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El plan integral de seguridad nacional


Aunque, como suele ocurrir en este tipo de negociaciones, reina estricta reserva oficial en ambos países sobre el alcance y los detalles de las negociaciones que adelantan Panamá y Estados Unidos para la elaboración de un Plan Integral de Seguridad Nacional, podemos arribar a algunas conclusiones preliminares, reuniendo información dispersa propia y de medios colegas, que incluye la colaboración siempre confiable de nuestro corresponsal en Washington, Henry Raymont.
En efecto, existe el plan, que fue elaborado por el presente gobierno a partir de noviembre pasado con participación de diversos colaboradores a cargo del ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora y el jefe de la Policía Carlos Barés, a quienes se sumaron luego expertos del Consejo Nacional de Seguridad al mando de Pablo Quintero Luna.
La idea original del plan surgió de una reunión sostenida en septiembre pasado por la presidenta Mireya Moscoso, el canciller José Miguel Alemán, el embajador norteamericano en Panamá, Simón Ferro y el jefe del Comando Sur, general Charles Wilhem. El concepto sin embargo fue perfilado en múltiples contactos posteriores, hasta alcanzar un estado de borrador o esquema de trabajo que fue presentado durante la tercera semana de noviembre por el equipo negociador panameño a su contraparte norteamericana con ocasión de celebrarse la primera ronda de negociaciones en Washington, Estados Unidos.
Tras concluir la primera vuelta de conversaciones, se acordó que cada equipo preparará propuestas concretas en los siguientes temas: seguridad de fronteras, seguridad del Canal, seguridad marítima, seguridad aérea, narcotráfico, desarrollo social e intercambio comercial. Los dos últimos fueron introducidos por la delegación panameña.
El más avanzado de los asuntos es el que atañe a la seguridad marítima, para el cual los norteamericanos presentaron un borrador que está siendo revisado por los panameños. En esencia, es un convenio de colaboración y acopio de información de seguridad que atañe al Canal, sus aguas adyacentes y sus puertos, en el que participarían oficiales navales de ambas partes (V. texto en nuestra edición del 19 de noviembre de 1999 p. A.2).
Se ignora para cuándo está prevista la siguiente ronda de negociaciones, aunque se sabe que en ella se depurarán y uniformarán las propuestas de ambas partes, siendo las de seguridad aérea y marítimas las más complejas pero también las más avanzadas. Para el resto se prevé una masiva ayuda financiera, material, logística y de entrenamiento, tendiente a hacer al país autosuficiente de su propia seguridad según sus necesidades inmediatas.
Ciertamente, hay alguna oposición por parte de tradicionales grupos ultranacionalistas que tienen derecho a exteriorizar sus opiniones. Pero una vez superemos las etapas de consulta y debate, ha de ser la mayoría y no los tranques de calles lo que prevalezca. Después de todo, estamos en una democracia.


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