El Plan Juliao: 1. Política económica
Presionado por la opinión pública, el Ministro Juliao se ha viso obligado a presentar un Plan de Desarrollo con el cual pretende justificar su estrategia financiera. Analizo su orientación y su primer componente, a saber la política económica. Continuaré la próxima semana con los otros componentes, el social y el financiero.
Por fin, el Ministro Juliao, quien pareciera concentrar el grueso del poder de decisión del Gobierno, se ha visto obligado a presentar un "Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero con Inversión en Capital Humano".
Llama la atención su orientación. Los discursos de la Presidenta Moscoso como candidata dramatizaban, en tono populista, sus diferencias con Pérez Balladares, acentuando la necesidad de otorgar mayor protección arancelaria a la producción nacional, revisar la eliminación de jubilaciones especiales, favorecer a los pobres y marginados, no a los ricos y poderosos, y luchar contra la corrupción. En su programa electoral, "Compromiso para el Cambio", los redactores insistieron en "el cambio", pero atenuaron este tono y las discrepancias específicas con las políticas de Pérez Balladares. Plantearon dos objetivos generales, "reducir la pobreza y promover el desarrollo humano sostenible". Luego formularon "la agenda social, ...la esencia del cambio", en la cual decían prohijar "verdaderas transformaciones sociales orientadas a mejorar la calidad de vida de los sectores más afectados y olvidados", comenzando por ofrecer "la oportunidad de mejor educación primaria, base del futuro del país." Siguieron con "la agenda institucional", enfatizando una "descentralización y desconcentración ...bajo un marco de participación y consulta ciudadana", y anunciaron "planes concretos para mejorar la administración de justicia,...disminuir al mínimo la corrupción (y aumentar) la seguridad pública y nacional". Por último, plantearon una "agenda económica", bajo el aspecto primordial de "fomentar la producción nacional", mencionando antes que nada el tema del "Canal y las áreas revertidas... con sentido nacionalista." Las referencias a las finanzas públicas fueron vagas y superficiales.
Al séptimo mes del Gobierno, el Ministro Juliao presenta su Plan de Desarrollo. Ha cambiado el ordenamiento: lo social no aparece primero, sino entre lo económico, que precede, y lo financiero, que se presenta como el propósito clave. La reforma institucional del Estado queda relegada a un cortísimo párrafo al final de lo económico, donde apenas si se mencionan la transparencia y la eliminación de la corrupción "de ser comprobada" (¡increíble!), para referirse más tarde, al final de lo social, a la descentralización, mas sin ninguna propuesta específica.
El enfoque de la primera parte sobre política económica es de un aperturismo globalizador aún más explícito que el del Programa de "Desarrollo Social con Eficiencia Económica" que presentó el Ministro Chapman al inicio del pasado Gobierno. Juliao interpreta la historia económica panameña de manera a ligar los auges "siempre" con los aumentos en las exportaciones. Pondera sobre todo las actividades del mercado panameño de exportación, en las cuales habría habido "poca o nula intervención Estatal" en la fijación de precios y la protección arancelaria, y critica el desarrollo de la agricultura y la industria "mediante un esquema de protección" y de control de precios, lo cual habría encarecido la vida, aumentado los costos de producción, erosionado la competitividad y ejerciendo "presión en el mercado de trabajo por aumentos salariales". Lo único que le reclama a la reforma comercial de Pérez Balladares es que "en el agro la reforma se efectuó de manera acelerada y no estuvo acompañada de un programa financiero de asistencia a la reconversión de actividades o apoyo tecnológico".
Ello significa que el Plan Juliao se inscribe sustancialmente en lo económico en una línea de orientación neoliberal que inició Ardito Barletta cuando ocupó la Presidencia, prosiguió limitadamente el Plan Ford bajo Endara, sistematizó el Plan Chapman bajo la determinación de Pérez Balladares y ahora, sorprendentemente, asume Juliao a nombre de la Presidenta Moscoso. Evidentemente, el Plan Juliao no se dirige ya al auditorio del pueblo-elector al que se dirigía para atraer su voto la candidata Moscoso en sus discursos y en su "Compromiso para el Cambio". Se dirige más bien a los círculos financieros internacionales y a los empresarios poderosos del sector de servicios de nuestro país. De allí que el Plan establezca como el quinto objetivo económico (¿el culminante?) "preparar a todos los sectores económicos para el proceso de integración al ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), a partir del año 2005".
Después del populismo torrijista, el populismo arnulfista se trastoca en un aperturismo globalizador de corte neoliberal. Por algo decía Thelma King que el poder saca el cobre.
Al cabo de más de una década de este tipo de aperturismo, el Ministro descubre la pólvora, a saber que es indispensable "el crecimiento de exportaciones", que por ello es necesario el "aumento de la eficiencia y productividad" para ser competitivos y poder exportar y que la productividad requiere incentivar al sector privado, no al público, promover la competencia y un "sistema de libre precios que oriente los recursos hacia ...el máximo rendimiento" (es de suponer que este sistema abarcaría también los salarios y las compensaciones sociales).
Su política "selectiva" de exportaciones concentra en productos ganaderos, servicios turísticos y lo que produzcan las eventuales inversiones en las áreas revertidas. Pero sobre los dos últimos rubros el Plan no propone nada específico ni original. A propósito de la exportación de carne de res propone el concepto interesante de "alianza estratégica para la exportación", entre el Gobierno y el sector privado se sobreentiende, que no es una fórmula típicamente neoliberal. Pero el aumento del hato ganadero difícilmente aumentará considerablemente la cantidad y la calidad del empleo disponible para la población desempleada y subempleada del Interior del país.
Lo que el texto del Plan calla o niega es tan revelador como lo que afirma. Prácticamente omite propuestas sobre la reforma del Estado, la descentralización, la transparencia y la lucha contra la corrupción. En lo económico silencia por completo el tema del Canal. Se queda en vaguedades en cuanto a política laboral, sin proponer nada específico para la generación de empleos, que aparece como una consecuencia automática del crecimiento más que como un objetivo por el que se trabaja. En efecto, con respecto a la Pequeña Empresa, vista como una de las principales fuentes de empleo, se limita a un recurso burocrático, a saber crear una "entidad autónoma" encargada de facilitar los procedimientos a su respecto. Anuncia la privatización de ATLAPA y el Aeropuerto de Tocumen, y al mismo tiempo la no-privatización de Puerto Vacamonte, el IDAAN, el BDA y el BHN. En lo social, se limita a reafirmar el principio de solidaridad con respecto a la Caja de Seguro Social, sin mencionar siquiera sus problemas financieros y actuariales. En lo financiero no ofrece ninguna precisión acerca de "la reformulación del Sistema Tributario", aunque su debilidad está a la base de nuestro endeudamiento y lo volverá a generar si no se subsana. Si bien declara que "sólo recurriremos a préstamos siempre y cuando los mismos sean menores a las amortizaciones a capital", evita toda mención de una posible Ley marco de empréstitos, que sería la manera efectiva de garantizar que no se desate una nueva carrera al endeudamiento.
No se vislumbra ninguna conciencia efectiva con respecto a las dos articulaciones más problemáticas de la estrategia: cómo lograr que a partir de la rebaja de la deuda se consiga el grado de inversión y además se produzca realmente un flujo de inversiones, y cómo lograr que las inversiones sean intensivas en mano de obra y bien remunerada. No contempla la situación en la que el aumento de exportaciones provenga de más productividad, sin más empleos ni mejores rentas para la mano de obra, como puede suceder en muchas de nuestras actividades económicas ya maduras. El énfasis que puso el Ing. Alberto Vallarino en su Programa de Gobierno en identificar áreas específicas de inversión que generaran 250,000 empleos y en mejorar los ingresos de los trabajadores por el aumento en el salario mínimo y la eliminación del impuesto sobre la renta a quienes tuvieran un ingreso menor a B/700 mensuales, ese énfasis está completamente ausente.
La política económica y la política social, se afirma en el Plan Juliao, "no son más que dos caras de la misma moneda". Y la política financiera sería el medio indispensable para obtener los recursos que la política social exige. Es más, según su propia definición "el Plan es fundamentalmente un Proyecto Social". Debemos, por ello considerar la política social del Plan Juliao, junto con su estrategia financiera, lo que haremos la próxima semana.
Por fin, el Ministro Juliao, quien pareciera concentrar el grueso del poder de decisión del Gobierno, se ha visto obligado a presentar un "Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero con Inversión en Capital Humano".
Llama la atención su orientación. Los discursos de la Presidenta Moscoso como candidata dramatizaban, en tono populista, sus diferencias con Pérez Balladares, acentuando la necesidad de otorgar mayor protección arancelaria a la producción nacional, revisar la eliminación de jubilaciones especiales, favorecer a los pobres y marginados, no a los ricos y poderosos, y luchar contra la corrupción. En su programa electoral, "Compromiso para el Cambio", los redactores insistieron en "el cambio", pero atenuaron este tono y las discrepancias específicas con las políticas de Pérez Balladares. Plantearon dos objetivos generales, "reducir la pobreza y promover el desarrollo humano sostenible". Luego formularon "la agenda social, ...la esencia del cambio", en la cual decían prohijar "verdaderas transformaciones sociales orientadas a mejorar la calidad de vida de los sectores más afectados y olvidados", comenzando por ofrecer "la oportunidad de mejor educación primaria, base del futuro del país." Siguieron con "la agenda institucional", enfatizando una "descentralización y desconcentración ...bajo un marco de participación y consulta ciudadana", y anunciaron "planes concretos para mejorar la administración de justicia,...disminuir al mínimo la corrupción (y aumentar) la seguridad pública y nacional". Por último, plantearon una "agenda económica", bajo el aspecto primordial de "fomentar la producción nacional", mencionando antes que nada el tema del "Canal y las áreas revertidas... con sentido nacionalista." Las referencias a las finanzas públicas fueron vagas y superficiales.
Al séptimo mes del Gobierno, el Ministro Juliao presenta su Plan de Desarrollo. Ha cambiado el ordenamiento: lo social no aparece primero, sino entre lo económico, que precede, y lo financiero, que se presenta como el propósito clave. La reforma institucional del Estado queda relegada a un cortísimo párrafo al final de lo económico, donde apenas si se mencionan la transparencia y la eliminación de la corrupción "de ser comprobada" (¡increíble!), para referirse más tarde, al final de lo social, a la descentralización, mas sin ninguna propuesta específica.
El enfoque de la primera parte sobre política económica es de un aperturismo globalizador aún más explícito que el del Programa de "Desarrollo Social con Eficiencia Económica" que presentó el Ministro Chapman al inicio del pasado Gobierno. Juliao interpreta la historia económica panameña de manera a ligar los auges "siempre" con los aumentos en las exportaciones. Pondera sobre todo las actividades del mercado panameño de exportación, en las cuales habría habido "poca o nula intervención Estatal" en la fijación de precios y la protección arancelaria, y critica el desarrollo de la agricultura y la industria "mediante un esquema de protección" y de control de precios, lo cual habría encarecido la vida, aumentado los costos de producción, erosionado la competitividad y ejerciendo "presión en el mercado de trabajo por aumentos salariales". Lo único que le reclama a la reforma comercial de Pérez Balladares es que "en el agro la reforma se efectuó de manera acelerada y no estuvo acompañada de un programa financiero de asistencia a la reconversión de actividades o apoyo tecnológico".
Ello significa que el Plan Juliao se inscribe sustancialmente en lo económico en una línea de orientación neoliberal que inició Ardito Barletta cuando ocupó la Presidencia, prosiguió limitadamente el Plan Ford bajo Endara, sistematizó el Plan Chapman bajo la determinación de Pérez Balladares y ahora, sorprendentemente, asume Juliao a nombre de la Presidenta Moscoso. Evidentemente, el Plan Juliao no se dirige ya al auditorio del pueblo-elector al que se dirigía para atraer su voto la candidata Moscoso en sus discursos y en su "Compromiso para el Cambio". Se dirige más bien a los círculos financieros internacionales y a los empresarios poderosos del sector de servicios de nuestro país. De allí que el Plan establezca como el quinto objetivo económico (¿el culminante?) "preparar a todos los sectores económicos para el proceso de integración al ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), a partir del año 2005".
Después del populismo torrijista, el populismo arnulfista se trastoca en un aperturismo globalizador de corte neoliberal. Por algo decía Thelma King que el poder saca el cobre.
Al cabo de más de una década de este tipo de aperturismo, el Ministro descubre la pólvora, a saber que es indispensable "el crecimiento de exportaciones", que por ello es necesario el "aumento de la eficiencia y productividad" para ser competitivos y poder exportar y que la productividad requiere incentivar al sector privado, no al público, promover la competencia y un "sistema de libre precios que oriente los recursos hacia ...el máximo rendimiento" (es de suponer que este sistema abarcaría también los salarios y las compensaciones sociales).
Su política "selectiva" de exportaciones concentra en productos ganaderos, servicios turísticos y lo que produzcan las eventuales inversiones en las áreas revertidas. Pero sobre los dos últimos rubros el Plan no propone nada específico ni original. A propósito de la exportación de carne de res propone el concepto interesante de "alianza estratégica para la exportación", entre el Gobierno y el sector privado se sobreentiende, que no es una fórmula típicamente neoliberal. Pero el aumento del hato ganadero difícilmente aumentará considerablemente la cantidad y la calidad del empleo disponible para la población desempleada y subempleada del Interior del país.
Lo que el texto del Plan calla o niega es tan revelador como lo que afirma. Prácticamente omite propuestas sobre la reforma del Estado, la descentralización, la transparencia y la lucha contra la corrupción. En lo económico silencia por completo el tema del Canal. Se queda en vaguedades en cuanto a política laboral, sin proponer nada específico para la generación de empleos, que aparece como una consecuencia automática del crecimiento más que como un objetivo por el que se trabaja. En efecto, con respecto a la Pequeña Empresa, vista como una de las principales fuentes de empleo, se limita a un recurso burocrático, a saber crear una "entidad autónoma" encargada de facilitar los procedimientos a su respecto. Anuncia la privatización de ATLAPA y el Aeropuerto de Tocumen, y al mismo tiempo la no-privatización de Puerto Vacamonte, el IDAAN, el BDA y el BHN. En lo social, se limita a reafirmar el principio de solidaridad con respecto a la Caja de Seguro Social, sin mencionar siquiera sus problemas financieros y actuariales. En lo financiero no ofrece ninguna precisión acerca de "la reformulación del Sistema Tributario", aunque su debilidad está a la base de nuestro endeudamiento y lo volverá a generar si no se subsana. Si bien declara que "sólo recurriremos a préstamos siempre y cuando los mismos sean menores a las amortizaciones a capital", evita toda mención de una posible Ley marco de empréstitos, que sería la manera efectiva de garantizar que no se desate una nueva carrera al endeudamiento.
No se vislumbra ninguna conciencia efectiva con respecto a las dos articulaciones más problemáticas de la estrategia: cómo lograr que a partir de la rebaja de la deuda se consiga el grado de inversión y además se produzca realmente un flujo de inversiones, y cómo lograr que las inversiones sean intensivas en mano de obra y bien remunerada. No contempla la situación en la que el aumento de exportaciones provenga de más productividad, sin más empleos ni mejores rentas para la mano de obra, como puede suceder en muchas de nuestras actividades económicas ya maduras. El énfasis que puso el Ing. Alberto Vallarino en su Programa de Gobierno en identificar áreas específicas de inversión que generaran 250,000 empleos y en mejorar los ingresos de los trabajadores por el aumento en el salario mínimo y la eliminación del impuesto sobre la renta a quienes tuvieran un ingreso menor a B/700 mensuales, ese énfasis está completamente ausente.
La política económica y la política social, se afirma en el Plan Juliao, "no son más que dos caras de la misma moneda". Y la política financiera sería el medio indispensable para obtener los recursos que la política social exige. Es más, según su propia definición "el Plan es fundamentalmente un Proyecto Social". Debemos, por ello considerar la política social del Plan Juliao, junto con su estrategia financiera, lo que haremos la próxima semana.