El partido político
Parece que en Panamá los partidos políticos han devenido en meras maquinarias electoreras, y que la política se ha reducido a un permanente cálculo de ganancia y pérdida de votos. Ya no hay colectivos cuya función sea entendida como la de ser escuela de cuadros y futuros gobernantes, donde las posiciones políticas sean fruto de intensos y profundos debates ideológicos y no de costosas y superficiales encuestas de opinión; en donde la función de intermediación social para el logro de las transformaciones nacionales no haya sido abandonada para ser reemplazada por el clientelismo y el cacicazgo.
Aún no podemos decir que el concepto Partido Político haya hecho crisis en Panamá, por supuesto que hay varios en crisis, otros moribundos y algunos que no se han dado cuenta de que están muertos, pero el panameño aún afinca sus esperanzas en la renovación democrática. Ante la enormidad de los retos que tenemos y las expectativas locales e internacionales que ha generado nuestro desarrollo, los panameños no podemos menos que tomar en serio nuestras decisiones políticas. Debemos saber diferenciar el carisma de la capacidad, la popularidad de la preparación, lo local de lo nacional y exigir a la clase política que tomen la política en serio. Así mismo debemos exigirnos votar con la cabeza y no con el estómago. Después de todo el cráneo resiste mejor un golpe que el vientre.