El presupuesto participativo
La participación ciudadana es un proceso ascendente compuesto de varios niveles que van desde la información, pasando por la consulta hasta llegar a la toma compartida de decisiones. El proceso participativo debe articularse al proceso asociativo y organizativo de la gente que permita, incluso, a lo interno de los grupos replicar el proceso democrático, para así generar empoderamiento ciudadano profundamente transformador y ético.
En el caso de los municipios, el plan de desarrollo municipal es una pieza clave del proceso, pues afina la obtención de los objetivos de cambio que se quieren lograr. El plan debe crecer de abajo hacia arriba, como los árboles. Hilvanar la coherencia entre medios y fines. Juntar la eficiencia necesaria con la eficacia imprescindible.
Las municipalidades requieren de liderazgos de nuevo tipo con capacidad de articularse con la población y los diversos y variados actores. El proceso local necesita la descentralización entendida como transferencia de competencias y recursos, reorganización democrática del Estado e impulso al desarrollo humano incluyente e integral.
En un reciente seminario en el que participé y coordiné, se pudo comparar las experiencias de tres municipios centroamericanos (Apopan, El Salvador; El Viejo, en Nicaragua; y Sololá, en Guatemala); y el Ayuntamiento de Porto Alegre, Brasil, destacándose en ellos una experiencia desconocida en Panamá, el Presupuesto Participativo, que es la posibilidad concreta de los habitantes de un distrito de definir en detalle y democráticamente el destino de los fondos públicos. En el caso municipal, decidir qué tipo de infraestructura desea crear o mejorar y la posibilidad de seguir de cerca la evolución de los trabajos y el uso de los recursos financieros. Este diseño hace imposible cualquier desvío de fondos o abuso y las inversiones corresponden exactamente a los deseos de la mayoría de la población.
Esta experiencia se desenvuelve en una atmósfera de total libertad democrática. El desafío es la construcción de una ciudadanía activa que se configura como elemento determinante para la consolidación de sujetos ciudadanos, poseedores de derechos y deberes.
Hace algunos años, el Ayuntamiento de Porto Alegre creó el Presupuesto Participativo, en el cual no participan únicamente los técnicos y las autoridades del gobierno municipal, decidiendo sobre la recaudación de impuestos y el gasto de los fondos públicos, encerrados en sus oficinas. Es la población, a través del debate y las consultas, la que determina y decide la cuantía de los ingresos y los gastos, así como dónde y cuándo realizar las inversiones, cuáles son las prioridades y los planes y acciones que debe realizar el Gobierno.
El Presupuesto Participativo ha demostrado que la administración transparente y democrática de los recursos es la única manera de evitar la corrupción y el despilfarro de los fondos públicos. A pesar de alguna opinión en contra de los tecnócratas, la participación popular ha demostrado que el gasto es eficaz y efectivo donde tiene que serlo, y que los logros conseguidos en las obras públicas y en otros ámbitos son importantes para la población.
El Presupuesto Participativo ha demostrado también que la intención de contar con mecanismos eficaces de participación y el compromiso del Gobierno de hacer aquello que ha decidido la población, es esencial para romper las cadenas y las barreras burocráticas que separan a la sociedad del Estado, y para formar una ciudadanía activa y movilizada. Hoy, en Porto Alegre, los ciudadanos conocen las cuestiones públicas y deciden sobre ellas, transformándose, por tanto, ellos mismos, en los protagonistas de su propio futuro. Desde que el Presupuesto Participativo se ha consolidado, el Ayuntamiento ha dedicado un porcentaje que varía entre el 15 y el 25% de los ingresos e inversiones (el resto se emplea para el pago de los salarios de los empleados y para sufragar los gastos administrativos corrientes). A lo largo de estos años, el Presupuesto ha dado prioridad a las obras de saneamiento básicas, lo que ha permitido un incremento del suministro de agua y hoy, la red de abastecimiento de agua llega al 98% de las familias. Con respecto al alcantarillado, el incremento ha sido aún mayor. El sistema de alcantarillado que llegaba al 46% de las familias, hoy cubre a más del 90%. En la educación, las inversiones decididas por el Presupuesto Participativo permitieron aumentar el número de matrículas a más del doble, además de una considerable mejora de la calidad de la enseñanza.
Pero los resultados del Presupuesto Participativo no pueden ni deben ser juzgados sólo por las cifras y los porcentajes, aunque sean fundamentales para demostrar que la participación, la transparencia y la democracia pueden hacer que el gasto público sea más eficiente. Tan importante como los resultados reales del Presupuesto Participativo, es la recuperación de la ciudadanía de Porto Alegre y su despertar ante una activa participación en los asuntos públicos.
(raulleisr@hotmail.com)
En el caso de los municipios, el plan de desarrollo municipal es una pieza clave del proceso, pues afina la obtención de los objetivos de cambio que se quieren lograr. El plan debe crecer de abajo hacia arriba, como los árboles. Hilvanar la coherencia entre medios y fines. Juntar la eficiencia necesaria con la eficacia imprescindible.
Las municipalidades requieren de liderazgos de nuevo tipo con capacidad de articularse con la población y los diversos y variados actores. El proceso local necesita la descentralización entendida como transferencia de competencias y recursos, reorganización democrática del Estado e impulso al desarrollo humano incluyente e integral.
En un reciente seminario en el que participé y coordiné, se pudo comparar las experiencias de tres municipios centroamericanos (Apopan, El Salvador; El Viejo, en Nicaragua; y Sololá, en Guatemala); y el Ayuntamiento de Porto Alegre, Brasil, destacándose en ellos una experiencia desconocida en Panamá, el Presupuesto Participativo, que es la posibilidad concreta de los habitantes de un distrito de definir en detalle y democráticamente el destino de los fondos públicos. En el caso municipal, decidir qué tipo de infraestructura desea crear o mejorar y la posibilidad de seguir de cerca la evolución de los trabajos y el uso de los recursos financieros. Este diseño hace imposible cualquier desvío de fondos o abuso y las inversiones corresponden exactamente a los deseos de la mayoría de la población.
Esta experiencia se desenvuelve en una atmósfera de total libertad democrática. El desafío es la construcción de una ciudadanía activa que se configura como elemento determinante para la consolidación de sujetos ciudadanos, poseedores de derechos y deberes.
Hace algunos años, el Ayuntamiento de Porto Alegre creó el Presupuesto Participativo, en el cual no participan únicamente los técnicos y las autoridades del gobierno municipal, decidiendo sobre la recaudación de impuestos y el gasto de los fondos públicos, encerrados en sus oficinas. Es la población, a través del debate y las consultas, la que determina y decide la cuantía de los ingresos y los gastos, así como dónde y cuándo realizar las inversiones, cuáles son las prioridades y los planes y acciones que debe realizar el Gobierno.
El Presupuesto Participativo ha demostrado que la administración transparente y democrática de los recursos es la única manera de evitar la corrupción y el despilfarro de los fondos públicos. A pesar de alguna opinión en contra de los tecnócratas, la participación popular ha demostrado que el gasto es eficaz y efectivo donde tiene que serlo, y que los logros conseguidos en las obras públicas y en otros ámbitos son importantes para la población.
El Presupuesto Participativo ha demostrado también que la intención de contar con mecanismos eficaces de participación y el compromiso del Gobierno de hacer aquello que ha decidido la población, es esencial para romper las cadenas y las barreras burocráticas que separan a la sociedad del Estado, y para formar una ciudadanía activa y movilizada. Hoy, en Porto Alegre, los ciudadanos conocen las cuestiones públicas y deciden sobre ellas, transformándose, por tanto, ellos mismos, en los protagonistas de su propio futuro. Desde que el Presupuesto Participativo se ha consolidado, el Ayuntamiento ha dedicado un porcentaje que varía entre el 15 y el 25% de los ingresos e inversiones (el resto se emplea para el pago de los salarios de los empleados y para sufragar los gastos administrativos corrientes). A lo largo de estos años, el Presupuesto ha dado prioridad a las obras de saneamiento básicas, lo que ha permitido un incremento del suministro de agua y hoy, la red de abastecimiento de agua llega al 98% de las familias. Con respecto al alcantarillado, el incremento ha sido aún mayor. El sistema de alcantarillado que llegaba al 46% de las familias, hoy cubre a más del 90%. En la educación, las inversiones decididas por el Presupuesto Participativo permitieron aumentar el número de matrículas a más del doble, además de una considerable mejora de la calidad de la enseñanza.
Pero los resultados del Presupuesto Participativo no pueden ni deben ser juzgados sólo por las cifras y los porcentajes, aunque sean fundamentales para demostrar que la participación, la transparencia y la democracia pueden hacer que el gasto público sea más eficiente. Tan importante como los resultados reales del Presupuesto Participativo, es la recuperación de la ciudadanía de Porto Alegre y su despertar ante una activa participación en los asuntos públicos.
(raulleisr@hotmail.com)