El PRD y la sociedad
El PRD vive hoy un proceso de reestructuración, teniendo como tarea central la elección de su CEN y demás estamentos directivos. Esto ha traído la puesta en marcha del aparato electoral de esta organización, la más grande desde el punto de vista cuantitativo en la historia de la nación y, la fuerza más importante de la oposición política actual. El PRD tiene con esta experiencia la oportunidad de demostrar su fuerza interna y la existencia de un gran respeto hacia sus postulados y principios, también tiene la oportunidad de probar su capacidad de concertación interna a pesar de su heterogeneidad en lo que respecta a intereses, posiciones ideológicas y corrientes de pensamiento. En el entorno a dicho colectivo se aprecia una gran expectativa en cuanto al arribo de un acuerdo interno que fortalezca la unidad y que se convierta en un sano mensaje hacia el exterior de que se tiene capacidad para concertar alianzas con otras fuerzas sociales y políticas del país. Es importante destacar que para la salud del sistema político nacional no conviene, bajo ninguna circunstancia, un PRD dividido.
La sociedad ha llegado a un preocupante nivel de hastío, al encontrarse frente a un sector de la sociedad política que solamente le ha concedido frustraciones, decepciones y que ha gobernado satisfaciendo a sus familiares, a su círculo íntimo de amigos y poniendo en riesgo la gobernabilidad, la armonía y ecuanimidad social de nuestro país. El PRD está en la obligación de presentar una estrategia para enfrentar los problemas que agobian a nuestro pueblo; su nueva dirección totalmente renovada y con Martín a la cabeza, tiene que intensificar su gestión para que el Gobierno cumpla con un pueblo que cada día se sumerge más en la pobreza, el hambre, el desempleo, la inseguridad, el deterioro acelerado de la economía y un futuro incierto con una situación grave ante la barbarie del hampa de declararle la guerra al Estado, asesinando a un funcionario de Aduanas por cumplir con su deber, convirtiéndose en el primer caído de esa guerra.
El PRD está en la obligación de trabajar para recobrar su credibilidad ante la sociedad y para restaurar un sistema político-social deteriorado por los escándalos de corrupción, la venalidad e inmoralidades que debilitan las estructuras de nuestro sistema democrático.
El próximo 18 de agosto de 2002 se inicia una nueva fase de la vida del partido, la misma en su desarrollo debe estar presidida por la Dirección Nacional (CEN) debidamente equilibrada, aunque con una composición heterogénea, pero capaz de asumir posiciones unitarias y girar en torno al secretario general Martín Torrijos. Esa dirección tendrá la responsabilidad de conducir al partido al triunfo electoral de mayo de 2004, pero eso dependerá de quienes la integren, del equilibrio que ya hemos señalado, de la presencia de figuras no desgastadas ni desprestigiadas, de la propuesta política para el desarrollo económico y el cambio social, y que la misma pueda articularse con las demandas e intereses de otros sectores sociales y económicos del país.
El partido no puede sustraerse del debate tanto interno como externo; en el debate debe valorarse la crítica como la autocrítica. En la medida en que esta organización se supere la susceptibilidad y se respete el derecho al discenso, y mediante un liderazgo moderno, se busque el consenso a través del convencimiento, estaremos mostrándole a la sociedad un PRD maduro en su proceso de democratización. El nuevo CEN tiene que asumir una posición marcadamente beligerante y contundente frente a los problemas de corrupción y curar las heridas que se le infligieran a la organización con los escándalos del CEMIS, y exigirle al Gobierno que brinde toda su colaboración para que el Ministerio Público culmine las investigaciones. Por la importancia del informe de la Comisión de la Verdad, el PRD debe asumir una posición pública frente a los hechos allí denunciados y reclamar la acción de la justicia sobre los responsables de estos crímenes y pedir su exposición a la luz pública; de igual forma demandar del gobierno la divulgación masiva del informe de la Comisión Anticorrupción. Con esto no se pretende exacerbar los odios ni encender ninguna pasión que tanto afecta la reunificación de la nación panameña, sino contribuir a que nunca más el crimen, tanto contra la vida humana como contra el patrimonio del país, atormente al pueblo.
Pese a los denuestos y críticas muchas veces atroces y entristecedoras el liderazgo de Martín a lo interno del partido está intacto, es incuestionable, ha venido forjándolo hacia fuera del partido y alcanzándolo, a pesar de los métodos bastardos que el gobierno y los enemigos del torrijismo han empleado para desgastarlo y ahogar el proyecto nacional que él representa. Este joven político de manera inédita apareció en la palestra electoral y, a pesar de su prematura presentación, logró el 39% de la elección, marcando una impronta en la conciencia nacional. El PRD cuenta con un recurso humano de la mejor calidad, gente muy bien formada tanto en el aspecto técnico, académico y político, de incuestionable probidad, y que cualquiera de ellos que acompañara al secretario general garantizará un partido a favor de los mejores intereses de la nación. Cada miembro del PRD es un recurso importante para este país desde las grandes ciudades hasta los lugares más apartados de nuestra campiña.
(romagrau19@hotmail.com)
La sociedad ha llegado a un preocupante nivel de hastío, al encontrarse frente a un sector de la sociedad política que solamente le ha concedido frustraciones, decepciones y que ha gobernado satisfaciendo a sus familiares, a su círculo íntimo de amigos y poniendo en riesgo la gobernabilidad, la armonía y ecuanimidad social de nuestro país. El PRD está en la obligación de presentar una estrategia para enfrentar los problemas que agobian a nuestro pueblo; su nueva dirección totalmente renovada y con Martín a la cabeza, tiene que intensificar su gestión para que el Gobierno cumpla con un pueblo que cada día se sumerge más en la pobreza, el hambre, el desempleo, la inseguridad, el deterioro acelerado de la economía y un futuro incierto con una situación grave ante la barbarie del hampa de declararle la guerra al Estado, asesinando a un funcionario de Aduanas por cumplir con su deber, convirtiéndose en el primer caído de esa guerra.
El PRD está en la obligación de trabajar para recobrar su credibilidad ante la sociedad y para restaurar un sistema político-social deteriorado por los escándalos de corrupción, la venalidad e inmoralidades que debilitan las estructuras de nuestro sistema democrático.
El próximo 18 de agosto de 2002 se inicia una nueva fase de la vida del partido, la misma en su desarrollo debe estar presidida por la Dirección Nacional (CEN) debidamente equilibrada, aunque con una composición heterogénea, pero capaz de asumir posiciones unitarias y girar en torno al secretario general Martín Torrijos. Esa dirección tendrá la responsabilidad de conducir al partido al triunfo electoral de mayo de 2004, pero eso dependerá de quienes la integren, del equilibrio que ya hemos señalado, de la presencia de figuras no desgastadas ni desprestigiadas, de la propuesta política para el desarrollo económico y el cambio social, y que la misma pueda articularse con las demandas e intereses de otros sectores sociales y económicos del país.
El partido no puede sustraerse del debate tanto interno como externo; en el debate debe valorarse la crítica como la autocrítica. En la medida en que esta organización se supere la susceptibilidad y se respete el derecho al discenso, y mediante un liderazgo moderno, se busque el consenso a través del convencimiento, estaremos mostrándole a la sociedad un PRD maduro en su proceso de democratización. El nuevo CEN tiene que asumir una posición marcadamente beligerante y contundente frente a los problemas de corrupción y curar las heridas que se le infligieran a la organización con los escándalos del CEMIS, y exigirle al Gobierno que brinde toda su colaboración para que el Ministerio Público culmine las investigaciones. Por la importancia del informe de la Comisión de la Verdad, el PRD debe asumir una posición pública frente a los hechos allí denunciados y reclamar la acción de la justicia sobre los responsables de estos crímenes y pedir su exposición a la luz pública; de igual forma demandar del gobierno la divulgación masiva del informe de la Comisión Anticorrupción. Con esto no se pretende exacerbar los odios ni encender ninguna pasión que tanto afecta la reunificación de la nación panameña, sino contribuir a que nunca más el crimen, tanto contra la vida humana como contra el patrimonio del país, atormente al pueblo.
Pese a los denuestos y críticas muchas veces atroces y entristecedoras el liderazgo de Martín a lo interno del partido está intacto, es incuestionable, ha venido forjándolo hacia fuera del partido y alcanzándolo, a pesar de los métodos bastardos que el gobierno y los enemigos del torrijismo han empleado para desgastarlo y ahogar el proyecto nacional que él representa. Este joven político de manera inédita apareció en la palestra electoral y, a pesar de su prematura presentación, logró el 39% de la elección, marcando una impronta en la conciencia nacional. El PRD cuenta con un recurso humano de la mejor calidad, gente muy bien formada tanto en el aspecto técnico, académico y político, de incuestionable probidad, y que cualquiera de ellos que acompañara al secretario general garantizará un partido a favor de los mejores intereses de la nación. Cada miembro del PRD es un recurso importante para este país desde las grandes ciudades hasta los lugares más apartados de nuestra campiña.
(romagrau19@hotmail.com)