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El Plan Colombia y otras perfidias más


Me acongoja leer últimamente sobre el renombrado "Plan Colombia" y la reincidente falta de carácter de nuestra cancillería ante el "Coloso del Norte". Recuerdo una vez ojear escritos indicando que si en Lima o en Bogotá te secuestraban, rogabas al cielo que no fuera el Estado quien te rescatara en sus intrincados operativos tipo SWAT para darte solamente una libertad digna de una obra fúnebre del músico Bach. En Indochina, los EEUU entraron en los 50"s como asesores y en los 70"s salieron como los tontos útiles de los franceses donde ambos, en conjunto, eclipsaron una de las economías más robustas en esos lares. Simplemente por parca visión de parte de sus líderes, ya que el bando menos privilegiado enunciaba imprudentemente "soy pro Moscú" durante la estúpida Guerra Fría. Para entonces se olvidaron los gringos y los galos que fueron los nativos vietnamitas los que dieron palo y pecho exitosamente vía un conveniente proxy contra el Japón en la guerra anterior. De EEUU intentar expiarse de sus malas costumbres farmaco-dependientes dentro de sus propias costas, implantando su bizantina agenda exterior sobre Colombia y Panamá, avizoro yo, un fiasco en nuestra frontera digna del peor círculo con autoría de aquel Alighieri, la peor probable resaca de Freud, o un reprise de la cruda Guernica.
En el otoño de mi adolescencia fui reclutado por la escuela de oficiales de infantería de marina aún más venerada del mundo, y desde allí mi experiencia es que donde entra la demagogia política en colusión a un brazo militar todo se marchita como resultado final de esta dantesca alianza. Si "el Coloso" quiere optar por la solución bélica a ese flagelo, que recurra a sus propios fulos uniformados y no generar canto de musas azuzando a las cancillerías de Panamá y Colombia a poner sus tomasitos en juego. Además, que EEUU tenga la virilidad como Estado a hacerse responsable de sus flaquezas dentro de sus fronteras, y hacer una auto-introspeccion de que John Wayne y Tecnicolor ya no dan a lugar. La globalizacion es cruda, pero por lo general, cuando implementada con tacto, también es noble. Continuar gerenciando el mundo por control remoto desde las riveras del Potomac ya no es viable y esos tiempos no volverán a las buenas, al menos que algunos de nuestros paisanos se arrastren ante el dólar, tal como nuestros partidos tradicionales y los milicos, antes y después del 68, hicieron.
La raíz del problema de la droga reside en que son los gringos los mayores consumidores de estas nocivas substancias en este hemisferio y envés de la Casa Blanca envestirze contra los empresarios que la venden en su propia insegura capital nacional (D.C.), optan por el camino más fácil y demagógicamente lanzarse contra el también imprudente productor sudamericano ya que eso levanta votos ante las urnas. Desde hace rato se concluyó que la guerra contra la droga tiene tres frentes: el consumo, la corrección clínica y su producción. Los mismos serios ensayos, con autoria norteamericana, concluyen que los primeros dos frentes son los claves, mientras el tercero desaparecerá gradualmente con la efectiva erradicación de los primeros dos dentro del territorio de EEUU. Irónicamente, muchos nos hemos olvidado, que el alcalde de Washington DC, Marion Barry, lo pillaron en filme consumiendo drogas (con zorra incluida) aquel diciembre de 1989 y sólo le dieron unas petisas amonestaciones y un lustro después lo reeligieron. Es allí donde el suscrito concluyó que la guerra contra las drogas no tendría un final feliz y las fuerzas del mal triunfarían en esa campaña hasta que el Estado tenga que provocar la escisión de los Carteles por medio de la lamentable legalización de la distribución, pero genuinamente monitoreada por los gobiernos en sus respectivos cantones.
En conclusión, espero que nuestro gobierno arnulfista, y su alucinante cancillería, desista de ser débil ante los EEUU a causa de su miopía y a sus documentados excesos banales a favor de los nuevos ricos dentro de sus altas esferas. Si para el Coloso pelear el letal consumo de drogas en su propio patio donde reside el proveedor y el consumidor no es su mayor prioridad, entonces parémonos en dos patas en la mesa de negociación hacia los fulos para quienes no somos prioridad en el primer lugar. Algunos de nosotros que una vez portamos con un norte altruista un uniforme verde olivo, aprendimos que somos más hombres desenvainando el bolígrafo y doblando el lomo mucho antes que recurrir a la generalmente estéril bayoneta. Amanezco diariamente dándole gracias a Dios por lo bien que vivimos aquí en Panamá, en comparación al grueso del mundo y no quiero echarlo a perder por miopía o falta de altruismo gubernamental de nuestros líderes que mi país eligió aquel 1999 y en las próximas elecciones ya preveo lo que dirá su epitafio electoral junto a su fascista caudillo, al igual que avizoro algo parecido en la lápida del milico que fundó el PRD y ahora némesis del arnulfismo. En fin, nos merecemos los panameños mejores opciones en partidos políticos y que porten menos techo de vidrio, y también menos injerencia extranjera en nuestros asuntos internos sobre nuestra postura ante nuestra frontera con Colombia.

101 años de Panamá América

 
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