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El primer año del gobierno de Mireya


Ayer, es decir, hace un año ya, se congregaron en un estadio deportivo de la capital los seguidores de la señora Mireya Moscoso, en una espectacular fiesta popular inusitada. La muchedumbre allí reunida -confiada y esperanzada- lanzaba vítores a la nueva Presidenta: ¡Viva Mireya, la Presidenta de la República, la señora Moscoso. Un año va a cumplirse en pocos días, y nos preguntamos, ¿qué intentos serios se han hecho durante este lapso para salir al encuentro del deplorable estado social, económico, político y educacional en que nos encontramos? Habrá quien nos responda señalándonos el actual gobierno, tan brillante y tan raro de forma que parece un aparato ortopédico.
Pero esta respuesta sólo merece una atención eutrapélica. El gobierno de "Unión por Panamá", ni siquiera en pretensión, es un ensayo de organizar el futuro nacional. Significa, por el contrario, un ensayo de liquidar la política inveterada y servir de transición a un porvenir todavía anónimo. De este porvenir ya nos hemos ocupado, y en vista de él, insistimos en nuestra pregunta: ¿Qué intento, o sospecha de intento aparece en el horizonte, hacia el cual podamos orientar las esperanzas?.
Transcurren los días, las semanas, los meses, las fechas más interesantes, sin que el gobierno de la señora Moscoso (supuestamente llegado para salvar a Panamá de los desastres a que nos conducían los gobiernos anteriores), sacuda siquiera la tradicional modorra de la vida panameña. Pero, a medida que pasa el tiempo, los conflictos se agravan, los ánimos vibran más enconados y las pasiones se enardecen. ¡No se hagan ilusiones, pues, los presidenciables! Son los mismos dirigentes, ministros y altos funcionarios de "Unión por Panamá", quienes han puesto en derrota al gobierno de Mireya. Han resultado ser, en función de gobierno, unos aprendices mediocres, caracterizados por la incapacidad. Y no es que exijamos al cónclave de políticos presididos por la señora Moscoso un milagro diario, ni queremos encontrarnos cada mañana sobrecogidos ante una decisión que alcance los límites de lo sobrenatural. Nuestros deseos -y los del pueblo panameño en general- se reducen al afán de ver en la actuación del gobierno actual una constante de labor eficaz, alta y firme de orientaciones, noble y elevada de propósitos, digna y amplia de realizaciones.
Injusticias, corrupción, nepotismo, delincuencia, criminalidad, favoritismo, desempleo, tráfico de influencia, inseguridad pública, déficit habitacional, salud, reforma educacional, pobreza, mendicidad infantil, etc., desde hace décadas, y aún después de la invasión del 20 de diciembre de 1989, estas acusaciones llueven como granizo sobre los gobiernos y la sociedad panameña; y se comprende que ciertos altos funcionarios del actual gobierno se asombren de que se les reproche por su actitud negligente frente a tales reclamaciones, no obstante, los mandatos que han recibido de la sociedad y a la que todos, por diferentes que pudieran ser, estamos de acuerdo en exigir que se cumplan.
Las pasiones pequeñas, y aún los apetitos inextinguibles, han vencido, sin duda alguna, todas las consideraciones de patriotismo sereno que debían ser norma permanente de este gobierno. Para que Panamá se sienta consolada, hay que declarar que ni uno solo de los problemas que agitaron el alma panameña durante los días anteriores al 1 de septiembre de 1999, ha quedado resuelto, sino que más bien nos encontramos con que las cuestiones han afilado sus aristas, los rencores se han hecho más profundos, el desencanto panameño ha ganado más corazones y el pueblo en masa se siente más desamparado que nunca.
Grave daño van causando a Panamá lo señores del gobierno "Unión por Panamá" con su política; mayor cuando fue más importante la confianza que en la señora Moscoso y sus adláteres había depositado un alto porcentaje de la ciudadanía. Pero, como si viviéramos en otro planeta, sigue siendo norma de nuestra vida política la ignorancia de los grandes problemas humanos y un régimen de incoherencias, de incapaces, de secreteos y de sombras inquietantes. ¡Falta la gran política económica, falta la iniciativa, falta el entusiasmo, falta la capacidad y la visión de estadista!.
El resultado que arroja este ensayo de inventario del primer año de gestión del gobierno de "Unión por Panamá", que lideriza la señora Moscoso, queda resumido en estas breves líneas. Así se va gobernando a Panamá, así se entretienen las ilusiones en este pueblo, que merecía otros fines y otras actividades. Así se prolonga nuestro sueño torpe y pesado; así se detiene el avance ya iniciado de la peregrinación ferviente y exaltada hacia nuestra victoria como nación civilizada y moderna.

101 años de Panamá América

 
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