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"El poder es la fuerza de las bestias"


Durante la década del "50, tuvimos al general Juan Domingo Pérón exiliado en Panamá después que los militares argentinos lo bajaron de la presidencia. Aquí, en Panamá, el general Perón escribió un libro titulado: "El poder es la fuerza de las bestias". En ese escrito, Perón comparó a la cúpula militar de Argentina con "Las bestias" porque lo bajaron de la presidencia, pero se olvidó mencionar que él también había subido al poder gracias a la dictadura que los militares le impusieron a ese país por más de dos décadas.
Cuando el general Perón escribió ese libro, nadie se imaginó que el contenido del mismo, también se aplicaría a los acontecimientos futuros que se desarrollaron en nuestro país y en la mayoría de las naciones de América Latina.
En 1968, el mayor Torrijos utilizó "La fuerza de las bestias" para darle un golpe de estado al presidente legítimo, Dr. Arnulfo Arias. Impuso su dictadura a punta de las bayonetas. Eliminó todos los partidos políticos y puso una cerca de 10 pies de alto alrededor de la Universidad de Panamá para que los estudiantes se dedicaran a estudiar y no salir a cerrar las calles.
Luego mandó al exilio a todos los que enfrentaba y condonó el asesinato del Padre Héctor Gallegos y de docenas de patriotas panameños que levantaron las armas en contra de la dictadura militar. Nombraba los presidentes a dedo y creó el PRD, que le sirvió para desarrollar los proyectos escandalosos que dejaron a este país en la bancarrota con una deuda de más de seis mil millones de dólares.
Para ganarse la simpatía de las masas, impuso la reforma del Código de Trabajo en el "73 y la Ley de la Vivienda en el "75, a sabiendas que las mismas a la larga traerán la ruina de nuestra economía.
El Código de Trabajo ha traído más desempleo que prosperidad para la mayoría de nuestros obreros. El Tratado de Libre Comercio es la prueba de lo anterior, porque la mayoría de las industrias panameñas prefieren importar el producto terminado en vez de fabricar en nuestro país con mano de obra panameña.
La Ley de la Vivienda obligó a nuestro gobierno a construir viviendas para las clases más necesitadas, pero con la diferencia que se las vende, "no se las alquila" porque nadie en su buen juicio construye cuartos para alquilar, ya que no puedes sacar al que no paga.
No todo lo hizo mal el general Torrijos; reconozco que hizo un gran trabajo para su país en lograr que el Canal pasara a manos panameñas. Lo que los políticos no pudieron hacer en el "67, lo logró el General utilizando su poder para lograr la soberanía completa de nuestro territorio.
Cuando murió Torrijos, "la fuerza de las bestias" siguió imponiéndose en nuestro país. El general Noriega fue el que más utilizó el poder manifestando su desprecio por los derechos humanos. Fueron los momentos más negros de la historia panameña, donde los militares utilizaban a "los doberman" para golpear y encarcelar a los manifestantes, asesinar y ejecutar al que se les enfrentaba. Para el colmo, utilizaron los famosos batallones de la indignidad para intimidar a nuestro pueblo y darle una paliza salvaje a los candidatos electos de la oposición.
Pero "la fuerza de las bestias" no necesariamente tiene que aplicarse a las bayonetas, sino también de aquellos grupos que se aprovechan de las debilidades de nuestro gobierno para fomentar el desorden en nuestro país.
Me refiero a una minoría de estudiantes de la Universidad de Panamá que, bajo cualquier pretexto, cierran ilegalmente nuestras vías en perjuicio de la gran mayoría de nuestro pueblo. Utilizan "La Fuerza de las bestias" saliendo encapuchados con piedras y bombas molotov en las manos, dispuestos a fajarse con las autoridades, para luego salir corriendo y esconderse como cobardes dentro de los predios de la Universidad.
Las autoridades deben entrar dentro de los predios de la Universidad de Panamá para arrestar a los delincuentes que cierran ilegalmente nuestras vías. Deben darle un mínimo de 30 días de cárcel al que tira piedras y un año de cárcel al que utiliza bombas molotov. Además, el rector de la Universidad debe botar a todos estos delincuentes de la Universidad, porque perjudican la mayoría de panameños que sí van a estudiar.
La autonomía de la Universidad solo se aplica a la administración de la Casa Magna y no es cierto que tiene el mismo status de santuario que se le concede a las embajadas extranjeras radicadas en nuestro país.
Los estudiantes rebeldes deberían protestar al rector de la Universidad y exigirle cuentas para averiguar, por qué él no ha cumplido con su deber en cancelar la cuenta de consumo de energía eléctrica. ¿Si anualmente reciben un presupuesto del estado que cubre este renglón, qué hace entonces con los fondos bajo su mando?. Es mucho más saludable utilizar la fuerza de la inteligencia que el poder de las bestias.

101 años de Panamá América

 
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