El político ideal
El político ideal debe ser íntegro, dijo el Papa en su última audiencia semanal para todo el mundo en el Vaticano. A pesar que la actividad política debe ser el ente más representativo e imprescindible en la vida de todas las naciones, los malos políticos la han convertido en un mercado de conveniencias, injusticias y engaños.
En Panamá, desgraciadamente, la mayor parte de los que forman la actividad política la han usado para explotarla económicamente, para denigrar y perseguir a todo aquel que no siga sus pasos en sus contiendas electorales; algunos han formado sus partidos en base a la compra de conciencias, engaños y la hipocresía hacia el semejante, las promesas y engaños a los pueblos y su población.
Otros negocian sus partidos y sus elementos de elección popular con el gobierno ganador para lucrar del Estado sus canonjías y privilegios, donde sólo se benefician sus líderes y unos cuantos dejando a sus bases y su membresía a que corran su suerte.
La conducta de algunos políticos en Panamá es pelechar de los gobiernos sin escrúpulos, sin moral y sin justicia. Sobre la base a esa conducta de ciertos políticos, la sociedad les ha perdido la confianza y la credibilidad.
La política no es la culpable de la situación en que vive el país, sino la de los malos políticos que la han convertido en un botín de conveniencias económicas y de gran negocio cada cinco años en perjuicio de Panamá y del electorado.
Si la Patria le ha confiado y le ha puesto al servicio de los hombres y mujeres su actividad política, es para que trabajen para el bien de ella y de los panameños.
El mensaje del Santo Padre debe ponerse en práctica en los próximos comicios electorales, como un gran regalo al país en su primer centenario de vida independiente; de lo contrario los malos políticos seguirán siendo los mercaderes y politiqueros que a cada momento lastiman a la nación en sus sentimientos más profundos.
En Panamá, desgraciadamente, la mayor parte de los que forman la actividad política la han usado para explotarla económicamente, para denigrar y perseguir a todo aquel que no siga sus pasos en sus contiendas electorales; algunos han formado sus partidos en base a la compra de conciencias, engaños y la hipocresía hacia el semejante, las promesas y engaños a los pueblos y su población.
Otros negocian sus partidos y sus elementos de elección popular con el gobierno ganador para lucrar del Estado sus canonjías y privilegios, donde sólo se benefician sus líderes y unos cuantos dejando a sus bases y su membresía a que corran su suerte.
La conducta de algunos políticos en Panamá es pelechar de los gobiernos sin escrúpulos, sin moral y sin justicia. Sobre la base a esa conducta de ciertos políticos, la sociedad les ha perdido la confianza y la credibilidad.
La política no es la culpable de la situación en que vive el país, sino la de los malos políticos que la han convertido en un botín de conveniencias económicas y de gran negocio cada cinco años en perjuicio de Panamá y del electorado.
Si la Patria le ha confiado y le ha puesto al servicio de los hombres y mujeres su actividad política, es para que trabajen para el bien de ella y de los panameños.
El mensaje del Santo Padre debe ponerse en práctica en los próximos comicios electorales, como un gran regalo al país en su primer centenario de vida independiente; de lo contrario los malos políticos seguirán siendo los mercaderes y politiqueros que a cada momento lastiman a la nación en sus sentimientos más profundos.