El poder de la niñez (II)
Tal vez tengamos que mirarnos al espejo y tratar de vernos con esa mirada honesta, despojada de prejuicios, objetiva, que tienen los niños -que seguramente muchos creemos haber perdido, y decirnos con toda sinceridad (sin que nadie nos vea para que no nos dé vergüenza)- ¿Qué has hecho en esta vida, que en cualquier momento dejas, que valga la pena? ¿Qué has hecho por tus semejantes, tus amigos, tu familia, tu país? ¿Qué has hecho para que algo cambie para bien, para seguir estando presente cuando te hayas ido?
Tal vez tú mides tu dimensión y tu valor en haber comprado una buena casa y un auto, o en tener una buena cuenta bancaria, o en ser popular porque das fiestas donde corre la cerveza. Pero te diré algo: tú tienes un valor que puede trascender eso, y aunque tu nombre quede en el olvido cuando tus logros terrenales ya no existan y tú te hayas ido para siempre, podrás llevarte contigo la satisfacción de trascender en los niños rescatados del maltrato que hayas contribuido a devolverles la confianza en sí mismos, su autoestima y el poder de cambiar la realidad en la medida de sus potencialidades.
Si eres un hombre del pueblo, siempre surge una circunstancia en la que tu generosidad y decisión hagan la diferencia para ayudar a un niño -aunque no sepas su nombre. Si eres un profesional, no dejes que la rutina adormezca tu sensibilidad, y agudiza tus sentidos y tu conciencia frente a un niño que tú sepas o intuyas que necesita ayuda. Como jurista, o como médico o como psicólogo, presta atención muy especial a ese niño, pues eres el afortunado que tiene el privilegio de impulsar al triunfador que hay en él.
Un trabajo, sin importar cuán sencillo o sofisticado, da una retribución mucho más enriquecedora que el prosaico sueldo quincenal. El trabajo nos da la satisfacción de sentirnos útiles, valiosos, y por ende alimenta nuestra autoestima y nuestra paz interior, que es la verdadera felicidad.
En un caso más concreto, un psicólogo forense es un profesional que tiene en sus manos el futuro y la protección del niño que atiende. Él ha estudiado técnicas y métodos para que sus pacientes liberen sus inhibiciones y revelen sus circunstancias. De su consciente disposición y capacidad depende que ese niño salga o no de la trampa en la que está y pueda salvar su valiosa existencia.
Contó un ex prisionero político sudamericano liberado después de más de 10 años de sufrimientos mentales y físicos indescriptibles, quien actualmente es senador electo por mayoría aplastante, que cuando lo estaban metiendo en las mazmorras oyó a un soldado decir "cuidado que éste puede llegar a ser presidente o senador". Efectivamente, este hombre superó tantas vejaciones porque su elevada autoestima protegió su integridad mental.
En nuestras manos está que estos niños maltratados, manipulados y desamparados, puedan recuperar su autoestima y lograr su potencial para transformar su vida y la de sus semejantes.