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El peluquero presidencial


Me hubiera gustado mucho comenzar esta nota haciendo un análisis de la interesante labor que tiene ese individuo que con regularidad asume entre sus manos la primera cabeza de la república y decide en qué áreas de los hemisferios capilares incursionará con sus tijeras. Pero de pronto otro tema ha cruzado por el medio de mi curiosidad periodística llevándome por completo a otra reflexión.
El pasado mes de junio el Fondo de Población de las Naciones Unidas dio a conocer que la población del orbe había alcanzado la suma de 6 mil 60 millones de seres humanos, dijo además que esta cifra irá aumentando 75 millones cada año y que el 95% de este incremento ocurre en nuestros países en vía de desarrollo, convirtiéndonos en los primeros productores de personas en el planeta.
El informe del Fondo hace énfasis este año en la "desigualdad de genero" y destaca que 165 de 188 países miembros de la Organización de Naciones Unidas han ratificado la "Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación de la Mujer" firmada en 1979, aún continúa la discriminación "y casi siempre de la mano de la pobreza".
Pero si por el lado femenino llueve, pese a que representa el 52% de la población mundial, por el lado de los pobres hay inundaciones. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura emitió igualmente su informe hace pocos días en donde se indica que este año 2000 se calcula que más de 840 millones de personas no tienen acceso a una dieta diaria de 2,300 calorías.
Las causas de la pobreza aún se debaten en Bizancio. Las crisis económicas son ciertas al igual que las condiciones climáticas adversas experimentadas desde hace varios años en diversas regiones. Pero también existen causas estructurales, así como la falta de voluntad política o voluntad humana como realmente debiera llamarse, de los países industrializadas en cooperar de manera decidida contra pobreza, sobre todo si tomamos en cuenta que las raíces históricas de la miseria de una gran parte de estos países está ligada a las relaciones injustas con las metrópolis coloniales. La llamada "geográfica del hambre" se amplía, proporcionalmente a la brecha entre el Norte y el Sur.
Todos hemos visto las, cada vez crecientes, protestas en Seatle, Washington, Davos, Bolonia, Ginebra y recientemente en Praga, como una muestra del descontento mundial contra lo que genéricamente describen como "globalización" los organismos financieros internacionales.
No obstante los propios directores FMI y del Banco Mundial se han visto obligados a reconocer que es necesario compartir la preocupaciones de una nueva generación sin signos ideológicos que luchan contra la pobreza. Tanto Wolfensohn como Koehler afirmaron que es necesario "construir una verdadera globalización que trabaje para toda la gente".
El propio James D. Wolfensohn del Banco Mundial aseguró que a su juicio algo está mal cuando el 20% de la población más rica del planeta recibe más del 80% del ingreso global lo que convierte a la globalización en un instrumento de miedo e inseguridad y no de oportunidad y de inclusión. Estas declaraciones de alguna manera vienen a romper el muro de silencio que las IFI´s mantenían frente a los crecientes índices de miseria globales.
El signo económico seguirá siendo decisivo en este siglo que se inicia tanto para el poder de los 7 países más ricos sobre un mundo empobrecido y la riqueza de 3 mil millones de dólares diarios que genera el narcotráfico y que no se queda en el Tercer Mundo, sino todo lo contrarío. Esta es una verdad que se guarda como el mejor secreto bancario de una mafia globalizada cuyos apellidos no son en español.
Con un tema de este tamaño el peluquero presidencial continuará en su estilístico anonimato, más no así su realización, tan visible a las cámaras fotográficas y de televisión que nos presentan elegantemente peinada a la guapa inquilina del Palacio de las Garzas.

101 años de Panamá América

 
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