosis letal y no al riesgo por contacto prolongado que causa dicha sustancia al sistema inmunológico o demás órganos del cuerpo. Y segundo, la toxicidad reportada para cada agroquímico no considera el efecto sinérgico que causa la combinación de dos o más tóxicos cuando son asimilados y entran al torrente sanguíneo.
Un experimento publicado en la revista Science del 7 de junio de 1996, reportó los resultados que demuestran el efecto que causa al sistema hormonal la combinación de cuatro pesticidas. Hasta ese momento, la toxicidad de los cuatro compuestos separados se consideraba moderada, pero cuando dos de ellos "endosulfano y dieldrin" se combinan, la potencia resultante aumenta en un factor de 1, 600. Endosulfano es uno de los pesticidas más usados en la producción de frutas y vegetales, y de otros productos alimenticios. Aunque el dieldrin está en la lista de productos prohibidos, un estudio oficial publicado en junio del 2000, demostró que en Panamá no se realizan controles de tóxicos residuales en alimentos y que los productores, en aras de garantizar su meta de producción, utilizan cualquier tipo y cantidad de agroquímicos.
¿Qué hay que hacer? Por lo pronto, hay que exigir a las autoridades un mayor control toxicológico en la producción de los alimentos. Igualmente, los productores deben informar a los consumidores sobre la procedencia y el tipo de pesticidas con que son tratados los alimentos. Es urgente que se cuestione el nivel de residuos tóxicos que contienen los productos que comen los panameños. Es hora de que el MIDA cambie su misión de incentivar la producción de alimentos contaminados, por una más racional que garantice la conservación y el bienestar de la comunidad. La consigna de todos debe ser la de apoyar la producción orgánica y consumir alimentos libres de toxinas. Es la única manera real de salir del círculo de mortandad que causa el irresponsable y criminal consumo de agroquímicos tóxicos.
Conócete a ti mismo, mi hermano. Cuidado con confiar en las fuerzas propias; hay que aferrarse al Señor. Él nos cuida, nos protege, nos guía y nos da el aliento vital, la iluminación y el discernimiento para saber por dónde ir. Con el Señor vamos bien, sin Él vamos al desastre.
Cristo Jesús, el Señor, ofrece el único camino que hay para la salvación. Jesús vino al mundo en carne mortal, murió y resucitó, derramó el Espíritu Santo y nos dio vida nueva.
Todos estamos en este valle de lágrimas, expuestos y sujetos a las mismas pruebas. Estamos buscando ganar la salvación en el Señor y sólo Cristo Jesús nos la puede dar.
El Señor quiere que te conviertas en una persona de oración, porque la oración con fe mueve montañas. Ora para que Dios te libere de todas tus cadenas y te sane. Recuerda que solamente ¡CON DIOS, TÚ SERÁS INVENCIBLE!