El periodista, el medio, la noticia
Preocupa la ligereza con que los medios manejan con frecuencia temas trágicos o críticas desmesuradas. ¿A qué se debe que en general sean esos los temas que ocupan grandes titulares y el mayor espacio en secciones de opinión? Porque vivimos en un mundo convulsionado, donde la violencia, el sexo y sed de poder económico controlan. Es ingenuo esperar que en sociedades disfuncionales eso no trascienda y venda más que cualquier otra propuesta informativa.
¿Cuál es el papel de los medios? Deben filtrar -no manipular- las informaciones que los receptores deben conocer. Sin dar preeminencia a lo negativo, ni a la crítica destructiva sobre la nutritiva.
Cierto, las malas nuevas son mayoría. También es verdad que publicamos más informaciones negativas por tener “la primicia”, “la exclusiva”, que no es malo tener; mas no omitamos una cosa por emitir otra. Innumerables veces damos a conocer informaciones contradictoras por antagonizar al gobierno. Nos parcializamos. Y donde estén intereses, emociones y criterios cargos es imposible ser objetivo. Creo en la objetividad; no en la perfección humana. Si las cosas están chuecas, toca denunciarlas. Empero, no creo que todo lo que ejecuta un gobierno sea malo, ni lo único que pasa en el mundo es tragedia.
Equilibremos informaciones. Publiquemos malas y buenas noticias. Creemos secciones de buenas noticias. No hagamos relaciones públicas al Gobierno ni convirtamos al medio en gacetilla. Tampoco en pasquín. Transmitamos los hechos como son. ¡Cuidado con las palabras sacadas de contexto! Un texto sin contexto es un pretexto. Por el morbo humano las malas informaciones trascienden. Mas quien cuida su serenidad está harto de malas noticias y trifulcas políticas. Entre más corriente negativa inviertas al escribir o leer escritos pesimistas, más propenso estás de enfermar.
Los medios pueden hacer mal o bien. Hace unos años, alguien inventó una invasión de focas en el Canal. Ello provocó movilización de organismos de seguridad y gasto innecesario de dinero. ¿Hubo sanción? Entiendo que no. Yo lo hubiera multado para que aprenda ser responsable con el poder que tiene al estar en un medio. ¿Que era una broma? ¿Desde cuándo es broma jugar con el cuarto poder de la prensa?
En El Patrullero 777, Cantinflas es policía y llega a una fiesta a requisar a los invitados por la pérdida de una billetera. Cantinflas ordena que nadie salga del lugar, hasta que aparezca lo perdido. Un periodista le advierte que lo va a reportar por abuso de autoridad, y que si Cantinflas no sabe qué es “el cuarto poder”. El cómico le responde: “¿Y usted sabe lo que es no poder salir del cuarto?”. Hay quienes desconocen el poder de la prensa y tampoco saben cómo salir del cuarto de la mediocridad porque “no tienen voz, sino eco”, asegura José Ingenieros.