El Pausílipo y Panamá La Vieja
Dos noticias de sentido opuesto tuvieron lugar la semana pasada en relación con el patrimonio histórico de la Nación. Una atañe a la vieja casa de descanso de Belisario Porras y la otra a las atribuladas ruinas de Panamá La Vieja.
Porras colmó tres décadas de nuestra historia, habiendo ocupado tres veces la Presidencia de la República, sumando diez años de mandato. De él, dijo el Presidente Harmodio Arias: "Pocos hombres públicos han recibido del pueblo las caudalosas manifestaciones de simpatía y entusiasmo popular".
Fue de el primer mandatario en demandar, en 1912, la derogación del Tratado del Canal HayBunau Varilla, cosa que reiteró durante su tercer mandato al presidente norteamericano Warren Harding. Durante sus administraciones se destaca la construcción del Hospital Santo Tomás y el ser artífice de la revolución urbanística del barrio de La Exposición, la Plaza de Francia, el moumento a Vasco Núñez de Balboa; sin contar sus Archivos Nacionales, el Registro Público y la promulgación de casi todos los códigos nacionales.
Es sin embargo imposible en este estrecho espacio siquiera dar una pálida imagen de lo que fue y sigue siendo Belisario Porras para los cimientos de nuestra nacionalidad. Nos basta en esta ocasión llamar la atención del buen trabajo que, con modestos recursos, viene realizando la Dirección de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INAC), en la conservación de la casa solariega, El Pausílipo, ubicada en Las Tablas Abajo, provincia de Los Santos, donde cada rincón recuerda al caudillo liberal.
Se necesita, sin embargo, de más apoyo, de un patronato quizás, que se dé a la tarea prolija de requerir de los descendientes del exmandatario, piezas, mobiliario, fotos, armas, escritos y documentos que enriquezcan su contenido.
La otra noticia es triste; y se refiere a la caída de uno de los muros del Convento de San José, construido hace 479 años; que es parte del complejo de las ruinas de Panamá La Vieja, la primera ciudad española fundada en el océano Pacífico del continente americano.
En el último mes hemos dedicado al menos dos editoriales previos en el que abordamos su estado de abandono y el trabajo solitario que para su rescate realiza la fundación que lleva su nombre.
Panamá La Vieja está condenada a seguir la suerte del citado muro del Convento de San José, si no se adoptan de inmediato medidas de urgencia para salvarla. Hay que crear un fondo multimillonario en ese empeño, con el objeto de despejar el área, delimitarla, apuntalarla y reconstruirla para regocijo de las futuras generaciones y como patrimonio histórico de inigualable valor.
Porras colmó tres décadas de nuestra historia, habiendo ocupado tres veces la Presidencia de la República, sumando diez años de mandato. De él, dijo el Presidente Harmodio Arias: "Pocos hombres públicos han recibido del pueblo las caudalosas manifestaciones de simpatía y entusiasmo popular".
Fue de el primer mandatario en demandar, en 1912, la derogación del Tratado del Canal HayBunau Varilla, cosa que reiteró durante su tercer mandato al presidente norteamericano Warren Harding. Durante sus administraciones se destaca la construcción del Hospital Santo Tomás y el ser artífice de la revolución urbanística del barrio de La Exposición, la Plaza de Francia, el moumento a Vasco Núñez de Balboa; sin contar sus Archivos Nacionales, el Registro Público y la promulgación de casi todos los códigos nacionales.
Es sin embargo imposible en este estrecho espacio siquiera dar una pálida imagen de lo que fue y sigue siendo Belisario Porras para los cimientos de nuestra nacionalidad. Nos basta en esta ocasión llamar la atención del buen trabajo que, con modestos recursos, viene realizando la Dirección de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INAC), en la conservación de la casa solariega, El Pausílipo, ubicada en Las Tablas Abajo, provincia de Los Santos, donde cada rincón recuerda al caudillo liberal.
Se necesita, sin embargo, de más apoyo, de un patronato quizás, que se dé a la tarea prolija de requerir de los descendientes del exmandatario, piezas, mobiliario, fotos, armas, escritos y documentos que enriquezcan su contenido.
La otra noticia es triste; y se refiere a la caída de uno de los muros del Convento de San José, construido hace 479 años; que es parte del complejo de las ruinas de Panamá La Vieja, la primera ciudad española fundada en el océano Pacífico del continente americano.
En el último mes hemos dedicado al menos dos editoriales previos en el que abordamos su estado de abandono y el trabajo solitario que para su rescate realiza la fundación que lleva su nombre.
Panamá La Vieja está condenada a seguir la suerte del citado muro del Convento de San José, si no se adoptan de inmediato medidas de urgencia para salvarla. Hay que crear un fondo multimillonario en ese empeño, con el objeto de despejar el área, delimitarla, apuntalarla y reconstruirla para regocijo de las futuras generaciones y como patrimonio histórico de inigualable valor.