El presunto y los mangos bajitos
El dicho popular que uso como titular viene muy a cuenta para describir lo que viene ocurriendo con otro de los "presuntos" candidatos que, según parece, cifra sus esperanzas en ser el abanderado del Partido Arnulfista para las elecciones del 2004. El "presunto" de marras, viene amagando con inscribirse en ese colectivo para volver a competir en sus primarias, con la esperanza de reivindicar la paliza que le dio la Presidenta de la República, doña Mireya Moscoso, en las de 1998.
La Historia es reciente y está fresca en la memoria colectiva. Después de perder su primer intento de ser postulado por el Partido Arnulfista, "el presunto" encontró cobijo en las toldas del rebautizado Partido Popular, ex-Demócrata Cristiano, y postulado por éste y otros dos partidos de muy poco arrastre, que por cierto se extinguieron al no alcanzar la votación mínima requerida por la ley, compitió como tercer candidato y obtuvo, igualmente un distante tercer lugar, bastante lejos del candidato del PRD, que llegó segundo y, todavía, mucho más lejos de la actual presidenta, que lo superó tres votos a uno.
Como veo las cosas, una vez transcurridas las elecciones y de confirmarse el triunfo arrollador de la señora Moscoso, "el presunto", si quería abonar a sus aspiraciones de volver a correr para la presidencia de la República, tenía tres alternativas: la primera, era ofrecerle un franco y abierto respaldo a la Presidenta Electa, que lo había derrotado en toda la distancia y en buena lid, y volver a las filas del Partido Arnulfista para recuperar sitio en el corazón de sus adherentes; la segunda, haber asumido el liderazgo del Partido Popular, en agradecimiento a que éste lo había postulado, y fortalecerlo para volver a postular como su candidato en las elecciones del 2004; y, la tercera, formar un nuevo partido político para demostrar su fuerza política. Las tres eran lógicas y viables, pero "el presunto" no tomó ninguna de las tres.
En las circunstancias presentes, después de haber dejado pasar, quién sabe porqué causa, las alternativas mencionadas, "el presunto", ahora a dos años de las elecciones, sabe que no puede inscribir un nuevo partido político. También, aparentemente, ha llegado a la conclusión de que el ex demócrata cristiano, que de popular tiene muy poco, no lo llevará a ninguna parte. Por eso ahora, cuando sus otras opciones se han esfumado, vuelve a invocar "su pasado arnulfista" para tratar de cobijarse bajo su frondosa sombra y "agarrar los mangos bajitos".
Después de las recientes declaraciones de la Presidenta de la República y presidenta del Partido Arnulfista, y ante la natural y justificada resistencia de las dirigencias y bases del partido, y especialmente de los aspirantes a encabezar su nómina presidencial, el panorama futuro "del presunto" se vislumbra sombrío, por decir lo menos. Si como todo apunta no lo dejan cosechar donde no sembró, tendría que volver a tocar la puerta de "los populares" que bien podrían volver a acogerlo con la esperanza de no desaparecer, pero que también podrían dejarlo en la estacada y continuar su alianza, ahora en términos electorales, con el PRD.
En la política, cuando se trata de concretar aspiraciones presidenciales, es importante tener claras las opciones y las oportunidades. Esto, por como pintan las cosas, parece habérsele escapado "al presunto" y sus futuras ambiciones más que enrumbadas a buen puerto se ven más próximas al naufragio. Así es como yo las veo.
La Historia es reciente y está fresca en la memoria colectiva. Después de perder su primer intento de ser postulado por el Partido Arnulfista, "el presunto" encontró cobijo en las toldas del rebautizado Partido Popular, ex-Demócrata Cristiano, y postulado por éste y otros dos partidos de muy poco arrastre, que por cierto se extinguieron al no alcanzar la votación mínima requerida por la ley, compitió como tercer candidato y obtuvo, igualmente un distante tercer lugar, bastante lejos del candidato del PRD, que llegó segundo y, todavía, mucho más lejos de la actual presidenta, que lo superó tres votos a uno.
Como veo las cosas, una vez transcurridas las elecciones y de confirmarse el triunfo arrollador de la señora Moscoso, "el presunto", si quería abonar a sus aspiraciones de volver a correr para la presidencia de la República, tenía tres alternativas: la primera, era ofrecerle un franco y abierto respaldo a la Presidenta Electa, que lo había derrotado en toda la distancia y en buena lid, y volver a las filas del Partido Arnulfista para recuperar sitio en el corazón de sus adherentes; la segunda, haber asumido el liderazgo del Partido Popular, en agradecimiento a que éste lo había postulado, y fortalecerlo para volver a postular como su candidato en las elecciones del 2004; y, la tercera, formar un nuevo partido político para demostrar su fuerza política. Las tres eran lógicas y viables, pero "el presunto" no tomó ninguna de las tres.
En las circunstancias presentes, después de haber dejado pasar, quién sabe porqué causa, las alternativas mencionadas, "el presunto", ahora a dos años de las elecciones, sabe que no puede inscribir un nuevo partido político. También, aparentemente, ha llegado a la conclusión de que el ex demócrata cristiano, que de popular tiene muy poco, no lo llevará a ninguna parte. Por eso ahora, cuando sus otras opciones se han esfumado, vuelve a invocar "su pasado arnulfista" para tratar de cobijarse bajo su frondosa sombra y "agarrar los mangos bajitos".
Después de las recientes declaraciones de la Presidenta de la República y presidenta del Partido Arnulfista, y ante la natural y justificada resistencia de las dirigencias y bases del partido, y especialmente de los aspirantes a encabezar su nómina presidencial, el panorama futuro "del presunto" se vislumbra sombrío, por decir lo menos. Si como todo apunta no lo dejan cosechar donde no sembró, tendría que volver a tocar la puerta de "los populares" que bien podrían volver a acogerlo con la esperanza de no desaparecer, pero que también podrían dejarlo en la estacada y continuar su alianza, ahora en términos electorales, con el PRD.
En la política, cuando se trata de concretar aspiraciones presidenciales, es importante tener claras las opciones y las oportunidades. Esto, por como pintan las cosas, parece habérsele escapado "al presunto" y sus futuras ambiciones más que enrumbadas a buen puerto se ven más próximas al naufragio. Así es como yo las veo.