El problema del Tránsito
Todos los días cuando escucho las cifras que da la Dirección de Tránsito, se me erizan los pocos vellos que tengo, dado la cantidad de accidentes lamentables que ocurren a diario en nuestro país y que parecen ir en aumento. Esto me ha movido a hacer algunas reflexiones sobre este problema, que probablemente no servirán para nada, pero que por lo menos me servirán para desahogarme.
Hay en Panamá algunos negocios cuyas operaciones son similares, que no tienen nada que ver uno con otro y en lo único que se parecen es que no hay ni ha habido Gobierno que se atreva a encararlo. Los principales de estos negocios son la Lotería, las salinas, los buses y taxis. Los dos últimos son los que nos interesan ahora.
Cuando yo era niño el negocio del transporte de buses era controlado por los Transportes Barletta, posteriormente entraron en el negocio, Vasco Arosemena y Alfonso Brid, por medio de la empresa Arosemena y Brid. No eran lo mejor del mundo, pero respetaban las rutas y la cantidad de buses que circulaban.
Llegó un gobierno poco amigo de estos señores y les quitó el negocio, para que al igual que hoy, según al gobierno, fueran los "trabajadores del volante" los dueños de los buses. Lo que sucedió fue un quítate tú, para ponerme yo, y para hacerlo ver correcto se inventaron los cupos, que operarían lo mismo que las libretas de la Lotería y los destajos de las salinas. Una repartición para los amigos del gobierno de turno. En el caso de los buses y taxis para hacerlos ver más de "pueblo" se formaron cooperativas y sindicatos por los dueños de los cupos. Por supuesto que los directores de estas organizaciones pasaron a ser dueños de cupos, al igual que los amigos del gobierno recomendados por la Dirección del Tránsito. Muchos dueños de cupos probablemente nunca han viajado en autobús y muy poco en taxis. Al mismo tiempo, muchos de estos dueños de cupos no tienen dinero para comprar un bus, por lo que se buscan un socio capitalista que compre el bus o los buses a que da derecho el cupo recibido. Este capitalista al igual que el dueño del cupo no son choferes de bus ni de taxi por lo que tienen que recurrir a las famosas "palancas". Estos son individuos que no tienen un centavo, probablemente sin empleo, a quienes se les ofrece la oportunidad de matar un "camarón" para llevar "algo" para la casa. Estos individuos, los palancas, muchas veces tienen que trabajar más de ocho horas, porque no devengan salario, sino que dependen del dinero que entreguen al dueño del bus, basados en una cuota impuesta por ellos mismos. Se dice que el chofer de un bus grande tiene que entregar arriba de cien balboas por turno, antes de que le quede un real para él. Para los taxistas parece que hay también cuotas onerosas, muchas veces imposibles de pagar.
Con este sistema, cómo pueden los palancas trabajar con juicio; ellos tienen que moverse para poder que les quede algo para su bolsillo, aunque sea corriendo, cruzando, atropellando, etc. Si lo vemos bien, por cada unidad de transporte hay alrededor de doce personas que dependen de ella, si tomamos en cuenta que no siempre son los mismos palancas los que operan determinada unidad. ¿Quién se va a meter a componer ese entuerto?, ¿esa anarquía?...Nadie.
Otro gran problema de tránsito es la cantidad alarmante de accidente. En mi concepto la mayor parte de éstos es causado por el exceso de velocidad sobre todo en el interior del país. Ahora con el ensanche y mejoramiento de la Interamericana, la mayoría de los choferes piensan que ésta es una autopista y andan a velocidades extremas. La mayoría de los accidentes ocurren por irresponsabilidad de los choferes. No es posible que carritos que malamente pesan tres mil libras corran a 120 y más kilómetros ya que un pequeño obstáculo en el camino puede hacer perder el control al chofer. Asimismo es irresponsable que un chofer de un camión o trailer de más de diez mil libras corra a más de 120 kilómetros; un pequeño golpe a cualquier carro causa una tragedia.
Yo opino que una forma de contrarrestar esta irresponsabilidad es exigir controles de velocidad a los autos que se van a importar.
Encima de los problemas esbozados anteriormente tenemos que sufrir el sistema de multas creado por la Dirección de Tránsito. Es absurdo, por no decir otra cosa, los límites de velocidad señalados en la carretera. Los autos de ahora andan a cien kilómetros sin que signifiquen un riesgo. Existen en las mejores carreteras del país límites de 50 y 60 kilómetros. Encima de todo esto han aumentado las multas y el exceso de velocidad es de B/.50.00, no importa a qué velocidad uno vaya. O sea por ir a 65 kilómetros tiene la misma multa que si vas a 140. Para acabar de reconclavar han vuelto a la vieja práctica de usar radares. YO creo que ésto es ilegal ya que el radar no dice la marca del carro ni el daño, ni quién es el chofer. Depende de qué humor esté el paco. Con estas multas tan elevadas y mi jubilación tan baja, creo que me es más conveniente darle un salve al policía antes que pagar B/.50.00 por una boleta y como la memoria me falla tanto B/.50.00 por desacato.
Hay en Panamá algunos negocios cuyas operaciones son similares, que no tienen nada que ver uno con otro y en lo único que se parecen es que no hay ni ha habido Gobierno que se atreva a encararlo. Los principales de estos negocios son la Lotería, las salinas, los buses y taxis. Los dos últimos son los que nos interesan ahora.
Cuando yo era niño el negocio del transporte de buses era controlado por los Transportes Barletta, posteriormente entraron en el negocio, Vasco Arosemena y Alfonso Brid, por medio de la empresa Arosemena y Brid. No eran lo mejor del mundo, pero respetaban las rutas y la cantidad de buses que circulaban.
Llegó un gobierno poco amigo de estos señores y les quitó el negocio, para que al igual que hoy, según al gobierno, fueran los "trabajadores del volante" los dueños de los buses. Lo que sucedió fue un quítate tú, para ponerme yo, y para hacerlo ver correcto se inventaron los cupos, que operarían lo mismo que las libretas de la Lotería y los destajos de las salinas. Una repartición para los amigos del gobierno de turno. En el caso de los buses y taxis para hacerlos ver más de "pueblo" se formaron cooperativas y sindicatos por los dueños de los cupos. Por supuesto que los directores de estas organizaciones pasaron a ser dueños de cupos, al igual que los amigos del gobierno recomendados por la Dirección del Tránsito. Muchos dueños de cupos probablemente nunca han viajado en autobús y muy poco en taxis. Al mismo tiempo, muchos de estos dueños de cupos no tienen dinero para comprar un bus, por lo que se buscan un socio capitalista que compre el bus o los buses a que da derecho el cupo recibido. Este capitalista al igual que el dueño del cupo no son choferes de bus ni de taxi por lo que tienen que recurrir a las famosas "palancas". Estos son individuos que no tienen un centavo, probablemente sin empleo, a quienes se les ofrece la oportunidad de matar un "camarón" para llevar "algo" para la casa. Estos individuos, los palancas, muchas veces tienen que trabajar más de ocho horas, porque no devengan salario, sino que dependen del dinero que entreguen al dueño del bus, basados en una cuota impuesta por ellos mismos. Se dice que el chofer de un bus grande tiene que entregar arriba de cien balboas por turno, antes de que le quede un real para él. Para los taxistas parece que hay también cuotas onerosas, muchas veces imposibles de pagar.
Con este sistema, cómo pueden los palancas trabajar con juicio; ellos tienen que moverse para poder que les quede algo para su bolsillo, aunque sea corriendo, cruzando, atropellando, etc. Si lo vemos bien, por cada unidad de transporte hay alrededor de doce personas que dependen de ella, si tomamos en cuenta que no siempre son los mismos palancas los que operan determinada unidad. ¿Quién se va a meter a componer ese entuerto?, ¿esa anarquía?...Nadie.
Otro gran problema de tránsito es la cantidad alarmante de accidente. En mi concepto la mayor parte de éstos es causado por el exceso de velocidad sobre todo en el interior del país. Ahora con el ensanche y mejoramiento de la Interamericana, la mayoría de los choferes piensan que ésta es una autopista y andan a velocidades extremas. La mayoría de los accidentes ocurren por irresponsabilidad de los choferes. No es posible que carritos que malamente pesan tres mil libras corran a 120 y más kilómetros ya que un pequeño obstáculo en el camino puede hacer perder el control al chofer. Asimismo es irresponsable que un chofer de un camión o trailer de más de diez mil libras corra a más de 120 kilómetros; un pequeño golpe a cualquier carro causa una tragedia.
Yo opino que una forma de contrarrestar esta irresponsabilidad es exigir controles de velocidad a los autos que se van a importar.
Encima de los problemas esbozados anteriormente tenemos que sufrir el sistema de multas creado por la Dirección de Tránsito. Es absurdo, por no decir otra cosa, los límites de velocidad señalados en la carretera. Los autos de ahora andan a cien kilómetros sin que signifiquen un riesgo. Existen en las mejores carreteras del país límites de 50 y 60 kilómetros. Encima de todo esto han aumentado las multas y el exceso de velocidad es de B/.50.00, no importa a qué velocidad uno vaya. O sea por ir a 65 kilómetros tiene la misma multa que si vas a 140. Para acabar de reconclavar han vuelto a la vieja práctica de usar radares. YO creo que ésto es ilegal ya que el radar no dice la marca del carro ni el daño, ni quién es el chofer. Depende de qué humor esté el paco. Con estas multas tan elevadas y mi jubilación tan baja, creo que me es más conveniente darle un salve al policía antes que pagar B/.50.00 por una boleta y como la memoria me falla tanto B/.50.00 por desacato.