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El Plan Fox contra las drogas


El problemas de las drogas está afectando cada día más a nuestra juventud. Hay informes muy confiables que Panamá es uno de los países que tiene uno de los mayores índices per capita de consumo de estupefacientes de toda la América Latina. Es curioso que Colombia, el principal productor de la cocaína, no es uno de los de mayor consumo.
Panamá ha estado muy consciente del problema de la droga en nuestro medio y de sus efectos devastadores para sus ciudadanos. Siempre hemos estado dispuestos a cooperar con otras naciones en las luchas contra estos criminales sin conciencia del daño que producen con su ilícito negocio. Durante la administración del presidente Pérez Balladares tratamos de buscar fórmulas de entendimiento con los Estados Unidos (EU) para llegar a acuerdos que permitieran utilizan alguna de las ex bases militares en la antigua Zona del Canal como punto de apoyo logístico para combatir a los inescrupulosos mercaderes de las drogas. Lamentablemente, el Centro Multinacional Antidrogas, por más buena voluntad de EU y Panamá, no prosperó por diversas razones, que no es el caso ahora de tratar.
La búsqueda y el tan deseado arreglo entre las fuerzas irregulares colombianas y el gobierno de ese país pareciera que, fuera de intercambio de algunos prisioneros, no está cerca de lograr el objetivo final, que es la paz en esa guerra civil que hoy libra ese hermano país. El Plan Colombia desde sus inicios por sus complejidades, despertó mucho escepticismo, el cual no se ha disipado sino, por el contrario, cada día tiene menos creyentes. Hay que buscar, por consiguiente, otras fórmulas para combatir la producción, distribución y drogadicción con esquemas muchos más amplios y con la participación entusiasta de todos los países grandes y chicos, pues para este terrible vicio no existen fronteras, ni razas, ni edades, ni condiciones económicas. Es una cruzada, una guerra frontal de todos contra esa red, que parece cada vez más invencible, que está sometiendo a los pueblos a sus funestos intereses.
El presidente de México, Vicente Fox, en su corta visita a Panamá, tuvo muchos éxitos. Los principales, pienso, fueron el despertar el optimismo de la clase empresarial al manifestarle con toda claridad la obligación que ella tiene de contribuir el desarrollo del país. Dijo, entre otras cosas, que no son los gobiernos sino los empresarios -la empresa privada- quienes tienen mayormente la responsabilidad de combatir y solucionar el problema del desempleo en sus países. Los gobiernos -según él, y que muchos compartimos- tienen la responsabilidad de crear las condiciones necesarias para que los capitales en un clima de confianza y seguridad se desarrollen. El presidente Fox también manifestó que él pensaba que debería elaborar un plan multinacional bajo la ejida de la Organización de Estados Americanos para combatir el peligro que las drogas representan para nuestros pueblos. Lamentablemente, por razones que no entiendo, los medios de comunicación local le dieron muy poca importancia a este planteamiento del presidente mexicano. Su idea esbozada en términos muy generales, por razones de tiempo, iban mucho más allá del CMA, plan con el cual Panamá estaba muy empeñada en brindar su contribución. Ha llegado, pues, el momento en que nuestro gobierno y otros de América que ven con claridad y que sienten en carne viva los efectos destructivos de la droga, le den calor a la idea del presidente Fox que puede ser -el esfuerzo multinacional- la mejor manera de combatir este mal que corroe la moral y las condiciones físicas de los habitantes americanos. Dejemos atrás otros esquemas que no han trabajado y tomemos, eso sí, en cuenta esas experiencias y elaboremos planes a los que debemos dedicarnos a desarrollar, poniendo toda nuestra voluntad y empeño.

101 años de Panamá América

 
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