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El presupuesto de la Asamblea


En los últimos siete años (1991-1998) la Asamblea Legislativa ha triplicado su presupuesto y en los precedentes cuatro años, bajo el actual gobierno (1994-1998), el mismo ha aumentado 128%, desde B/. 16.4 millones a B/. 37.4 millones, lo cual ha de movernos a profunda reflexión.
No es que insinuemos que nadie esté robándose el dinero que aportamos los contribuyentes. Lo que preocupa es que Panamá es un país pobre, con 35% de pobreza y 12% de desempleados. Hay 875 mil panameños que no tienen para lo básico y de ellos 432 mil a quienes no alcanzan sus ingresos ni para comer.
El presupuesto nacional no ha aumentado en proporción similar al de la Asamblea y, muy por el contrario, cada año se ve más constreñido, forzando a transferencias y a la eliminación de partidas que terminan sin sustento en los ingresos reales. El presupuesto de Salud y Educación es insuficiente; y cada año hay más quejas por falta de insumos y deficiente atención.
Nada más hay que recordar los avatares del Hospital Oncológico y los pacientes del Santo Tomás, arropados con papel, aguardando turno por operaciones que no se pueden hacer por carecer de lo más mínimo. En Educación pasa lo mismo, con la Escuela Normal hecha un desastre y la de El Progreso de Arraiján mucho peor. Ni hablar de los centros educativos rurales y de lugares más apartados.
La Asamblea Legislativa por su parte, que sepamos no ha ampliado su ámbito de actividades, ni el volumen de su trabajo se ha incrementado en forma tal que justifique elevar su presupuesto en más de 100% en cuatro años. Y es más, tan exorbitante incremento se presta a suspicacias.
¿Qué ocurrió en la Asamblea en los últimos cuatro años que justifique doblar la asignación anual que le da el Ejecutivo y que aprueba el propio Legislativo?
Que recordemos, en ese período la Asamblea otorgó siempre al Ejecutivo facultades extraordinarias para legislar por decreto en materias usualmente reservadas al Legislativo. En el mismo período aprobó unas reformas a la Constitución que posibilitarían la reelección presidencial inmediata. También aprobó todas las leyes del paquete de las IFIs, la reforma laboral, las privatizaciones, la cesión del mercado nacional a las importaciones extranjeras y en fin, todo un listado de leyes que ha hecho más fuerte el poder presidencial en menoscabo de los demás. ¿Fue acaso una venta simulada a cambio de planillas suculentas y partidas circuitales generosas?


101 años de Panamá América

 
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