El péndulo ideológico del cambio
Estados Unidos (EE.UU) amparó la propuesta de un gobierno de tendencia derechista en Panamá. La clase adinerada del país, cansada de negociar detrás del telón del poder, no encontró mejor oportunidad que ésta para tomar las riendas directamente, proyecto costoso, pero posible ante los vacíos y errores de una pseudo izquierda panameña. Una realidad es que se ha venido propagando con mayor intensidad la tendencia de gobiernos latinoamericanos hacia formas de conducción política con contenido ideológico de izquierda. Ello no ha sido porque exista una diferencia conceptual en el electorado de lo que se supone ser de izquierda o de derecha, son varios los elementos; pero uno es que los pueblos latinoamericanos tienen una historia de subyugación política, económica, del imperio estadounidense, cuestión de la que no escapa la historia panameña, y que se ha mantenido aún desde que asumimos la forma democrática; pero con referentes que construyeron discursos populistas. Sin embargo, sus acciones siempre fueron dirigidas a proteger el sector capitalista y conservar el estatus de políticas económicas internacionales que han mantenido a los gobiernos y pueblos siempre en vías hacia el desarrollo.
No existe diferencia conceptual del actual gobierno con respecto a los anteriores; siguen siendo lo mismo ideológicamente, pero en esta oportunidad no hay lobos con piel de oveja, no son pseudo-socialdemócratas, han pregonado con orgullo ser adinerados al poder, con sus excepciones, y lo ratifica en su discurso de toma de posesión el presidente Ricardo Martinelli, al argumentar que: “Como Presidente haré todo lo que esté a mi alcance para avanzar los ideales de una economía libre, desafiando el péndulo ideológico de Latinoamérica”. Insertó con su declaración a Panamá en la oscilación ideológica del poder geopolítico mundial, EE.UU. perdía Latinoamérica, construyó otro aliado junto a México y Colombia en la región. Creemos que fue prematuro configurarse en una tendencia ideológica a inicio del gobierno, y menos cuando el más grande representante de la economía capitalista está en franca crisis económica y geoestratégica.