El primer centenario (cronología)
A escasos seis meses de la nombrada efeméride, todavía podemos borronear algunas cuartillas en torno a tan especial conmemoración. El transcurso de una centuria permite, en cualquier país, señalar hitos fundamentales en la biografía colectiva nacional, y en Panamá debemos hacerlo ahora, bajo la inspiración del primer período republicano centenario, que ha podido ser ocasión de señalamientos trascendentes, según lo permita, en el caso propio, nuestra limitada visión personal.
Ante todo, convendría tantear la posibilidad de deslindar períodos, determinados por hechos clasificatorios protuberantes. No tenemos el secreto del decurso de la vida panameña, mas observamos algunas eminencias y otras hondonadas, en el llano rutinario del acontecer. Para bien o para mal.
Advertimos una primera etapa, dominada por los fundadores de la República, a partir de 1903, debido a sus ideas, realizaciones y carencias, que para nosotros se extiende por el lapso de unos treinta años. Sus personajes señeros se educaron bajo el égida del Panamá colombiano. Ellos fueron tributarios de Bogotá, política y culturalmente, pero el trueno de la Independencia les empujó bastante por la senda de algunos cumplimientos de importancia y visión. En el campo de las ideas políticas, trillaron por el binomio del liberalismo y del conservatismo colombianos y ya provectos comenzaron, por regla general, a desaparecer prontamente con los años treinta.
Manual Amador Guerrero y Pablo Arosemena se adelantaron mucho a Belisario Porras, a José D. De Obaldía, a Carlos A Mendoza, a Eusebio A. Morales, a Santiago de la Guardia, a Gil Ponce y otros. Puede decirse, con un acierto que requiere puntualizaciones, que en Panamá, el siglo XIX se prolongó hasta el fin de esos primerizos treinta años. Tiempo cronológico: de 1903 a 1930, aproximadamente.
Ya desde mediados de los veinte y al fin de ellos, se iniciaron la presencia y la acción de los problemas sociales de un pueblo visitado por la plena influencia del Canal norteamericano, que le imprime al acontecer del país una faz un tanto convulsa. La política comienza a ser hegemonizada por los herederos oligárquicos, que con la desaparición del conservatismo y el fraccionamiento personalista del liberalismo, van llevando a Panamá a una situación de crisis y anarquía gubernamentales, visiblemente abierta en octubre de 1941 y cerrada por el golpe cuartelario y policíaco de 1968. Los fenómenos se encadenaron, pues la Policía Nacional que tenía el papel de árbitro de las querellas oligárquicas devino en factor tiránico de la existencia nacional. Pero fue también el tiempo en que el nacionalismo intuitivo y espontáneo panameño se fortalece, de 1925 a 1964, cuando el pobre de las ciudades terminales del Canal, con limitado apoyo del interior, logra la promesa de los Tratados de 1977, en los que se pacta la extensa transición de casi treinta años, para la liquidación del enclave colonialista de la Zona del Canal. Transcurso cronológico: de 1930 a 1968.
Se produce, entonces, el agregado atroz de las dos décadas más negras de la historia panameña, con la dictadura policíaca, que se liquida con sus propios desmanes y termina con la invasión norteamericana. Tiempo cronológico: de 1968 a 1989.
La última década del siglo XX recoge el fruto de una escandalosa degradación institucional progresiva, que aboca a ratos al país al borde inadvertido y silencioso de una crisis total, de la que nos hemos salvado recurrentemente gracias a la índole pacífica de nuestro pueblo. Tiempo cronológico: de 1989 hasta el presente, en que se destaca la reivindicación fundamental de la soberanía y del Canal interoceánico, lograda el 31 de diciembre de 1999. Cabe añadir que en cien años, muy pocos gobiernos nacionales han sido acreedores al respecto y al reconocimiento colectivo.
Si nos dedicamos a auscultar en la extensión cronológica de los cien años conmemorados, creemos que la primacía se la lleva, por su mayor presencia y entramado colectivos, ese anotado nacionalismo espontáneo, débil, intuitivo, de lenta progresión, ya que no observamos ninguna otra característica más constante de pensamiento y de actuación que la señalaba. Ningún otro ingrediente análogo hemos vivido en la historia nacional del siglo XX, en la que señalamos, entre otros, los siguientes estelares: El Convenio Taff (1904); las intervenciones electorales norteamericanas de 1906, 1908, 1912, 1916, 1918, 1920,1924 y 1928; Convivencia entre el Abuso y el Rencor (1912, 1916, 1918); el desarme de la Policía Nacional (1916); la intervención de 1925; el Tratado del Canal de 1926; Acción Comunal y el Nacionalismo (1923-1931); el Tratado General de Amistad y Cooperación de 1936; el Convenio de Bases de Filós-Hines (1947); una transición de banderas en la Zona del Canal (1958 y 1959); los sucesos de Enero de 1964: Derogatoria Popular del Tratado del Canal de 1903; los Tratados de 1977; la invasión norteamericana de 1989; el 31 de diciembre de 1999.
No son todos los sucesos estelares panameños, pero nos limitamos a los que para nosotros son los más significativos.
Ante todo, convendría tantear la posibilidad de deslindar períodos, determinados por hechos clasificatorios protuberantes. No tenemos el secreto del decurso de la vida panameña, mas observamos algunas eminencias y otras hondonadas, en el llano rutinario del acontecer. Para bien o para mal.
Advertimos una primera etapa, dominada por los fundadores de la República, a partir de 1903, debido a sus ideas, realizaciones y carencias, que para nosotros se extiende por el lapso de unos treinta años. Sus personajes señeros se educaron bajo el égida del Panamá colombiano. Ellos fueron tributarios de Bogotá, política y culturalmente, pero el trueno de la Independencia les empujó bastante por la senda de algunos cumplimientos de importancia y visión. En el campo de las ideas políticas, trillaron por el binomio del liberalismo y del conservatismo colombianos y ya provectos comenzaron, por regla general, a desaparecer prontamente con los años treinta.
Manual Amador Guerrero y Pablo Arosemena se adelantaron mucho a Belisario Porras, a José D. De Obaldía, a Carlos A Mendoza, a Eusebio A. Morales, a Santiago de la Guardia, a Gil Ponce y otros. Puede decirse, con un acierto que requiere puntualizaciones, que en Panamá, el siglo XIX se prolongó hasta el fin de esos primerizos treinta años. Tiempo cronológico: de 1903 a 1930, aproximadamente.
Ya desde mediados de los veinte y al fin de ellos, se iniciaron la presencia y la acción de los problemas sociales de un pueblo visitado por la plena influencia del Canal norteamericano, que le imprime al acontecer del país una faz un tanto convulsa. La política comienza a ser hegemonizada por los herederos oligárquicos, que con la desaparición del conservatismo y el fraccionamiento personalista del liberalismo, van llevando a Panamá a una situación de crisis y anarquía gubernamentales, visiblemente abierta en octubre de 1941 y cerrada por el golpe cuartelario y policíaco de 1968. Los fenómenos se encadenaron, pues la Policía Nacional que tenía el papel de árbitro de las querellas oligárquicas devino en factor tiránico de la existencia nacional. Pero fue también el tiempo en que el nacionalismo intuitivo y espontáneo panameño se fortalece, de 1925 a 1964, cuando el pobre de las ciudades terminales del Canal, con limitado apoyo del interior, logra la promesa de los Tratados de 1977, en los que se pacta la extensa transición de casi treinta años, para la liquidación del enclave colonialista de la Zona del Canal. Transcurso cronológico: de 1930 a 1968.
Se produce, entonces, el agregado atroz de las dos décadas más negras de la historia panameña, con la dictadura policíaca, que se liquida con sus propios desmanes y termina con la invasión norteamericana. Tiempo cronológico: de 1968 a 1989.
La última década del siglo XX recoge el fruto de una escandalosa degradación institucional progresiva, que aboca a ratos al país al borde inadvertido y silencioso de una crisis total, de la que nos hemos salvado recurrentemente gracias a la índole pacífica de nuestro pueblo. Tiempo cronológico: de 1989 hasta el presente, en que se destaca la reivindicación fundamental de la soberanía y del Canal interoceánico, lograda el 31 de diciembre de 1999. Cabe añadir que en cien años, muy pocos gobiernos nacionales han sido acreedores al respecto y al reconocimiento colectivo.
Si nos dedicamos a auscultar en la extensión cronológica de los cien años conmemorados, creemos que la primacía se la lleva, por su mayor presencia y entramado colectivos, ese anotado nacionalismo espontáneo, débil, intuitivo, de lenta progresión, ya que no observamos ninguna otra característica más constante de pensamiento y de actuación que la señalaba. Ningún otro ingrediente análogo hemos vivido en la historia nacional del siglo XX, en la que señalamos, entre otros, los siguientes estelares: El Convenio Taff (1904); las intervenciones electorales norteamericanas de 1906, 1908, 1912, 1916, 1918, 1920,1924 y 1928; Convivencia entre el Abuso y el Rencor (1912, 1916, 1918); el desarme de la Policía Nacional (1916); la intervención de 1925; el Tratado del Canal de 1926; Acción Comunal y el Nacionalismo (1923-1931); el Tratado General de Amistad y Cooperación de 1936; el Convenio de Bases de Filós-Hines (1947); una transición de banderas en la Zona del Canal (1958 y 1959); los sucesos de Enero de 1964: Derogatoria Popular del Tratado del Canal de 1903; los Tratados de 1977; la invasión norteamericana de 1989; el 31 de diciembre de 1999.
No son todos los sucesos estelares panameños, pero nos limitamos a los que para nosotros son los más significativos.