El primer paso en loco (II)
Es obligante al tratar este tema analizar el Decreto Ejecutivo por el cual se incrementa la estructura salarial para cargos policiales dentro de la fuerza pública, los objetivos de este decreto es la más ilusa falacia, creer que aumentarle el salario a los miembros de la fuerza pública y otras entidades de la seguridad, como si fuera una varita mágica, incrementara los niveles de eficiencia, eficacia y efectividad de la fuerza pública y mejorara la seguridad de los habitantes del país se convierte virtualmente en el primer paso en loco de este gobierno.
Los posibles beneficios de este proyecto son tan intangibles como inalcanzables e ilusos, presentados de esta forma, para los prospectados beneficiarios del mismo, que son los habitantes y transeúntes del país en general (puede ser ciudadanos y extranjeros en general).
El 2 de julio, en ese primer Consejo de Gabinete, motivados más que todo por la emoción, que orientados por la razón, se dio el primer paso en loco (falso) de este nuevo gobierno en materia de Seguridad Pública. Ese día se emitieron sendos conceptos que servirán de plataforma para desarrollar los planes o proyectos de la fuerza pública en este período de gobierno, desarrollemos algunos de ellos, los cuales nos parecen dignos de comentar.
El señor Presidente emite ese día el concepto de Soporte de Inteligencia para la policía, idea que compartimos y con la cual estamos completamente de acuerdo, porque las instituciones que brindan una labor de seguridad pública no solo requieren apoyo de soporte logístico como he mencionado en ocasiones anteriores, sino el imprescindible acceso a información de inteligencia organizada, establecida y oportuna. Todos los Estados modernos del mundo global que enfocan su desarrollo inmerso en este contexto tienen de vital y elemental necesidad incluidos los servicios de inteligencia dentro de sus planes estratégicos de seguridad pública, éstos servicios hacen más eficaces todos los procesos y acciones en contra del crimen y la delincuencia, además, reducen los costos al ejecutar los servicio de seguridad pública.
Claro que el soporte de inteligencia o los servicios de inteligencia serios y organizados son necesarios para la administración de la Seguridad Pública, sin embargo, deben ser ejercidos paradójicamente con verdadera inteligencia y justicia.
Otro concepto emitido ese emocionante día en las Garzas de Pacora, fue el de la creación de las barriadas para policías, conocidas también como Ciudades Judiciales, no sé si el Señor Presidente sabe bien de lo que está hablando y conoce cuál ha sido el trágico desenvolvimiento que han tenido éstas Ciudades Judiciales en otras latitudes, y el carácter protagónico y participativo que han tenido en el desarrollo del crimen organizado.
Éstas famosas Ciudades Judiciales se han convertido en verdaderos bastiones en donde se incuba y protege la corrupción, el crimen y la delincuencia y en perfectas guaridas para narcotraficantes o elementos del crimen organizado, que ven en ellas el más apropiado camuflaje o escondite, siendo entonces, para los elementos o miembros cabecillas de la seguridad pública un instrumento más para lucrar con la deshonestidad y la corrupción.
En nuestro medio, en nuestro país, la corrupción policial organizada está dando sus pininos, lo muestran a diario y desde hace años los casos de abuso de autoridad, los casos de extralimitación de funciones, los oficiales de policía involucrados en actos delictivos, los miembros de la fuerza pública acusados de violencia doméstica, los altos oficiales policiales detenidos por casos relacionados con tráfico de sustancias ilícitas, etcétera, y así podríamos ir citando infinidades de casos.
Señor Presidente, el problema de la ineficiencia de la fuerza pública es corrupción en el ejercicio de sus deberes y su sensible función; es por éstas razones que hemos concluido que nuestra fuerza de policía lo que menos necesita es apoyo logístico y aumento de salario, lo que sí y más necesita es decencia y honestidad.