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El pez muere por la boca


"TOMAR EL control del Estado", esa es la consigna de un sector de los trabajadores agrupados alrededor del Sindicato de Trabajadores de la Construcción, conocido por sus siglas SUNTRACS. Así lo confesó el máximo dirigente de esa agrupación Genaro López, en una entrevista concedida a un semanario nacional que aborda temas económicos y financieros.
Esa, afirmó Genaro, es "la única forma de cambiar el modelo de sociedad". Poco a poco comienzan a emerger los verdaderos objetivos de los sectores que hasta estos momentos le han dicho no a todo y que continúan haciéndolo, incluyendo el tema de la Caja de Seguro Social.
Así observamos cómo las posiciones radicales han ido tomando forma en los diferentes escenarios presentados. El último de ellos fue el recién desarrollado foro sobre la seguridad social, donde el planteamiento de extrema cargado de una fraseología ideológica propia de los más recalcitrantes personajes del trasnochado comunismo del siglo XIX, dejó perplejos a los que presenciaban el debate.
Ahora comenzamos a comprender verdaderamente qué fue lo que sucedió en la Caja de Seguro Social durante los últimos cinco años, es decir durante la pasada administración. Es que lo menos que deseaban era sacar a esa institución de la difícil situación por la que atraviesa; tanto así que, durante los primeros tres años, se la pasaron negando el problema existente. De allí que la base para constituir el fracasado proyecto de un partido político, se originaría tomando como "cabeza de playa", la Caja de Seguro Social (CSS).
No les interesaba, ni les interesa hoy día sacar a flote esta entidad. Si ello se logra "sin cambiar el modelo de sociedad", sería aceptar que el actual sistema funciona. Está claro, en estos momentos, que lo que se pretende es colapsar la CSS, a fin de demostrar que lo que necesita Panamá es un nuevo sistema económico-político, y que tenemos que ir hacia el comunismo, porque lo que tenemos no sirve.
Ahora vale la pena preguntarnos, la gran mayoría de panameños que no comulgamos con esas ideologías, si verdaderamente estos halcones de la ideología marxista están dispuestos a llevar al país hacia la destrucción con miras a obtener sus objetivos. También tendríamos que cuestionarnos si en esta cruzada se encuentra embarcada la Iglesia católica panameña, a la que algunos de sus representantes los hemos observado levantando la misma bandera. Si estarán de acuerdo los feligreses y miembros de la Grey Católica con estos representantes de la Iglesia.
Frente a estos planteamientos, sería prudente que la sociedad panameña hiciera una reflexión, para que podamos adoptar posiciones ante los nuevos retos a que nos veremos abocados próximamente.
No podemos estar de acuerdo con quienes, más que una intención de salvar a la CSS, tienen otro proyecto bajo la manga; pero que lo ocultan utilizando un lenguaje demagógico y populista.
Estos sectores ideológicos, plenamente identificados, no tienen el derecho a llevar al país a un enfrentamiento callejero. Ese sistema que ellos quieren destruir, es el que les permite propagar sus posiciones extremistas. Ese es su derecho, pero la gran mayoría de panameños tenemos también el mismo derecho de que se nos permita solucionar el grave problema de la Caja de Seguro Social, del cual ellos son en gran parte responsables, dentro de los parámetros claramente establecidos en una sociedad democrática.
La violencia que han estado pregonando en las últimas semanas (v.b. Bocas del Toro) no puede ni debe ser apoyada por ningún panameño que quiera un país próspero y desarrollado, así lo deben entender los portadores de estos mensajes del caos y la violencia.

101 años de Panamá América

 
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