El principio de la No-Intervención
Nuestros países, con democracias muy endebles, donde sus gobernantes se escudan en el principio de la no-intervención, para abusar de los pueblos cada día son más propensos a las dictaduras civiles o dictaduras de partidos. Así vemos en México, un partido que por largos setenta años gobiernan la nación, sin que se produzcan cambios en las esferas administrativas y si alguien de afuera opina en contra, está promoviendo que la libre determinación de los pueblos se menoscabe.
En Cuba, se vive otra dictadura peor, porque un tirano ha conculcado los derechos ciudadanos, no se alterna el poder y aún así hay que respetar el principio de la no-intervención. Así es nuestra América, mientras ese pueblo clama por libertad, no hay quien los socorra. A este desalmado se le admite en todos los cónclaves y sus discursos son adulados por muchos. Si bien es cierto que en México se cambia de nombre en cada período, el partido gobernante es el mismo siempre. ¿Hasta cuándo la O.E.A. seguirá apadrinando tanto desafuero?
Después de las elecciones de Perú, cuyo procedimiento y resultado es por todos conocidos, se han reunido los flamantes ministros de la O.E.A., pero México y Brasil no quieren que se tomen decisiones por temor que se viole el famoso principio de la no-intervención. Como es lógico, a México, sobre todo, no le conviene que se investigue lo ocurrido en la nación del sur, por el temor que sean ellos los próximos que investiguen y por ende, poner en peligro su dictadura de partido. A pesar de que los contrarios políticos siempre aducen que hay fraude en los comicios mexicanos, no hay manera que se compruebe internamente.
Recordemos lo que sucedió en nuestro suelo patrio, cuando se cometió el fraude en 1984 y lo acontecido con los resultados de las elecciones de 1989, donde triunfó la oposición al régimen militar, estos anularon las elecciones y colocaron en la presidencia a un compinche de ellos y la O.E.A. no hizo mayor cosa. Inoperante, por decir lo menos, porque había que respetar la no-intervención y la libre determinación de los pueblos, según ellos y aunque nuestro pueblo no los quería en el poder, la mal llamada determinación era la que decidían los militares.
Si no hubiese sido por la intercesión del ejército norte americano, que decidió acabar con su criatura, es seguro que todavía estarían gobernándonos.
Así llegó al poder el grupo que el pueblo quería, aunque se violó el tan cacareado principio de no-intervención, pero fueron los mandamás del mundo que lo hicieron, de más está decir que la O.E.A. no protestó, y gracias a los primeros, hoy respiramos democracia en Panamá.
Tenemos que andar con cuidado. Ya un ex presidente nuestro manifestó que hay peligro de un golpe de Estado. Esto nos atrasaría muchísimo y no es conveniente.
Si en Perú se disolvieron los poderes del Estado, su presidente se volvió dictador y sigue en el poder, en la situación de angustia en que vivimos, con una Asamblea Legislativa sin credibilidad ni apoyo de las mayorías nacionales, sería razonable que la Presidenta la disolviera y llamara a una Asamblea Constituyente. Si lo hiciera, aunque sea un golpe a la democracia, la popularidad que ha perdido, es seguro que la recuperaría con creces. Esa sí sería la libre determinación del pueblo panameño.
En Cuba, se vive otra dictadura peor, porque un tirano ha conculcado los derechos ciudadanos, no se alterna el poder y aún así hay que respetar el principio de la no-intervención. Así es nuestra América, mientras ese pueblo clama por libertad, no hay quien los socorra. A este desalmado se le admite en todos los cónclaves y sus discursos son adulados por muchos. Si bien es cierto que en México se cambia de nombre en cada período, el partido gobernante es el mismo siempre. ¿Hasta cuándo la O.E.A. seguirá apadrinando tanto desafuero?
Después de las elecciones de Perú, cuyo procedimiento y resultado es por todos conocidos, se han reunido los flamantes ministros de la O.E.A., pero México y Brasil no quieren que se tomen decisiones por temor que se viole el famoso principio de la no-intervención. Como es lógico, a México, sobre todo, no le conviene que se investigue lo ocurrido en la nación del sur, por el temor que sean ellos los próximos que investiguen y por ende, poner en peligro su dictadura de partido. A pesar de que los contrarios políticos siempre aducen que hay fraude en los comicios mexicanos, no hay manera que se compruebe internamente.
Recordemos lo que sucedió en nuestro suelo patrio, cuando se cometió el fraude en 1984 y lo acontecido con los resultados de las elecciones de 1989, donde triunfó la oposición al régimen militar, estos anularon las elecciones y colocaron en la presidencia a un compinche de ellos y la O.E.A. no hizo mayor cosa. Inoperante, por decir lo menos, porque había que respetar la no-intervención y la libre determinación de los pueblos, según ellos y aunque nuestro pueblo no los quería en el poder, la mal llamada determinación era la que decidían los militares.
Si no hubiese sido por la intercesión del ejército norte americano, que decidió acabar con su criatura, es seguro que todavía estarían gobernándonos.
Así llegó al poder el grupo que el pueblo quería, aunque se violó el tan cacareado principio de no-intervención, pero fueron los mandamás del mundo que lo hicieron, de más está decir que la O.E.A. no protestó, y gracias a los primeros, hoy respiramos democracia en Panamá.
Tenemos que andar con cuidado. Ya un ex presidente nuestro manifestó que hay peligro de un golpe de Estado. Esto nos atrasaría muchísimo y no es conveniente.
Si en Perú se disolvieron los poderes del Estado, su presidente se volvió dictador y sigue en el poder, en la situación de angustia en que vivimos, con una Asamblea Legislativa sin credibilidad ni apoyo de las mayorías nacionales, sería razonable que la Presidenta la disolviera y llamara a una Asamblea Constituyente. Si lo hiciera, aunque sea un golpe a la democracia, la popularidad que ha perdido, es seguro que la recuperaría con creces. Esa sí sería la libre determinación del pueblo panameño.