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El porqué de un comunicado


Es muy probable que el comunicado enviado recientemente por la Presidenta Electa, Doña Mireya Moscoso, a los empleados públicos con mando y jurisdicción tenga como objetivo que el actual mandatario detenga la pedidera de préstamos millonarios que sólo benefician a sus allegados y a las IFI. Durante estos últimos cuatro años de la administración del Presidente Ernesto Pérez-Balladares, proporcionalmente, de los gobiernos latinoamericanos el panameño es el que más préstamos ha pedido a la banca internacional. ¿A qué se deberá esta pedidera de dinero? Es cierto que necesitamos préstamos, pero no en la forma como se han hecho y con el uso que se les ha dado.
Hay una especie de adicción a los préstamos en este gobierno del PRD. El porqué de ello lo encontramos en un libro recientemente editado y titulado: "El Dúo Tenebroso (Pérez-Balladares, Chapman y sus makabras aventuras financieras)". El autor es nada menos que J. Plinio Cogley, escritor también de: "El nuevo orden mundial" y "El dinámico e ingenioso Felipe Juan Bunau-Varilla y el canal por Panamá".
En esta ocasión de "El Dúo Tenebroso", Cogley, en un estilo coloquial nos explica detalles sumamente interesantes de la corrupción institucionalizada en Panamá, que desentraña a través del análisis de instrumentos tales como los préstamos, bonos, certificados y letras del tesoro. Comienza con una explicación general respecto al GATT, la Organización Mundial del Comercio, el neoliberalismo y la globalización, hasta introducirse en los chanchullos de nuestra oligarquía criolla tales como el de FINSALUD y la privatización de los servicios médicos, pasando por casos como el de Elliot Associates y los "Dulces Bonos de Bell South", a los cuales nos gustaría dedicarles algunos comentarios en próximos artículos.
En la obra que mencionamos, el autor nos explica que los préstamos son -para personas de altas esferas gubernamentales como un presidente o un ministro- un "pingüe negocio", pues cuando se contrata un préstamo el contratante se gana un porcentaje, que, -según nuestro citado autor- "varía según el caso". Tenía razón Teófilo Martell, Contralor de Honduras, cuando dijo en cierta ocasión que esa intermediación, "representa que varios millones van a parar a bolsillos de particulares". Lo triste del caso, para quienes nos indignamos con estas bellaquerías, es que ese negocio es legal, ya que existen leyes que las autorizan. Es una verdad de a puño, nuestro país es un país de coimeros.
Ahora entendemos por qué cada año a pesar de que se destinan cientos de millones de dólares para pagar la deuda, ésta en vez de aminorar crece. De manera muy didáctica el autor de "El Dúo Tenebroso" describe toda una operación matemática. Dice: "Se presupuestan 835 millones para cancelar la deuda, pero se debe tener en cuenta que 365 millones son para pagar los intereses y sólo 470 son para abonar al capital y como se pidieron 800 millones, esta cifra, menos 470=330, o sea, que se van a recibir 330 millones más de lo que se pagará". Al refleixonar sobre esto nos preguntamos: ¿Cómo se piensa reducir la deuda si se pide más de lo que se paga? Y continúa explicando Cogley: "A esto hay que agregarle los más de 2,800 millones en bonos que se han vendido en este último año (se refiere a 1998), los cuales también acrecientan la deuda", una deuda que pasa de los 12,000 millones, pero como es el pueblo el que la paga, "a nuestros gobernantes no les importa continuar con ese productivo jueguito".
Por otro lado, Cogley también explica que cuando un gobierno no logra cubrir sus gastos, porque sus recaudaciones son menores que éstos, pide a capitalistas nacionales cierta cantidad de millones de dólares para poder pagarle a los empleados o a empresas que han cumplido contratos de abastecimiento de mercancías, de servicios o de trabajos. Esto es lo que ha pasado recientemente, según hemos leído en los periódicos. El pedir ese dinero -dice el autor- se hace en forma indirecta, pues los funcionarios encargados de la trama recurren a la expedición de bonos, letras o certificados del tesoro". Los capitalistas nacionales los compran y se hacen pagaderos en seis meses o un año, y a un interés que oscila entre el seis y el 10% (ver, por ejemplo, el Decreto de Gabinete No. 46 de 27 de agosto de 1997). De esta manera se cubren los "huecos" del presupuesto, porque se gasta más de lo que se presupuesta, pero, además, se realiza un gran negocio porque por estos instrumentos se paga buen interés en poco tiempo y sin correr riesgo, ya que el dinero necesario para pagar se incluye en el presupuesto del año siguiente. ºVaya negocio de bellacos a costillas del trabajo y sufrimiento de un pueblo!

101 años de Panamá América

 
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