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El pragmático Martinelli vs. El paternal Varela


¿Por qué en el Directorio de Chitré, Juan Carlos Varela no presentó la renuncia para sellar la alianza de forma definitiva?, y, ¿por qué la pospone para una semana después en la Convención Extraordinaria? Varela comprende que las precisiones corren a su favor y lo que se invierta en discusión asegura vigencia a un panameñismo. Luego de sellada la alianza, quién si no él el más interesado en preservar acuerdos.

Estuve junto a las base panameñista el pasado fin de semana. Hubo una primera ola de dolores de barriga, conatos de asalto a distintos centros, qué decir de llantos y maldiciones. Este es un partido muy metido en lo profundo del corazón y que se lleva en la sangre. Y que por ser parte de su ser, de su identidad, la decisión conmovió. Debo admitir la vigencia del liderazgo de Juan Carlos Varela, quien conduce en medio de una borrasca.

Por llevar más de 15 puntos en encuestas a Balbina Herrera, su más cercana contendora, el aporte mínimo en votos de Varela a Ricardo Martinelli, de Cambio democrático, no explica la alianza. Ésta se basa en el interés de aprovechar una estructura electoral nacional que cuide los votos. Para Varela implica tranquilizar a un partido que ya mostraba fisuras por la baja puntuación en encuestas. Al ir segundo, podrá preservar el control, mas corre el riesgo de sepultar el futuro del Partido Panameñista.

Varela llega a la negociación rechazado por Guillermo Endara, de Vanguardia Moral de la Patria, con un apoyo frágil del colectivo; y lo que es peor, del electorado. Podrá ser candidato sin presente, pero con futuro inmenso. La dilación, como táctica negociadora, favorece a un pausado Juan Carlos.

Forjar una alianza perdurable requiere consensuar un concepto de Estado, construir ideales y objetivos que permitan dirigir el gobierno en común acuerdo. No resulta fácil, menos para una contraparte de paciencia con mecha corta, acostumbrado a las frías matemáticas del cuánto vale, y nunca a evanescencias de identidades.

Ambas ofertas apoyan el modelo liberal de libre mercado. En el apuro por allanar el camino al poder, y presionado por un estilo empresarial orientado a logros cuantificables, un pragmático Martinelli ve como pérdida de tiempo limar diferencias ideológicas sustantivas. Varela contrapone a cuatro problemas, cuatro instituciones. Además, pagar decimoquinto mes y más plata a jubilados. El Panameñista da valor a un partido estable. Esto causa roña al otro, más creyente de entregar al mercado mayor peso en las decisiones políticas, y adjudicar a un Estado contraído el rol de facilitador para la actividad privada.

Panamá reclama una presidencia de amplio consenso que continúe el hacer más eficaces los tres órganos del Estado y que inició el presidente Endara. Requiere un sistema con partidos permanentes, cuyas prácticas participativas apoyen el crecimiento económico y lo hagan desarrollo. Aunque los aliados tienen en las deficiencias del sistema la oportunidad de dar sentido a su alianza, todavía sólo oímos de quién primero, quién segundo.

101 años de Panamá América

 
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