El PRD y su propia culpa
Recientemente escribí sobre el PRD. Dije entonces, criterio con el cual hoy me ratifico, que es necesario que ese partido (el mayor del país) se unifique y mantenga una política definida. La democracia, ni aquí ni en ningún país, puede existir si no tiene una oposición que se haga sentir. Ella constituye un contrapeso a los excesos que un gobierno en cualquier nación del mundo puede cometer.
Manifesté también en ocasión anterior que no se puede culpar al PRD por los actos ilegales o delitos que algunos de sus miembros cometieron. Ellos –los que violaron la ley-, dije, abusaron de la oportunidad que le dio el partido de servirle al país y no de delinquir. No obstante, el partido por razones que no comprendo, ha acusado reiteradamente al gobierno de que ellos –los que cometieron delitos- son “víctimas de persecución política”.
Deploro como las diferencias internas del PRD cada día se acentúan más. No existe, aparentemente entre sus principales dirigentes, desprendimiento alguno. No soy –ni he sido- miembro del PRD. Apoyé al Sr. Martinelli como dirigente de Unión Patriótica en la campaña pasada y sigo haciéndolo ahora que es Presidente de la República, pero pienso, como panameño más que como político, que es conveniente que el PRD se una cuanto antes y tenga una política definida de oposición constructiva.
Escribo estas líneas antes de la publicitada reunión del Directorio Nacional del PRD el domingo 18, pero por los “vientos que soplan” la desunión de sus dirigentes motivadas por sus ambiciones personales se profundizará; solo ven el hoy y no el mañana, están en una carrera buscando el protagonismo.
Winston Churchill esperó hasta tener 62 años cuando se le presentó la oportunidad de servirle al país en un momento de grave crisis. Aceptó el reto y la historia lo ha puesto en un sitial de honor.
Un PRD de “tuerca y tornillo” me dijo recientemente: “la cosa en el partido se va a poner peor antes que mejore”; aunque para un político sabio el esperar es importante, en este caso especial del PRD el tiempo es muy corto para buscar la unidad.
Si continúan las pugnas internas el PRD perderá su liderazgo oposicionista. Es increíble el egoísmo y la carencia de desprendimiento que se da en ese partido.