El Presupuesto del Canal de Panamá
La Autoridad del Canal de Panamá que administra la vía interoceánica con las cosas buenas y las malas que nos dejó la administración estadounidense, funciona con un presupuesto que se aplica de modo incongruente a un período fiscal que corre de Septiembre del año corriente a Octubre del año siguiente, a diferencia del Presupuesto del Estado Panameño previsto para períodos fiscales computados del 1° de enero al 31 de diciembre de cada año.
Creo que la ciudadanía observaría con asombro que con no menos de tres meses de anticipación a la iniciación del período fiscal 2002-2003 la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa se apresurara a darle primer debate al proyecto de presupuesto y a elevarlo al Pleno con la calificación de urgencia notoria, a pesar de no contar, hasta donde llega mi conocimiento, con el informe del señor Contralor General de la República sobre la Fiscalización de la ejecución del Presupuesto inmediatamente anterior de la ACP, como lo determina el Artículo 314 de la Constitución Nacional
Aunque el Administrador Alberto Alemán Zubieta sostiene lo contrario, el Legislador Jacobo Salas manifestó su desacuerdo con el proyectado presupuesto tanto en su contenido como por el hecho de que consideró que el mismo no fue debidamente consultado. El Legislador Salas invocó hechos y razones para votar en contra del mencionado proyecto. Explicó que no podía votar a favor de este presupuesto por considerar que hay muchas anomalías en el manejo de la vía". Añadió que su voto es un llamado de atención a la sociedad, que en su conjunto debe prestar más atención a la forma en que se maneja la vía acuática y se administran sus finanzas. (El Panamá América, 7 de junio de 2002).
En este escenario de apresuramiento, que no favorecía la transparencia que debe caracterizar el manejo del Canal, el Pleno de la cámara requirió sólo dos días para aprobar el presupuesto del Canal. Fue aprobado en segundo debate el miércoles 5 de junio y se aprobó en tercer debate el jueves 6 de junio. En la votación hubo un solo voto en contra: el voto del Honorable Legislador Jacobo Salas quien señaló que en el curso del debate no le habían sido aclaradas muchas dudas respecto al presupuesto de la ACP.
El Administrador Alemán Zubieta señaló que esa votación fue "histórica" y que es la primera vez que se registra un voto en contra.
Por mi parte, creo que efectivamente la historia registrará que un Legislador, con su voto en contra y con su declaración sobre la insuficiencia, la opacidad y el apresuramiento del debate desarrollado en la Asamblea Legislativa, mereció el aplauso de las graderías.
Es pertinente indicar sobre el particular, que el Legislador Salas insistentemente manifestó que "antes de haber aprobado el Presupuesto del Canal, había que conocer más a fondo la administración financiera de la ACP."
Entre los entendidos en la materia se cuestiona la partida para servicios de consultoría y para la contratación de expertos, incluyendo aquellos servicios contratados directamente sin llenar el requisito de competencia. Salas aludió también a extranjeros contratados por sumas escandalosamente altas. De acuerdo con el Legislador no es posible que el Canal le pague al Ingeniero John Gribar, jubilado del Cuerpo Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, 284,100 dólares al año (22,500 mensuales), para que brinde sus servicios de asesoría, cuando en Panamá hay personas panameñas capacitadas. (La Prensa, 7 de junio de 2002). Igualmente se cuestiona hasta donde se justifica como una necesidad la contratación en los Estados Unidos de una firma de Relaciones Públicas para "vender la imagen del Canal", por la suma de 840,000 dólares anuales (B/.70,000.00 mensuales).
Se afirma que la APC en su afán de aumentar sus aportes fiscales ha efectuado recortes en áreas críticas como la supresión del programa de aprendices, que con tanto éxito lleno las necesidades del Canal desde los días de la construcción. Por otra parte, se han reducido los inventarios por debajo de los niveles de seguridad.
Al concluir el tercer debate, Alemán Zubieta "señaló que el presupuesto aprobado de 807 millones 298 mil dólares es el más alto en la historia del Canal (el del 2000-2001 fue de 539.6 millones de dólares), y además, por vez primera, un legislador votó en contra." (La Prensa, 7 de junio de 2002).
En mi opinión el suceso puso en evidencia que el Legislador Jacobo Salas actuó en armonía con el interés nacional que debe prevalecer en toda acción legislativa. Es un deber ciudadano reconocer que Jacobo Salas al votar en contra le ofreció al país una lección de civismo, de responsabilidad, de integridad y de lealtad a las luchas de varias generaciones de panameños para lograr la integración del Canal a la vida económica y política de la nación.
La política de secretismo de la ACP y el trato subalterno que se otorga a las aspiraciones de los nacionales panameños en nada favorece a la Administración del Canal, como se trasluce de los comentarios que se irradiaron en el escuchado programa "Así Amaneció Panamá", emitido por las ondas de KW Continente el viernes 6 de junio. La transmisión fue la siguiente: "Y refiriéndose a mares y puertos los que no quieren que les quiten ni un céntimo del presupuesto son los de la Comisión del Canal, cuyo Administrador recordando los mejores tiempos del Gobernador Fleming, lleva a comer a los Legisladores tanto de Gobierno como de Oposición para que le aprueben el presupuesto sin levantar sospechas ni quejas, cosas que estos señores no hacen con el presupuesto de la Universidad, del Ministerio de Educación, del Ministerio de Salud y otros. Y encima Juana la cubana sale diciendo que la Administración del Canal es tan recta y correcta que a su Jefe lo deberían nombrar Administrador de la NASA, sin que haya habido aún ninguna explicación sobre la deforestación submarina que está haciendo..."
La autoridad del Canal no constituye una entidad segregada del resto de la República. Es inadmisible que frente al proyecto de mayor importancia para el país por sus consecuencias económicas, financieras, sociales y políticas que involucra la construcción de un tercer juego de esclusas para barcos Post-Panamax se nieguen a dar detalles de los estudios que están realizando a fin de determinar su viabilidad. Desde hace meses tienen a los campesinos en el área de Coclé del Norte en una constante preocupación sobre el futuro de las tierras donde tienen sus viviendas, sus campos de trabajos, sus escuelas, centros de salud, sus iglesias y sus cementerios.
Después de la alarma creada por las declaraciones del Presidente de la Junta Directiva de la ACP, Ricardo Martinelli, en cuanto a que la decisión de construir el tercer juego de esclusas ya estaba tomada, su subordinado, el Administrador trata de calmar a las personas de que solo se está en una etapa de estudios. No obstante, se están gastando ingentes sumas de dinero en estudios que corresponden a la etapa de construcción, como lo es el diseño de las nuevas esclusas. Bajo el título "Alberto Alemán-Canal apuesta a tercer juego de esclusas", La Estrella de Panamá publicó el 22 de abril de 2002, la declaración de Alemán Zubieta relativa a que "Panamá aspira a construir un tercer juego de esclusas en el Canal de Panamá". Y enseguida, agrega la noticia: "Aunque Alemán no precisó cuando se construirá el tercer juego de esclusas, ni el costo, calculado extraoficialmente entre 3.000 y 5.000 millones de dólares, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) otorgó hace tres meses al consorcio belga-francés Tractebel Development Engineering, Coyne-et-Bellier, Technum N.V y Compaigne Nationale du Rhone, uno de los contratos para el diseño conceptual de las esclusas Post-Panamax de uno y tres niveles. Un segundo contrato fue otorgado al Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos para que se diseñe en los próximos doce meses esclusas de dos y tres niveles en el atlántico, explicó Alemán."
Profesionales de experiencia me han manifestado su preocupación, que yo comparto, en relación con las medidas que adelanta la Autoridad del Canal dirigidas a poner en ejecución trabajos relativos a la construcción de un tercer juego de esclusas sin que se haya tomado una decisión específica y concreta sobre el particular.
Absit Injuria Verbo la fiscalización mediante control posterior de la ejecución del Presupuesto a cargo del Administrador del Canal es normal en todas las instituciones de manejo, sean privadas o públicas. Pero en el caso del Canal reviste carácter imperativo e impostergable ante los poderes ilimitados que individualmente se le conceden al Administrador en el Artículo 38 de la Ley Orgánica de la Autoridad. Al tenor de esa disposición, el Administrador sin refrendo alguno puede ordenar y hacer gastos no previstos en el presupuesto anual que él estime que sean urgentes. Al efecto, textualmente señala que "el Administrador hará los desembolsos necesarios y recomendará a la Junta Directiva los ajustes presupuestarios correspondientes". Se trata de potestades inapelables que para algunos son desproporcionadas y que pueden causar consecuencias financieras incalculables. Por inexplicable que parezca, la Junta Directiva se enfrentaría a hechos cumplidos, comprometiéndola conforme al texto legal a hacer "los ajustes presupuestarios correspondientes".
El Título XIV sobre el Canal de Panamá, incorporado a la Constitución Política por el Artículo 1 del Acto Legislativo No.1 de 27 de diciembre de 1993, fue la proyección jurídica de un consenso nacional. La Autoridad del Canal de Panamá es una entidad creada por la norma constitucional y como tal está obligada a demostrar con transparencia que su vida institucional transcurre normalmente.
En varias ocasiones muchos panameños hemos señalado ciertos aspectos que nos parecen plantear dudas sobre la adecuación de la práctica de la ACP con el espíritu de la norma que la rige. Se ha visto, en la práctica, que la ACP tiende a vivir su institucionalidad con una especie de cultura de la excepcionalidad.
Cuando los responsables de dicha institución o sus voceros e interpretes oficiosos, invocan la necesidad de que los asuntos del Canal sean manejados "apolíticamente", muchas veces nos sentimos movidos a leer entre líneas que lo que están propugnando es una práctica de administración del Canal que esté libre del juicio público. Creo que esa es una vana ambición. No es posible contentar a la ciudadanía con informaciones "oficiales"según las cuales el Canal funciona perfectamente gracias a la perfección de los responsables. Ninguna institución nacional puede actuar como si se tratara de un ámbito separado por una especie de "muralla china", del resto de la realidad nacional. Creo que el voto del Legislador Salas en contra y el aplauso que produjo en las graderías, tienen valor de símbolo. La ciudadanía está motivada, la ciudadanía está atenta, la ciudadanía tiene interés, la ciudadanía es sensible al manejo de los asuntos del Canal.
Creo que la ciudadanía observaría con asombro que con no menos de tres meses de anticipación a la iniciación del período fiscal 2002-2003 la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa se apresurara a darle primer debate al proyecto de presupuesto y a elevarlo al Pleno con la calificación de urgencia notoria, a pesar de no contar, hasta donde llega mi conocimiento, con el informe del señor Contralor General de la República sobre la Fiscalización de la ejecución del Presupuesto inmediatamente anterior de la ACP, como lo determina el Artículo 314 de la Constitución Nacional
Aunque el Administrador Alberto Alemán Zubieta sostiene lo contrario, el Legislador Jacobo Salas manifestó su desacuerdo con el proyectado presupuesto tanto en su contenido como por el hecho de que consideró que el mismo no fue debidamente consultado. El Legislador Salas invocó hechos y razones para votar en contra del mencionado proyecto. Explicó que no podía votar a favor de este presupuesto por considerar que hay muchas anomalías en el manejo de la vía". Añadió que su voto es un llamado de atención a la sociedad, que en su conjunto debe prestar más atención a la forma en que se maneja la vía acuática y se administran sus finanzas. (El Panamá América, 7 de junio de 2002).
En este escenario de apresuramiento, que no favorecía la transparencia que debe caracterizar el manejo del Canal, el Pleno de la cámara requirió sólo dos días para aprobar el presupuesto del Canal. Fue aprobado en segundo debate el miércoles 5 de junio y se aprobó en tercer debate el jueves 6 de junio. En la votación hubo un solo voto en contra: el voto del Honorable Legislador Jacobo Salas quien señaló que en el curso del debate no le habían sido aclaradas muchas dudas respecto al presupuesto de la ACP.
El Administrador Alemán Zubieta señaló que esa votación fue "histórica" y que es la primera vez que se registra un voto en contra.
Por mi parte, creo que efectivamente la historia registrará que un Legislador, con su voto en contra y con su declaración sobre la insuficiencia, la opacidad y el apresuramiento del debate desarrollado en la Asamblea Legislativa, mereció el aplauso de las graderías.
Es pertinente indicar sobre el particular, que el Legislador Salas insistentemente manifestó que "antes de haber aprobado el Presupuesto del Canal, había que conocer más a fondo la administración financiera de la ACP."
Entre los entendidos en la materia se cuestiona la partida para servicios de consultoría y para la contratación de expertos, incluyendo aquellos servicios contratados directamente sin llenar el requisito de competencia. Salas aludió también a extranjeros contratados por sumas escandalosamente altas. De acuerdo con el Legislador no es posible que el Canal le pague al Ingeniero John Gribar, jubilado del Cuerpo Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, 284,100 dólares al año (22,500 mensuales), para que brinde sus servicios de asesoría, cuando en Panamá hay personas panameñas capacitadas. (La Prensa, 7 de junio de 2002). Igualmente se cuestiona hasta donde se justifica como una necesidad la contratación en los Estados Unidos de una firma de Relaciones Públicas para "vender la imagen del Canal", por la suma de 840,000 dólares anuales (B/.70,000.00 mensuales).
Se afirma que la APC en su afán de aumentar sus aportes fiscales ha efectuado recortes en áreas críticas como la supresión del programa de aprendices, que con tanto éxito lleno las necesidades del Canal desde los días de la construcción. Por otra parte, se han reducido los inventarios por debajo de los niveles de seguridad.
Al concluir el tercer debate, Alemán Zubieta "señaló que el presupuesto aprobado de 807 millones 298 mil dólares es el más alto en la historia del Canal (el del 2000-2001 fue de 539.6 millones de dólares), y además, por vez primera, un legislador votó en contra." (La Prensa, 7 de junio de 2002).
En mi opinión el suceso puso en evidencia que el Legislador Jacobo Salas actuó en armonía con el interés nacional que debe prevalecer en toda acción legislativa. Es un deber ciudadano reconocer que Jacobo Salas al votar en contra le ofreció al país una lección de civismo, de responsabilidad, de integridad y de lealtad a las luchas de varias generaciones de panameños para lograr la integración del Canal a la vida económica y política de la nación.
La política de secretismo de la ACP y el trato subalterno que se otorga a las aspiraciones de los nacionales panameños en nada favorece a la Administración del Canal, como se trasluce de los comentarios que se irradiaron en el escuchado programa "Así Amaneció Panamá", emitido por las ondas de KW Continente el viernes 6 de junio. La transmisión fue la siguiente: "Y refiriéndose a mares y puertos los que no quieren que les quiten ni un céntimo del presupuesto son los de la Comisión del Canal, cuyo Administrador recordando los mejores tiempos del Gobernador Fleming, lleva a comer a los Legisladores tanto de Gobierno como de Oposición para que le aprueben el presupuesto sin levantar sospechas ni quejas, cosas que estos señores no hacen con el presupuesto de la Universidad, del Ministerio de Educación, del Ministerio de Salud y otros. Y encima Juana la cubana sale diciendo que la Administración del Canal es tan recta y correcta que a su Jefe lo deberían nombrar Administrador de la NASA, sin que haya habido aún ninguna explicación sobre la deforestación submarina que está haciendo..."
La autoridad del Canal no constituye una entidad segregada del resto de la República. Es inadmisible que frente al proyecto de mayor importancia para el país por sus consecuencias económicas, financieras, sociales y políticas que involucra la construcción de un tercer juego de esclusas para barcos Post-Panamax se nieguen a dar detalles de los estudios que están realizando a fin de determinar su viabilidad. Desde hace meses tienen a los campesinos en el área de Coclé del Norte en una constante preocupación sobre el futuro de las tierras donde tienen sus viviendas, sus campos de trabajos, sus escuelas, centros de salud, sus iglesias y sus cementerios.
Después de la alarma creada por las declaraciones del Presidente de la Junta Directiva de la ACP, Ricardo Martinelli, en cuanto a que la decisión de construir el tercer juego de esclusas ya estaba tomada, su subordinado, el Administrador trata de calmar a las personas de que solo se está en una etapa de estudios. No obstante, se están gastando ingentes sumas de dinero en estudios que corresponden a la etapa de construcción, como lo es el diseño de las nuevas esclusas. Bajo el título "Alberto Alemán-Canal apuesta a tercer juego de esclusas", La Estrella de Panamá publicó el 22 de abril de 2002, la declaración de Alemán Zubieta relativa a que "Panamá aspira a construir un tercer juego de esclusas en el Canal de Panamá". Y enseguida, agrega la noticia: "Aunque Alemán no precisó cuando se construirá el tercer juego de esclusas, ni el costo, calculado extraoficialmente entre 3.000 y 5.000 millones de dólares, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) otorgó hace tres meses al consorcio belga-francés Tractebel Development Engineering, Coyne-et-Bellier, Technum N.V y Compaigne Nationale du Rhone, uno de los contratos para el diseño conceptual de las esclusas Post-Panamax de uno y tres niveles. Un segundo contrato fue otorgado al Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos para que se diseñe en los próximos doce meses esclusas de dos y tres niveles en el atlántico, explicó Alemán."
Profesionales de experiencia me han manifestado su preocupación, que yo comparto, en relación con las medidas que adelanta la Autoridad del Canal dirigidas a poner en ejecución trabajos relativos a la construcción de un tercer juego de esclusas sin que se haya tomado una decisión específica y concreta sobre el particular.
Absit Injuria Verbo la fiscalización mediante control posterior de la ejecución del Presupuesto a cargo del Administrador del Canal es normal en todas las instituciones de manejo, sean privadas o públicas. Pero en el caso del Canal reviste carácter imperativo e impostergable ante los poderes ilimitados que individualmente se le conceden al Administrador en el Artículo 38 de la Ley Orgánica de la Autoridad. Al tenor de esa disposición, el Administrador sin refrendo alguno puede ordenar y hacer gastos no previstos en el presupuesto anual que él estime que sean urgentes. Al efecto, textualmente señala que "el Administrador hará los desembolsos necesarios y recomendará a la Junta Directiva los ajustes presupuestarios correspondientes". Se trata de potestades inapelables que para algunos son desproporcionadas y que pueden causar consecuencias financieras incalculables. Por inexplicable que parezca, la Junta Directiva se enfrentaría a hechos cumplidos, comprometiéndola conforme al texto legal a hacer "los ajustes presupuestarios correspondientes".
El Título XIV sobre el Canal de Panamá, incorporado a la Constitución Política por el Artículo 1 del Acto Legislativo No.1 de 27 de diciembre de 1993, fue la proyección jurídica de un consenso nacional. La Autoridad del Canal de Panamá es una entidad creada por la norma constitucional y como tal está obligada a demostrar con transparencia que su vida institucional transcurre normalmente.
En varias ocasiones muchos panameños hemos señalado ciertos aspectos que nos parecen plantear dudas sobre la adecuación de la práctica de la ACP con el espíritu de la norma que la rige. Se ha visto, en la práctica, que la ACP tiende a vivir su institucionalidad con una especie de cultura de la excepcionalidad.
Cuando los responsables de dicha institución o sus voceros e interpretes oficiosos, invocan la necesidad de que los asuntos del Canal sean manejados "apolíticamente", muchas veces nos sentimos movidos a leer entre líneas que lo que están propugnando es una práctica de administración del Canal que esté libre del juicio público. Creo que esa es una vana ambición. No es posible contentar a la ciudadanía con informaciones "oficiales"según las cuales el Canal funciona perfectamente gracias a la perfección de los responsables. Ninguna institución nacional puede actuar como si se tratara de un ámbito separado por una especie de "muralla china", del resto de la realidad nacional. Creo que el voto del Legislador Salas en contra y el aplauso que produjo en las graderías, tienen valor de símbolo. La ciudadanía está motivada, la ciudadanía está atenta, la ciudadanía tiene interés, la ciudadanía es sensible al manejo de los asuntos del Canal.