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El perro del hortelano


La campaña comienza a emitir sus primeras burbujas; el ambiente tiende a calentarse a punto de ebullición, aún cuando faltan unos siete meses para el escrutinio final del electorado, en el que se permitirá determinar cuál campaña logró calar y cuáles propuestas al final del día se vendieron efectivamente. Los jefes de campaña lograrán, al final, los laureles de victoria o el desprecio que provoca la pérdida.

Cada centro de campaña, con sus estrategias, ha logrado hasta el momento posicionar a sus candidatos. Algunos han apostado por la agresividad del medio de mayor comunicación, que es la televisión, pues es la que se puede escuchar y ver al mismo tiempo, nada mejor, pero costoso que cualquiera no se puede dar el lujo de una presencia constante.

Al analizar las campañas y estrategias, quien más rendimiento favorable hasta ahora ha captado es Ricardo Martinelli. Ninguno de los otros tres candidatos ha logrado mantenerse por tantos años en los primeros lugares de todas las encuestas. Sus detractores, en todo momento y desde el inicio de su campaña, lo acusaron de ser un globo inflado, apostaban a cada fecha para ver cómo se desinflaban y no lograron sus cometidos. Pasó el tiempo y pasaron muchos candidatos, pero, al final, Ricardo se mantuvo.

Cada vez que logramos observar la estrategia de campaña de Martinelli, la misma se ha ubicado en un cómodo lugar al lograr captar frustración, descontento, simpatías y, sobre todo, lealtad a su figura, más allá que a la de su propio partido. Sus movimientos han permitido, por primara vez, en forma clara, la posibilidad del acceso al poder de una fuerza salida de sectores contrarios o diferentes a lo tradicional como lo representa el PRD y el panameñismo. En ese ámbito de atrevimiento político, se aventuraron Carles, provocando la pérdida de Mireya Moscoso y favoreciendo al PRD; después Alberto Vallarino, con el apoyo del grupo de Carles y Varela, intentó impedir el acceso de Moscoso, lo cual no logró; y por último, Endara intentó regresar por medio de una tercera fuerza y sorprendió a propios y extraños con un segundo lugar. En conclusión, a medida que fueron avanzando estas candidaturas, el pueblo se dio cuenta que, aparte de un PRD fuerte y un Partido Panameñista tradicional, hay otras formas de llegar al poder.

Como siempre, los perros del hortelano, tal como existieron en períodos pasados, harán lo imposible, incluyendo el sacrificarse políticamente, para impedir que Martinelli logre acceder al poder por medio de un partido no tradicional. Mucho peor que se dé en forma unilateral, en la cual no existan las alianzas politiqueras de siempre, donde hay repartición de puestos antes de llegar al poder. Esto es lo que han estado negociando los de la alianza "Nuevo Camino", sacrificando personas de muchas valías y otras las tienen escondidas en sarcófagos políticos.

Cada vez se acentuarán más las campañas negativas, que serán viables cuando digan una verdad que duela y las sucias, que deben ser reprimidas cuando entren a valorar la integridad personal y familiar de los candidatos. Pero quien deberá estar más atento es el que esté arriba en las encuestas, más si es Martinelli, pues los ataques se darán en forma conjunta entre los que apoyan a Varela y a Balbina, quienes no tendrán el menor reparo para proporcionarse información con tal de que uno de estos dos grupos sea el que llegue al poder. Quedar fuera de la "papa", jamás lo permitirían. Así veo las cosas y así las cuento.

101 años de Panamá América

 
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