El problema educativo tuvo que esperar
Es muy desalentador para el padre o la madre de familia enviar a sus hijos a escuelas que no reúnen las condiciones pedagógicas y físicas apropiadas para iniciar el año escolar 1999; para un país que hoy, más que nunca, está reclamando un sistema educativo que sea respuesta a los cambios y demandas de una sociedad en permanente renovación.
El año escolar 1999 se ha iniciado con grandes deficiencias que habrán de trascender, negativamente, en la formación integral del estudiante panameño que, en su mayoría, asiste a escuelas públicas y todo ello es consecuencia de una falta de previsión de quienes están frente a la dirección del Ministerio de Educación.
También el inicio del año escolar 1998 se enfrentó a los mismos problemas, pese a que con la ley de modernización de la educación, se ha dedicado un elevado presupuesto, pero persisten los problemas de centenares de edificios escolares en mal estado para el trabajo escolar, centenares de educadores, que no han sido nombrados a tiempo, creando de esa manera, un caos que amenaza con un paro de labores de educadores que exigen una gestión más eficiente al Ministro Thalassinos.
A nuestro juicio hubo suficiente tiempo para que el Ministerio de Educación junto con docentes, padres de familia, comunidades y sociedad civil, pudieran planificar un trabajo de restauración y construcción de nuevas escuelas y colegios, pero ello no fue posible, porque la intensa actividad política realizada por el Señor Ministro durante el referéndum para la reelección del Presidente Pérez Balladares le quitó tiempo y el problema educativo tuvo que esperar y hoy estamos cosechando el producto de una falta de previsión y de responsabilidad.
Está muy claro para el país que el Partido Revolucionario Democrático no es la mejor opción para el nuevo milenio; que su permanencia en el poder por más de veinte años ha dejado huellas de frustración y dolor en el alma de los panameños; que casi al finalizar los cinco años del régimen actual de gobierno, no se ha dado respuesta a los problemas más importantes como el desempleo, el hambre y la miseria, a la falta de viviendas hasta el punto de que son miles las familias panameñas que viven como parias en su propio suelo sin que hasta ellas llegue la justicia social que tanto necesitan.
Las condiciones de deficiencia e improvisación en que se ha iniciado el año escolar 1999, son la mejor demostración del poco interés que tiene el gobierno perredista en la solución de los tantos problemas que retardan el desarrollo y progreso de la nación. Y estamos seguros que ese pueblo golpeado por la indolencia gubernamental sabrá dar un No a la nómina del continuismo en las elecciones de mayo de 1999.
El año escolar 1999 se ha iniciado con grandes deficiencias que habrán de trascender, negativamente, en la formación integral del estudiante panameño que, en su mayoría, asiste a escuelas públicas y todo ello es consecuencia de una falta de previsión de quienes están frente a la dirección del Ministerio de Educación.
También el inicio del año escolar 1998 se enfrentó a los mismos problemas, pese a que con la ley de modernización de la educación, se ha dedicado un elevado presupuesto, pero persisten los problemas de centenares de edificios escolares en mal estado para el trabajo escolar, centenares de educadores, que no han sido nombrados a tiempo, creando de esa manera, un caos que amenaza con un paro de labores de educadores que exigen una gestión más eficiente al Ministro Thalassinos.
A nuestro juicio hubo suficiente tiempo para que el Ministerio de Educación junto con docentes, padres de familia, comunidades y sociedad civil, pudieran planificar un trabajo de restauración y construcción de nuevas escuelas y colegios, pero ello no fue posible, porque la intensa actividad política realizada por el Señor Ministro durante el referéndum para la reelección del Presidente Pérez Balladares le quitó tiempo y el problema educativo tuvo que esperar y hoy estamos cosechando el producto de una falta de previsión y de responsabilidad.
Está muy claro para el país que el Partido Revolucionario Democrático no es la mejor opción para el nuevo milenio; que su permanencia en el poder por más de veinte años ha dejado huellas de frustración y dolor en el alma de los panameños; que casi al finalizar los cinco años del régimen actual de gobierno, no se ha dado respuesta a los problemas más importantes como el desempleo, el hambre y la miseria, a la falta de viviendas hasta el punto de que son miles las familias panameñas que viven como parias en su propio suelo sin que hasta ellas llegue la justicia social que tanto necesitan.
Las condiciones de deficiencia e improvisación en que se ha iniciado el año escolar 1999, son la mejor demostración del poco interés que tiene el gobierno perredista en la solución de los tantos problemas que retardan el desarrollo y progreso de la nación. Y estamos seguros que ese pueblo golpeado por la indolencia gubernamental sabrá dar un No a la nómina del continuismo en las elecciones de mayo de 1999.