El poder del trabajo de grupo
Iniciando este año una de las primeras asignaciones que me encomendaron fue el traspaso de los bienes muebles de la extinta Policía Técnica Judicial a la Policía Nacional.
Al principio no le vi mayores inconvenientes a tal misión, pero con el transcurrir de los días me di cuenta que las cosas se estaban complicando, porque dicha tarea tenía que ser cubierta en un tiempo estipulado y a nivel nacional.
Evidentemente que solo no lograría el objetivo y tenía que poner a funcionar a seis hombres a mi mando; pero lo rescatable de toda esta situación es que empecé a darle credibilidad al trabajo de grupo como herramienta indispensable en una organización, sea de la naturaleza que sea, para alcanzar lo que se quiere.
A continuación le detallo algunos consejos prácticos que para mí fueron de gran utilidad y no se necesita ser un gran tratadista para entenderlos y aplicarlos:
Establezca la línea de mando: Alguien debe ser el guía, el capitán del barco en el que todos estamos navegando. Decía Napoleón: Si quieres que las cosas funcionen, designa un responsable, y si no deseas resultados, simplemente no lo hagas. Hasta para cuando se hace un debate se designa un moderador.
Ubica a tus colaboradores según su potencial: No todos los hombres y mujeres tienen la habilidad y talentos para determinado trabajos. Piensa bien dónde colocar tus piezas si no quieres contratiempos.
La toma de decisiones no es unilateral: Este es un aspecto muy importante por varias razonas: Primeramente se plantean varias opciones y el grupo decide qué es lo más conveniente; y segundo, el consenso crea automáticamente un compromiso de todos los que participaron en dicha decisión. Tenga por seguro que de no hacerlo, sus colaboradores no internalizan la importancia de los resultados que buscamos.
Enseñar: No podemos perder el enfoque de sacar el trabajo en grupo y nos corresponde apoyar y adiestrar al que se integre al mismo y no esté familiarizado con lo que hacemos. Igualmente te da liderazgo en el grupo.
Supervisa: Se dice que la misión es 10% orden y 90% supervisión. Eso nos compromete a monitorear las actividades para corregir errores oportunamente.
No te olvides de la confianza: Sin este ingrediente se caen matrimonios, sociedades y naciones, entonces qué podemos esperar dentro del grupo.
Le aseguro a usted, que mantiene una posición de mando y dirección, que al final del camino los resultados que espera llegarán en la velocidad que usted lo maneje. Muchas mentes hacen más que una, y así lo he comprobado.